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Ahora cae la noche 

y soplan brisas frescas, frías 

por la ladera verde-gris del monte 

salpicada de ásperas rocas. Suavemente 

habla la noche, su lengua se ha desatado; 

la oscuridad llama a la oscuridad.

Es ahora según dicen, 

cuando de los toscos montones de piedras 

se alzan en silencio formas y cosas que deberían estar quietas; 

un terror verde recorre nuestros huesos, 

se estremecen las fibras más profundas del corazón 

que espera ansioso el día despreocupado.

Poema escrito a los 15 años en Harlech, cuando todavía estaba en Chaterhause.