Al escribir acerca de la duración y la memoria, Henri Bergson se refirió a la acumulación del tiempo pasado en nuestra vida presente. Ese tiempo y esa experiencia pasados se convierten en un grave peso en la espalda. En cuanto más viejo se hace uno dicha carga se torna todavía más densa e insoportable. Para el filósofo francés el futuro no poseía demasiada importancia en la especulación del tiempo. Yo he leído la historia de la Ciudad de México en decenas de libros, pero sobre todo he experimentado su gravedad temporal en el presente. Uno sabe que ha vivido gracias a que posee un pasado, aunque el futuro, que tanta atención nos reclama, es predecible y carece de importancia temporal. Nada más predecible que el futuro y la caída constante.
Los antros donde la luz de mi vida disminuyó progresivamente son numerosos. Hago un mínimo recuento de algunos que no se marchan de mi memoria.
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