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Es cierto: a Dios, en singular o en plural, ni se puede ni se debe desdeñar. No concordar con él ni con quienes lo siguen ni creer en su existencia es viable; sin embargo, borrarlo del mapa es imposible. Demasiados muertos e incontables tragedias se deben, si no a él, a sus creadores, que lo erigieron como dador, ordenador y dueño de innumerables acciones humanas. Lo del libre albedrío, “la posibilidad que tiene el ser humano de obrar siguiendo sus ideas (…) sin estar sujeto a presiones, necesidades o limitaciones, o bajo las reglas dictadas por Dios”, es una conducta adecuada: las personas tienen el derecho de elegir libres de imposiciones. No desdeñar lo no desdeñable no es parte de la vida, es la vida entera.

Ilustración: Alma Rosa Pacheco

No echar de menos a Dios. Itinerario de un agnóstico (Editorial Trotta, 2021), del pensador indispensable Rodolfo Vázquez, es un viaje vivencial, exploración íntima, autoencuentro por medio de la pluma y un diván sin diván. Además, ilustra la necesidad de dialogar, gracias a un monólogo erudito y profundo, de quien, como sucede con la mayoría de los grandes pensadores, se encuentra con su alter ego para debatir ideas que, con el tiempo, abandona.

Vázquez, filósofo y jurista, reta desde la primera página: “(…) permanecí totalmente indiferente con respecto al mundo religioso hasta los 16 años; inicié una segunda etapa hasta los 30, en la que viví intensa y apasionadamente un encuentro con lo sagrado, sin regateos, con la inocencia del agraciado y la intransigencia del converso; luego una secularización personal, con la rabia y la indignación suficientes para alimentar un ateísmo militante, hasta mis 40 largos; y, finalmente, poco a poco, me he ido acercando a la ‘serenidad’ del agnóstico”. Subrayo: indiferencia, pasión, converso, secularización, ateísmo, agnóstico, seis palabras fundamentales para entender el itinerario de Rodolfo. Creer y descreer en numerosos rubros es adecuado. Ejercicios de ese tipo, deberían, pienso en las enfermedades del mundo, ser materia de estudio a partir de las primeras enseñanzas.

Vázquez provoca. En el índice de nombres, entre la A y la Z, desfila la vida. Filósofos, poetas, cineastas, sociólogos, juristas, astrónomo, médico, físico, genocidas, estudioso de la Torá, eremita y un largo etcétera constituyen el corpus Vázquez:sus lecturas vertebran el ensayo. Siete capítulos conforman el libro: Razón y conciencia (Spinoza y Bayle); Tolerancia y escepticismo (Voltaire y Hume); Antropología y experiencia (Feuerbach y James); Verdad y religión (Russell); Voluntad, finitud y serenidad (Gaos, Tierno Galván); Anhelo de Justicia y rebeldía (Horkheimer y Camus); Lo sublime, el instante y el amor (Dworkin y Paz). El tejido es basto y sus entresijos incontables. El lector puede asomarse al libro en orden o en desorden; la prosa fluida, sencilla y amable facilita la lectura. Vázquez entreteje con cortesía ideas y vericuetos no sencillos, provenientes de sus diálogos con pensadores señeros cuyo fin es desmenuzar las proteicas y cuasi-infinitas caras de Dios.

Abordar y compartir los conocimientos de los estudiosos que se han acercado a los dioses es complejo. Hacer lo difícil fácil y lo complejo sencillo es uno de los grandes aportes del ensayo. Otro es la invitación del autor: los textos que perduran nunca finalizan. Siembran dudas. Incomodan. Mueven. No echar de menos a Dios es un texto brillante, un ensayo que explica un sinnúmero de rincones y abre las puertas para adentrarse en el inagotable mundo de quien convivió con Dios y ahora, agnóstico convencido, lo mira desde otros ángulos.

Leo en el epílogo: “Con ánimo adolescente he renovado mi curiosidad (…) Entusiasmo y melancolía: dos caras de una misma experiencia religiosa (…) Aquí y ahora. Hit et nunc. Vázquez arropa: creer y descreer es escuela.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

 

4 comentarios en “No desdeñar a Dios

  1. Hace dos años, mi esposa alcanzo su libertad, en un testimonio que le envíe le comente que “Por más que me pregunte sobre muchas cosas, sé que no encontrare las respuestas, pues no existen razones suficientes que expliquen tanto sufrimiento, tanto dolor, tanto duelo de ambos por el qué pasará después, eso nos ató mucho, eso nos desgasto mucho.”; al leer su artículo de inmediato solicite el libro, pues en este periplo que me toco vivir al lado de mi esposa, también conviví con Díos, aun cuando me autodenominé agnóstico, siempre se convive con Él, para bien o para mal, se que esta lectura habrá de hacerme ver nuevamente ese rostro reflejado en el semblante de mi esposa.

    • Gracias Ricardo por su comentario, muy interesante y conmovedor. Sus reflexiones invitan a pensar y repensar estos temas. Quizás le interese, está semana apareció un libro del cual soy editor, intitulado “Suicidio” (Debate) que contiene la opinión de 20 profesionistas.El libro de Rodolfo Vázquez es apasionante.
      Gracias por su tiempo,
      Arnoldo Kraus

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