El blues de la magia constitucional

En septiembre Chile celebró un plebiscito constitucional. A diferencia de otros países latinoamericanos, esa nación ha tenido una historia constitucional relativamente estable. Por casi cien años, entre 1833 y 1925, rigió una misma carta fundamental. En otros lugares, el siglo XIX fue un sitio de experimentación e inestabilidad muy intensa. Uno de los rasgos del experimento constitucional Atlántico en esta parte del mundo fue la creencia ampliamente compartida de que el futuro se cifraba en hallar la disposición adecuada de los poderes públicos, la proporción áurea. La Constitución sería el maná de todos los bienes o la causa de la desgracia de la nación. Los resultados, sin embargo, no estuvieron nunca a la altura de las expectativas. La fragmentación política, el atraso económico y otras lacras seculares impedían que esos embrujos legales produjeran la paz, el progreso y el desarrollo económico. Tal vez la relativa estabilidad constitucional de los chilenos les hizo perder de vista —a todo el espectro político— los riesgos de la magia constitucional.

Ilustración: Belén García Monroy

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Publicado en: 2022 Diciembre, Panóptico