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“Yo digo que despeguemos y destruyamos todo este sitio desde órbita (…) es la única forma de estar seguros”, propone Ripley en Aliens (1986) para así terminar con el brote de xenomorfos que casi exterminaron a los colonos residentes de la luna Acheron, en lo que antes del covid-19 nadie habría etiquetado como cine de pandemia, pues como arguye el investigador Mario Slugan desde una perspectiva lingüística, este género fílmico apenas empezó a coalescer a raíz de la pandemia actual.1

Ilustración: Oldemar González

Meter a extraterrestres ficticios con muy reales coronavirus en el mismo costal puede parecernos tan absurdo como negar que antes del brote de Wuhan ya se contaban por decenas —en diferentes países y en cada década de historia cinematográfica— los filmes en los que uno de los protagonistas, sino es que la estrella principal, es una epidemia de alcance local o global. Para poder defender lo primero es necesario acompañar a Slugan en su análisis.

La pragmática (entendida aquí como rama de la lingüística) estudia en el caso que nos interesa el contexto en que cine de pandemia surge como etiqueta para un género que no había sido reconocido como tal ni por teóricos y críticos cinematográficos ni por todos aquéllos directamente relacionados con esta industria ni por quienes constituimos su audiencia. No obstante, sin importar que se tratase de microorganismos patógenos, alienígenas, vampiros, zombis o cualquier otro tipo de monstruo o criatura fantástica, si alguien podía identificar que el crecimiento acelerado de contagiados y muertos que veía en la pantalla grande podía ser retirado del cajón de sastre en que se hallaba y colocado en otro con el que compartiese más elementos en común —en especial en cuanto a temas y narrativa—, ese alguien tenía que ser el gremio médico.

Cuando Epidemia (Outbreak, 1995) era considerada meramente una película de suspenso médico o una de acción y Contagio (Contagion, 2011) era vista como cine de desastres, una reseña en el British Medical Journal, en el mismo año de estreno de la primera, resaltaba que el director Wolfgang Petersen había llevado al filme epidémico a otro nivel. En esa misma época, otras revistas científicas, como Science Communication y The Journal of Infectious Diseases, aducían que los especialistas en salud pública requerían tan sólo estirar un poco la definición de epidemia para incluir en ella la diseminación de parasitismo por vampiros o alienígenas usurpadores de cuerpos y el riesgo de erradicación humana por un virus del espacio exterior en La amenaza de Andrómeda (The Andromeda Strain, 1971).

Dado que no hablamos de documentales, es probable que el desparpajo con que aparece un brote en Epidemia, una epidemia en Exterminio (28 Days Later, 2002) y una pandemia propiamente dicha en Contagio (Contagion, 2011) sea lo que genere más ceños fruncidos entre los lectores puntillosos, que la proliferación de criaturas imaginarias en lo que es el cine de pandemia en nuestra nueva realidad enmascarada (sin contar con todos, por desgracia). Por ello hay que agradecer a Slugan cuando aclara que esta laxitud y la mezcla de varios géneros y subgéneros no es extraña en el séptimo arte. No es en todo caso obstáculo para que, por ejemplo, aceptemos que el episodio IV de Star Wars (1977) y The Mandalorian (2019) caben, con todo y la esotérica Fuerza, en la categoría de wéstern espacial.

Toda película de pandemia debe tener dos ingredientes: 1) la dicotomía entre infectados y no infectados, y 2) la amenaza de ser infectado. Que escritores, guionistas y directores pueden añadir a la mezcla lo que gusten (o casi) sin preocuparse más que por el presupuesto, lo demuestra una revisión histórica de ochenta películas anglófonas exhibidas entre 1914 y 2019 y que son consideradas culturalmente relevantes por su éxito económico, popularidad y premios ganados, entre otros puntos. Con los ojos de un médico, Walter Dehority describe los cambios que ha retratado el cine de epidemia sobre la percepción social predominante en cada época:2 el altruismo heroico de los médicos de celuloide de 1914 a 1957 (en The Painted Veil, 1934, y otras siete de nueve películas); el miedo ante el posible riesgo de microbios extraterrestres a raíz del lanzamiento del Sputnik en 1956 (como en Space Masters X-7, 1957); la destrucción posapocalíptica como respuesta a la preocupación generada por los inicios del movimiento ecológico en los 60 (como en The Last Man on Earth, 1964) y la pandemia del VIH a finales de los 80 y principios de los 90 (como en Philadelphia, 1993).

Entre los principales temas recurrentes en las ochenta cintas de este género enfermizo estudiadas por Dehority tenemos la pérdida de humanidad de los infectados (en veintitrés películas, dieciocho de ellas correspondientes a los últimos veinte años) y su estigmatización y ostracismo (en diecinueve películas), la sobrevivencia en un mundo posapocalíptico (en veintisiete películas), actos de guerra biológica (en veintiocho películas), desconfianza en los gobiernos (en veinte películas) y la disrupción de la sociedad (en dieciocho películas).

A quienes no convence un cine de pandemia que se toma tan literal lo de la pérdida de humanidad por zombificación, vampirización y otras metamorfosis fantásticas, tal vez los contagie más el enfoque rigurosamente médico de la antropóloga cultural Suhad Daher-Nashif.3 En su análisis con fines pedagógicos y del que expulsa a toda criatura y situación sobrenaturales, esta investigadora enfatizó la importancia del cine de pandemia realista como un medio que influye en las ideas, expectativas y actitudes de la audiencia hacia médicos, epidemiólogos y todo profesional de la salud.

En las ocho películas de género epidémico estrenadas entre 1990 y 2019 y que cumplieron el criterio establecido por Daher-Nashif (Virus, 1995; Outbreak; Contagious, 1997; Pandemic I y II, 2007 y 2009; Toxic Skies, 2008; Contagion y 93 Days, 2016), seis son los principales temas de salud pública que aparecen en la pantalla: 1) el papel de los médicos y la colaboración entre diferentes especialistas; 2) la vulnerabilidad de los médicos al ser contagiados y morir, o al no poder evitar que sus familiares se infecten; 3) la parcialidad con que actúan los médicos (en cuatro de las cintas) al administrarse a sí mismos o a sus familiares la vacuna antes que a nadie; 4) conflictos entre médicos y otros involucrados, como militares (en Outbreak y Pandemic I y II) y compañías sin ética (en Toxic Skies); 5) el empoderamiento de las mujeres en siete de los ocho filmes, en los que son doctoras las primeras en diagnosticar y quienes coordinan la respuesta a la epidemia y encuentran la cura; y 6) los esfuerzos del personal médico, junto con el de organismos internacionales y gobiernos, para acabar con la pandemia.

No escapa a Daher-Nashif que en el cine de pandemia no hemos visto aún otros aspectos igual de trascedentes que el sexteto descrito, algunos más que evidentes para nosotros, como el impacto en la salud mental de médicos y del resto de nosotros en nuestra vida diaria de un evento cuya duración aún ignoramos, y otros no tanto, como el papel de pediatras, geriatras, oncólogos y otras especialidades médicas. Pero ya que el futuro del género no tiene más límite que la creatividad de sus creadores, apostar por verlos pronto es quizás tan probable como, un día de estos, salir del cine contagiados de ganas de cantar y bailar por el estreno de algo parecido a La Peste: El Musical.

 

Luis Javier Plata Rosas
Doctor en Oceanografía por la Universidad de Guadalajara. Sus más recientes libros son: La ciencia y los monstruos. Todo lo que la ciencia tiene para decir sobre zombis, vampiros, brujas y otros seres horripilantes y El océano tiene onda. Una obra de ciencia ficción.


1 Slugan, M. “Pandemic (movies): A pragmatic analysis of a nascent genre”, Q. Rev. Film Video, 2021.

2 Dehority, W. “Infectious disease outbreaks, pandemics and Hollywood: Hope and fear across nine decades of cinema”, JAMA, 2020.

3 Daher-Nashif, S. “Doctor’s challenges during infectious disease outbreaks: Medical education insights from realistic fiction movies”, Adv. Med. Educ. Pract., 2021.

 

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