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La reforma energética de 2013 tenía un sentido fundamental: beneficiar al “pueblo bueno”. ¿Cómo lo hacía? Poniendo a competir a los generadores de energía eléctrica, a todos y en las mismas condiciones. En cualquier mercado, si se permite el empoderamiento de uno de los participantes, este termina por encontrar herramientas de control en detrimento del consumidor. Entonces, para lograr un mercado eficiente y que beneficiara al consumidor, se fortaleció la regulación dotando de autonomía de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), un organismo que, si bien ya existía desde hace dos décadas, a partir de entonces pondría las reglas del sector. En el mismo sentido se independizó al Centro Nacional de Control de Energía (Cenace). ¿Para qué? Para que no hubiera conflicto de interés y para evitar que no fuera uno de los generadores el que decide a quién se le recibe la energía en la red. En palabras futboleras, pusieron una comisión de arbitraje y un árbitro independiente de los equipos de la liga.

Ilustración: Patricio Betteo

Ahora bien, es cierto que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantenía dos monopolios naturales: transmisión y distribución. Esto es porque los monopolios, como sabemos, necesitan de más para evitar que abusen de su condición. De ahí que la CRE los regule.

En cualquier caso, todos los procesos derivados de la reforma eléctrica de 2013 fueron públicos y la información de libre acceso. Incluso la contratación de Productores Independientes de Energía se hacía mediante concursos públicos internacionales. Las Subastas de Energía Eléctrica, las licitaciones de líneas de transmisión (canceladas por este gobierno), las subastas de Derechos Financieros de Transmisión: todo tenía que hacerse de forma transparente.

¿Qué propone la iniciativa de reforma del presidente Andrés Manuel López Obrador? Primero: crear un jugador preponderante que domine el mercado por mandato constitucional. En otras palabras: busca garantizar que un equipo del torneo siempre tenga más goles que el resto, sin importar su desempeño en la cancha. Segundo: que este equipo, que por mandato constitucional siempre tendrá ventaja, sea el encargado de poner las reglas. Para eso elimina al regulador y le da a la CFE facultades para autorregularse.

La reforma, sin embargo, va aún más lejos: López Obrador quiere que el capitán de su equipo funja como árbitro, sí, pero además que se encargue de los vestidores, de la cancha y de todo lo que rodea al juego. Si esto parece un exceso, siento decir que se pone peor: en lugar de que haya un torneo abierto en cancha pareja, el director del equipo que todo lo controla podrá sentarse con los dueños del resto de equipos a negociar —no en la cancha, sino en el vestidor, escondidos de todos— el resultado de los partidos. La propuesta del presidente le da facultades discrecionales al director de la CFE para acordar los contratos de largo plazo de energía, en un régimen distinto al del artículo 134 constitucional, que ordena procesos transparentes y públicos bajo la supervisión de las autoridades fiscalizadoras.

Otro punto importante: el modelo de 2013 permitía que hubiera más de una empresa comercializadora de energía. Así, las empresas podrían armar portafolios de energía y otros servicios con los cuales atender clientes dependiendo de sus características. Digamos que el espectador podía decidir qué partido ir a ver. La iniciativa del presidente, por el contrario, establece que un único organismo estatal se encargará de vender la energía. Es como si a uno lo obligaran a ver un sólo equipo de fútbol, y no necesariamente su favorito.

El hecho, sin embargo, es que la analogía se queda corta. En una liga de fútbol como la descrita arriba, lo único que se pierde es el espectáculo. La iniciativa del presidente pone en juego algo mucho más fundamental: el sector eléctrico que es la columna vertebral del país. La reforma propuesta concentra el poder en una sola persona, el director de CFE, quien se vuelve todopoderoso: podrá decidir a quién le da energía, a qué precio y en qué condiciones, acordado todo en lo oscurito gracias a sus facultades.

Ahora, el monopolio y la concentración del poder siempre son indeseables. Pero en este caso hay un agravante. La iniciativa del presidente le entrega el control de uno de los sectores más importantes de la economía nacional a la misma persona que operó el fraude electoral de 1988, que manejó el sistema de inteligencia de este país cuando crecieron los grandes cárteles, que usó oficios apócrifos hace unos meses para intentar justificar un apagón, que no ha podido licitar uno sólo de los proyectos que prometió desde el inicio del sexenio y que no ha dudado de usar el poder para sus fines personales.

Lo más curioso de todo esto es que, a tres años de acceder al poder, el presidente quiera entregarle tanto a un grupo que no fue capaz de entender el modelo legal bajo el que operaban para hacer de CFE una empresa más fuerte, y que tampoco logró construir un sistema eléctrico más moderno y competitivo. Y es que de que se podía, se podía.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

 

2 comentarios en “#ReformaBartlett: el todopoderoso

  1. Creo que las empresas particulares no invirtieron en las redes Eléctricas y no pagan el porteo correspondiente y este concepto es el qué hay que regular principalmente y no pagan el costo cuando no producen electricidad y CFE tiene que cubrir ese déficit de energía Eólica y de Paneles Solares.

  2. Existen casos en Latino América (Colombia) en que ciudades como Medellín, generan y distribuyen su energía y en caso de otros proveedores que utilicen su red de distribución para abastecer la energía que venden cobran el uso de la red (un cargo) eso…equilibra el uso yel costo. Importante mencionar que en la empresa Eléctrica de Medellín no solo se distribuye electricidad sino tambien agua e importantes obras y mejoras de servicios municipales son cubiertos anualmente por las UTILIDADES que genera esa empresa. ¿Cómo lo hacen? Sin burocracias innecesarias, sin corrupciones dominantes, compitiendo en el mercado y generando energía limpia a costos muy bajos.