A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

Quien opera un monopolio se encarga de que su operatividad sea correcta y segura. Cuando sólo la CFE se encargaba de todo el asunto eléctrico (salvo sus graciosas excepciones), la propia Comisión estaba a cargo de toda la seguridad del sistema. Pero la migración a un mercado eléctrico hace obligatorio que todos los participantes se vuelvan responsables de la seguridad de la red.

Ahora todos los generadores (CFE y privados), transportistas (CFE), distribuidores (CFE) y consumidores son responsables de la seguridad. Para ese fin, el regulador, la Comisión Reguladora de Energía, emite las “Disposiciones Administrativas de carácter general que contienen los criterios de eficiencia, calidad, confiabilidad, continuidad, seguridad y sustentabilidad del Sistema Eléctrico Nacional: Código de Red”.

El objetivo del Código es limitar problemas en la red eléctrica mediante su cumplimiento pleno. Debe ser la primera medida para asegurar la seguridad y confiabilidad del sistema.

Todos los participantes deben cumplir con asuntos como regulación de frecuencia y voltaje;  cada uno de los participantes tiene diferentes responsabilidades en función de su tamaño. Los usuarios pequeños —como los domésticos— son representados y su cumplimiento corre a cargo de quien les da la energía. Son los grandes consumidores —aquellos que pueden causar daños al  sistema— los directamente obligados.

Casi todos los generadores de electricidad tienen responsabilidades, aunque son distintas. Por ejemplo, un ciclo combinado de 500 MW (500 000 kW) no tiene las mismas obligaciones que una central de paneles solares por 100 kW; aunque ambos están obligados a cumplir con el Código de Red, cada uno tiene obligaciones particulares distintas. ¿Qué pasa si alguien no cumple con el Código? Hay sanciones de hasta el 10 % de los ingresos brutos anuales del participante y, en caso de que el incumplimiento genere un apagón, el que lo causa tiene que hacerse responsable de los daños ocasionados.

Ahora bien, ¿todos están obligados a cumplir con el Código? En teoría sí, pero lamentablemente no.

Ilustración: Patricio Betteo

Como mencioné al inicio, el Código surgió a partir de la entrada en operación del mercado eléctrico, cuando se establecieron las disposiciones administrativas. Pero recordemos que la ley en México no puede aplicarse de forma retroactiva; por ello, las centrales de generación eléctrica previas a la publicación del Código no están obligadas a cumplirlo. Esto significa que casi todas las centrales eléctricas de la Comisión Federal de Electricidad no están obligadas a su cumplimiento.

Aquí surge algo curioso. Recordemos que el discurso del gobierno ha girado alrededor de garantizar la confiabilidad y seguridad del sistema eléctrico, lo que a muchos nos parece un pretexto para forzar el uso de combustibles fósiles en el sistema eléctrico nacional. El asunto es que el Código de Red se volvió obligatorio a partir del 9 de abril de 2019, y todos los participantes del mercado eléctrico debieron haber presentado su planeación para cumplirlo, lo que se vuelve un compromiso de obras en las instalaciones eléctricas de cada participante obligado.

A partir de entonces, la Comisión Reguladora de Energía pudo iniciar procesos de inspección a los obligados. Sin embargo, esto no ha sucedido. Como no ha habido inspecciones, no conocemos el estatus real del cumplimiento del Código. Por lo tanto, estamos a merced de problemas en la red, como los apagones que se han dado y que se han intentado justificar incluso con oficios falsos.

A los nuevos generadores privados se les ha obligado a cumplir con el Código de Red para entrar en operación —es lo correcto—, lo que ha generado un retraso de meses para la entrada en operación de centrales eléctricas. Sin embargo, la CFE ha puesto en operación unidades de 187.2 MW de capacidad de generación que no tienen siquiera permiso de generación.1 Pero, además, no hay elementos para saber si cumplen con el Código, puesto que no han hecho pruebas preoperativas y, al no haber protocolo correctivo de emergencia, no se puede alegar que sea una omisión permitida.

El mayor problema es que los lugares donde se han puesto en operación son en Baja California Sur: un sistema eléctrico que no está conectado a nada más; que es pequeño y, por lo tanto, más frágil.

Se han llevado para allá al menos dos generadoras móviles y centrales turbogás recicladas y nuevas, cuyas pruebas preoperativas, como mencioné, no están en la lista de pruebas. Porque para efectos del sistema eléctrico de Baja California Sur eran unidades de generación que se integraban como nuevas, aunque hayan sido recicladas y por tanto deben cumplir con el Código para su nueva entrada en operación.

Esta omisión de la CRE, del Cenace y de la CFE —considerando además que la CRE se encuentra sometida a Sener— ponen en evidencia que la confiabilidad y seguridad del sistema son sólo parte del discurso. Y aquí va la pregunta: ¿cuántos de los apagones recientes y cada vez más frecuentes podrían haberse evitado si se hubiera cumplido el Código de Red?

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía


1 Según la lista de permisos otorgados, consultada el 8 de junio de 2021.