Maicha se llamaba María Luisa. No sé si esto ya lo conté en alguna parte. El caso es que quiero volver a recordarla. Maicha se llamaba María Luisa y es la mujer más intensa que he conocido. Y una de mis más queridas. Cuando yo tenía 5 años, ella tenía 10. Éramos primas hermanas. Me llevaba una eternidad que con el tiempo fue acortándose hasta que por ahí de los 30 nos volvimos de la misma edad. Cuando fui a España a presentar el primer libro mío que viajó a alguna parte, dormimos en el mismo cuarto, como hacía media vida que no nos sucedía. En realidad no dormimos. Yo la invité a mi hotel viendo a la fuente de Neptuno y conversamos toda la noche. Al día siguiente, sábado, ella se quedó perdida en la nube de nuestras memorias y yo bajé a una sesión de fotos en la que salí veinte años más vieja que en la del día anterior. No volvimos a soltarnos.
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