Causalidad y casualidad suenan parecido, pero son antónimos o casi. Mientras la primera encadena un efecto a una causa, y esta última es el origen de algo; la casualidad nos remite a sucesos fortuitos sin relación entre ellos. La causalidad ordena la vida, ofrece una explicación, indica que los acontecimientos portan alguna coherencia que nosotros descubrimos, mientras la casualidad sorprende, intriga, nos deja desarmados. Sucede y punto.
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