Que Dios nos mantenga alejados de la visión única y del sueño de Newton, escribió William Blake, rogando a la fortuna no marchar en una sola dirección ni ser presa de leyes irrefutables. Se trata de un estigma romántico que concierne al espíritu humano: no mirar o concebir el mundo como el otro o los demás nos lo ordenan. La enfermedad, el dolor, las pasiones y el temperamento nos señalan ya cuál es nuestro destino. Así, Dostoyevski escribió que no había nada que detestara tanto como las ciencias naturales. Él fraguó su propio universo y entrar en sus libros es inmiscuirse en una casa desconocida o al menos extraña.
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.