El pecado de Graham Greene

Nadie conmovió a Graham Greene tan profundamente como Catherine Walston. El era católico y amarla a ella era pecado. Sin embargo, se sintió intensamente vivo por ella y arriesgó su alma inmortal. Estaba en su naturaleza el llegar más allá de los límites permitidos: quería saber, experimentar, pero, sobre todo, quería un gran amor.

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Publicado en: 1995 Mayo