Las confesiones de la CFE en el parlamento ¿Sabrá el presidente?

En el parlamento abierto organizado por la Cámara de Diputados para discutir la iniciativa de contrarreforma eléctrica hubo, entre otras cosas, una serie de confesiones por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que llaman la atención por su honestidad. En algunos casos, la información confirmaba las afirmaciones de quienes se oponen a la contrarreforma; en otros, contradecía abiertamente al presidente y sus promesas relacionadas a la contrarreforma. Vale la pena analizar algunos datos o argumentos presentados en las diapositivas de la CFE.

Ilustración: Víctor Solís

La presentación de la que hablaré hoy está disponible en la página de la Cámara de Diputados. Fue presentada en el foro del 8 de febrero, titulado ”Cambio constitucional para un nuevo Sistema Eléctrico y su régimen transitorio; competencia en la adquisición de energía del sector privado para abastecer el servicio público de electricidad”.

Fuente: CFE

¿Recuerda usted que el presidente ha hablado del mayor uso de hidroeléctricas por considerarlo energía barata y limpia? Pues bien la CFE realizó un pronóstico de la participación que cada tecnología tendría en la mezcla energética en 2024, de llevarse a cabo la reforma. En la diapositiva 37 dice que las hidroeléctricas pasarían de 32 736 gigawatts-hora (GWh) en 2021 a 29 022 GWh en 2024 de aprobarse la reforma. Contrario a lo que dijo el presidente —y a pesar de que hicieron licitaciones para incrementar la generación por hidroeléctricas— prevén usarlas menos. Esto es porque la repotenciación que contrataron, que era bienvenida y necesaria, es menor a la variación anual de generación. Pero al fin parece que no habría agua suficiente disponible.

Otro punto importante es que la reforma se ha basado en el discurso de soberanía energética, pero la misma diapositiva contradice el argumento. Según esa diapositiva, de aprobarse la reforma, las centrales de ciclo combinado de la CFE pasarían de generar 47 356 a 104 594 GWh. Esto significa duplicar el uso de gas natural. El problema es que México produce menos del 30% del gas natural que se consume en el país; el 70% restante proviene de Texas. Mientras, la producción nacional sigue cayendo: el Centro Nacional de Control de Gas Natural (CENAGAS) publicó la semana pasada una alerta por falta de gas, al caer la producción en un yacimiento mexicano. Duplicar la demanda de gas natural significa incrementar la dependencia de gas texano en tres años, lo que iría totalmente en sentido contrario del discurso de soberanía energética.

Hay otro par de datos alarmantes: la CFE prevé multiplicar 6.5 veces el uso de centrales eléctricas de combustión interna, que además de ser las más contaminantes son también de las más caras. También prevé multiplicar por 3.4 veces el uso de centrales de generación con tecnología turbo gas. Para darnos una idea del boquete económico que esto significa, el costo de generación por megawatt-hora (MWh) de las centrales de combustión interna de la CFE fue de 6569 pesos, mientras que en las de turbo gas fue de 5529 pesos. El costo promedio de generación de la CFE es de 1629 pesos, mientras que el de privados fue en el mismo periodo de entre 547 y 1012 pesos. Con la contrarreforma, la CFE prevé hacer un mayo uso de los métodos de generación más caros.

Algo interesante de esa tabla es que la CFE prevé aumentar su capacidad eólica en dos años, aunque perdió un aerogenerador en enero por falta de mantenimiento, y aunque  su parque eólico —¿el único?— tiene problemas severos por la misma razón.

Estos cuatro datos reflejan que parte de los fundamentos de la contrarreforma son falsos: ni se usarán generadores más baratos, por lo que no bajará el costo de la energía; ni se abonará a la soberanía energética; ni se usará más la hidroeléctrica. Los resultados que espera la CFE no corresponden con el planteamiento oficial y contradicen al presidente y sus intenciones.

Si yo fuera un legislador convencido con la idea del presidente y revisara esa tabla, me opondría a la reforma propuesta. Si yo fuera el presidente, retiraría la iniciativa y le pediría a Manuel Bartlett una explicación, pues además de todo la reforma le da poder absoluto a este último para lograr algo contrario al discurso de la administración. ¿Habrá revisado esta tabla el presidente? Es una gran pregunta.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía