El reconocimiento y ¿la mentira?

Cada año, el último día de mayo, la Secretaría de Energía debe publicar el Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional, mejor conocido como Prodesen. El correspondiente al año 2020 se publicó ocho meses tarde, el último día de enero de 2021; el de 2021 se publicó sólo un mes tarde, el último día de junio. El programa sigue —¿o seguía?— una metodología desarrollada por la propia CFE que permite hacer proyecciones de mediano y largo plazo sobre el consumo y la generación de electricidad, además de las necesidades de infraestructura en el sector.

Gráfica

Este año, en la página 96, se publicó una gráfica que ilustra la evolución de la generación y las metas de energía limpia. Es decir: qué capacidad de generación de energía eléctrica por fuentes limpias habrá, cómo va a evolucionar y si se cumplirá con las metas que la ley exige.

La línea guinda en la gráfica representa el porcentaje de energía limpia, en una tendencia creciente hasta 2022 —resultado de los proyectos gestados el sexenio pasado—; a partir de ahí cae como consecuencia de la política energética de este gobierno. La línea se levanta para acelerar la tendencia y recuperar el ritmo en 2025.

Hay dos conclusiones que tomar. La primera es que la Secretaría de Energía está reconociendo que sus acciones y política son contrarias a los objetivos de la ley, y que el sector eléctrico del Estado mexicano no va a cumplir con sus obligaciones legales ni con sus compromisos internacionales en materia de energía limpia y de disminución de emisiones de gases de efecto invernadero. No sé si esto pueda ser materia de juicio político, pero ya reconocen que sus actos bloquean al sector y que no se cumplirá con la ley, contra los principios de protección al derecho humano al ambiente consagrado en la Constitución.

La segunda es que la Secretaría de Energía o miente o hará un cambio de política energética a partir del año siguiente. Me explico.

Ilustración: Víctor Solís

Si se prevé que en 2025 se regrese al camino que no debió suspenderse en 2019, y que llegaremos a 200 TWh o superaremos el 35 % de energía limpia, significa que instalaremos entre 18 y 21 000 MW de capacidad generación limpia en el periodo 2024-2025. La idea suena bien, pero ¿qué se requiere para lograrla?

En primer lugar, liberar permisos para esa capacidad de generación. Actualmente hay permisos sin resolución por unos 6587 MW de capacidad de generación por fuentes limpias (eólica y solar, principalmente). Si el total de esos permisos se vuelve capacidad instalada de generación, se lograría casi una tercera parte de lo que se requiere de capacidad nueva. Pero el freno que ha dado la Comisión Reguladora de Energía a los permisos no sólo ha detenido los actuales, sino que ha inhibido la inversión.

Sin embargo hay más complicaciones que las administrativas.

Buena parte de los permisos solicitados son de eólicos; para desarrollarse, estos requieren líneas de transmisión para reforzar el sistema. Y este gobierno no lo ha hecho ni parece que lo hará. Es más, quieren usar el recurso del fideicomiso maestro que existe desde el sexenio pasado para el desarrollo de transmisión para pagar las plantas de generación que quieren construir. Para que el sistema incorpore esas cantidades de energía, los grandes proyectos de transmisión deberían iniciar en 2022, para que en 2025 estén listos para agregar las nuevas centrales limpias.

¿Cuántos de esos proyectos se empezaron a gestar este año para iniciar el año que viene? Ninguno. Entonces, no hay infraestructura para lograr lo que dice la gráfica. Finalmente, desde que hay un permiso de generación hasta que una central eléctrica de renovables se pone en operación, pueden pasar entre tres y cuatro años.

En pocas palabras, de no haber un cambio de política energética y de inversiones en transmisión a partir de este año, la gráfica de Sener reconocerá que hicieron todo por incumplir la ley y que mintieron para esconder la irresponsable política energética de este sexenio.

Para terminar, tanto los demócratas en Estados Unidos como la Unión Europea pretenden establecer aranceles a los países que incumplan con la mitigación de emisiones. En otras palabras, las acciones de política energética de este gobierno no sólo impactarán de aquí a 2024 en el sector energético, sino que podrían volverse una loza arancelaria para el desarrollo económico y las inversiones hasta que el camino de las energías renovables se recupere en términos reales.

Que la historia y la ley juzgue a los responsables.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía