A veces Bergson

Emerson, el más elegante pensador de la lengua inglesa, escribió que los seres humanos servíamos de centro a la naturaleza y podíamos relacionar todo lo existente, material y elemental para que ella misma lograra poseer algún atisbo de realidad. Ahora, casi dos siglos después, sospechamos que la naturaleza y los bípedos pensantes no guardamos una relación semejante, y que la naturaleza es sólo extensión de nuestra sensibilidad. Eso mismo sucedería aunque pensáramos lo contrario, es decir, que el ser humano es solamente una de las tantas ramificaciones de la naturaleza, el universo, el cosmos.

Nos sería imposible relacionar todo lo existente, como sugería Emerson, si careciéramos de experiencia y de ese extraño epifenómeno que estamos habituados a llamar conciencia.

Ilustración: Kathia Recio

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