—Habéis demostrado, Señora, que las mujeres son capaces de gran firmeza y valor. Verdaderamente, no se puede decir más de ningún hombre. Mucho me sorprende entonces que todas aquellas valiosas mujeres, que además eran sabias, versadas en letras, y compusieron libros que fueron modelos de elocuencia, hayan tolerado hasta hoy sin rebatirlas tantas acusaciones infames por parte de los hombres, cuando ellas ya sabían que todos faltaban a la verdad.
—Querida amiga —me replicó, lo que me preguntas tiene fácil respuesta. Por todo lo que te conté de aquellas mujeres, viste cómo cada una aplicó su inteligencia a distintas obras y no pensaron todas sobre lo mismo. Eras tú la que estabas destinada a levantar esta Ciudad, y no ellas, porque sus obras ya bastan para que la gente de mente lúcida y juicio razonable estimara a las mujeres. No tenían por qué escribir ningún libro sobre el asunto que nos ocupa. En cuanto a todo el tiempo que pasó antes de que se refutara a sus acusadores para acallar tanta calumnia, te diré que, vistas desde la eternidad, las cosas suelen llegar a su hora. ¿Cómo, si no, hubiese tolerado Dios tantas herejías que van en contra de Su Palabra y que ha costado mucho tiempo extirpar? Hay muchas cosas que se aceptan durante largo tiempo, hasta que un día se acaban debatiendo y rechazando.
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.