La #ReformaBartlett y el mercado marginalista

En los últimos días, los voceros de la Comisión Federal de Electricidad se han volcado en contra del diseño marginalista del mercado eléctrico, en una campaña que busca atacar la Ley de la Industria Eléctrica. Entonces, vale la pena explicar cómo funciona este mercado, cuáles son sus efectos y cómo puede funcionar lo que propone Manuel Bartlett, así como hacer  una serie de aclaraciones sobre las tarifas que usted y yo pagamos.

Ilustración: Patricio Betteo

Empecemos por decir que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) se encarga de asegurar que se entregue al sistema eléctrico exactamente la cantidad de energía que se consume. Si el sistema requiere 30 000 megavatios (MW) a cierta hora, el Cenace se encarga de recibir 300 00 MW ¿A quién se los compra? A quien genere al precio más bajo.

Por ejemplo, digamos que en el sistema hay cinco generadores distintos (A, E, I, O, U) y que cada uno tiene disponibles 10 MW. El costo de generar es distinto para cada uno. Mientras que A genera cada megavatio-hora (MWh) por un peso, E genera la misma cantidad de energía por dos pesos, I por tres, O por cuatro y U por cinco. Entonces el Cenace recibirá primero la energía de A, luego la de E, luego la de I, después la de O y al último la de U, pero sólo la necesaria para satisfacer el sistema.

Si el sistema necesita 25 MWh, recibirá toda la energía de A y la de E, y sólo 5 MWh de I. Si el sistema requiere cincuenta, recibirá energía de todos; si el sistema requiere 19, sólo le recibirá a A y E. Si requiere 35, le recibirá a A, E, I y O. Y aquí viene lo interesante. A todos les pagará lo mismo en el mismo momento por cada MWh que entregue . Pero, ¿cuánto es eso? ¿Cuánto pagará?

Pagará a todos lo que le cuesta generar al generador más caro. Si entra sólo A, le paga solo el costo de A. Si entran A, E y I, les paga a todos los tres pesos de I, por poner un par de ejemplos. Esto, platicado así, parece que encarece todo, pues a todos se les pagará el costo de la energía más cara que se recibe en el sistema y quienes generan a costos más bajos recibirán mayor pago que lo solicitado y serán beneficiados. Si usted es un generador ¿Qué es lo que le conviene? Ser A, el generador más barato, y recibir el pago de E, I, O y si se puede hasta de U. Quien quiera invertir y ganar tiene que tener un proyecto que pueda presentar los costos de A para recibir más ganancias.

¿Qué pasa si entonces llega otro generador e instala una planta de generación del mismo costo y tamaño de A? Pues se recibirá su energía también al principio y, como ya se va a satisfacer el sistema con esa planta de generación, incluso si llega a 50 MWh, ya no se recibirá la energía de U y el costo de la energía baja para todos. Si se instalan tres plantas con los mismos costos y tamaños de A, cuando el sistema consuma hasta 30 MWh se podrá satisfacer sólo con los generadores más baratos.

¿Sabía usted que a las horas de menor demanda el costo de la energía tiende a ser más barato? Pues sí, porque se puede satisfacer el sistema con los generadores más baratos. Pero, si como lo ha hecho este gobierno, uno bloquea la entrada de participantes baratos con el pretexto de una sobreoferta —un pretexto falaz y que evidencia una falta de comprensión del tema—, el costo de la energía no bajará en el largo plazo y deberás seguir recibiendo a los generadores más caros (los de la CFE).

Ahora ¿qué pasaría si a los generadores se les paga sólo lo que ellos ofertaron? Es simple: los pones a especular. Como saben que van a cobrar sólo el costo que ofrecen, en lugar de bajar costos para garantizar que su energía se les reciba, los subirán hasta un punto donde calculan que se les recibe pero ganen lo más posible. Invertir buscando ser el más eficiente y barato pierde sentido, lo que tendrá sentido es especular para tener mayores ingresos. Entonces, mientras que el sistema marginalista busca que haya más inversión que modernice constantemente al sistema y lo vuelva más eficiente, el modelo pay as bid (así se llama el modelo en que se paga sólo lo que oferta cada generador) termina por favorecer al status quo.

Pero dentro de todo el argumento de la CFE, Bartlett y sus voceros hay una gran mentira escondida. En realidad la Comisión Federal de Electricidad podría no estar expuesta al sistema de mercado marginalista o podría disminuir su dependencia de esa manera. ¿A qué me refiero?  A que la sección de la CFE que nos vende energía a nosotros obtiene la mayor parte de la energía mediante contratos con generadoras de la propia CFE y con privados, ya sea Productores Independientes de Energía o ganadores de subastas. Estos contratos hacen que sólo una parte minoritaria de la energía provenga del mercado eléctrico. Pero, además, la CFE podría depender menos del mercado eléctrico si sigue firmando contratos en subastas, como manda la ley. El problema es que este gobierno frenó las subastas.

Al final hay un hecho interesante: en este momento, a la CFE le cuesta más caro comprarle energía a sus propias generadoras que adquirir energía en el mercado marginalista. El costo promedio de las generadoras de la CFE en noviembre pasado fue de 2031 pesos por cada megawatt hora, mientras que el costo del mercado marginalista fue de 919 pesos.

La reforma de 2013 estableció un sistema marginalista de mercado eléctrico, en efecto, pero también un sistema de contratos bilaterales que le permite a la CFE garantizar costos en el largo plazo. Regresar ahora a un mercado pay as bid, pero además garantizar la compra al generador más caro (la CFE), es algo más perverso que el mercado marginalista, pues no garantiza la modernización del sistema ni costos bajos.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía

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