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¿Cuáles son las principales desventajas de los hidrocarburos como fuente de energía?

Su existencia es limitada y focalizada, son altamente contaminantes y los procesos para su uso son altamente costosos tanto en recursos financieros como energéticos. Su única ventaja es una disponibilidad relativamente constante, a diferencia de las renovables, que están disponibles en función del recurso, aunque su administración adecuada nos permite usarlas al máximo y al menor costo posible.

Pero la gran pregunta es ¿qué hacer cuando no está el recurso? Ahí es donde sólo los hidrocarburos entraban como respuesta —también algunos recursos, como la hidroeléctrica y la geotérmica, que lamentablemente también están limitados— o, últimamente, las baterías.

Ahí es donde entra el hidrógeno.

¿Qué es el hidrógeno?

Primero que nada es el elemento químico y el átomo más pequeño que existe en el universo, pero además es el más abundante. El hidrógeno está presente en el agua, en el aire, en los hidrocarburos y un largo etcétera. Se puede obtener tanto de los hidrocarburos como del agua; puede obtenerse de formas relativamente sucias y de otras más limpias. El hidrógeno puede almacenarse y usarse como gas para hacer funcionar un generador eléctrico o un auto, con la diferencia de que los gases de efecto invernadero que genera su uso son prácticamente cero.

Si aislamos el hidrógeno mediante hidrólisis eléctrica alimentada con fuentes renovables, podemos tener una energía limpia, proveniente de fuentes renovables las 24 horas del día.

Podemos tener ciclos combinados que usen hidrógeno en lugar de gas natural; no es un sueño guajiro, sino que ya está en desarrollo en España.

¿Cuál es la trascendencia política del hidrógeno en México?

Que el pretexto de la actual administración para rechazar las renovables y frenar la transición energética ha sido que estas fuentes no generan de forma constante o no tienen disponibilidad las 24 horas del día. Ese ha sido el pretexto, por ejemplo, para regresar al uso del super contaminante combustóleo.

Ilustración: Víctor Solís

El hidrógeno, entonces, rompe el ciclo vicioso del pretexto para ofrecer energía limpia las 24 horas del día. Tal vez el único obstáculo, momentáneo, es el costo.

Como toda tecnología que está en maduración, los costos del hidrógeno verde son aún altos en comparación con las propias renovables. Según especialistas, el 60 % del costo del hidrógeno verde es el costo de la energía, costo que en las renovables sigue cayendo; recientemente, incluso alcanzó récords de 10.4 USD por Megawatt-hora. El resto del costo es la hidrólisis, que por ahora es costosa y seguramente requiere subsidios.

Este tipo de subsidios son transitorios; en el caso de las celdas fotovoltaicas, permitieron que posteriormente la economía de escala entregara productos mucho más accesibles a los consumidores. Pero, si hablamos de subsidios, ¿qué sería preferible? ¿Subsidios temporales a la hidrólisis y masificación de uso de hidrógeno en automotores y generación eléctrica? O, ¿subsidios al uso de combustibles fósiles que irán perdiendo mercado las siguientes tres décadas?

El país podría apostar por acciones de transición energética que garanticen de verdad el retorno de las inversiones del propio Estado a largo plazo en lugar de seguir enterrando el dinero en un pantano amenazado por el cambio climático. Se puede aprovechar el potencial de generación disponible para producir hidrógeno sin necesidad de conectarlo a la red, sino usarlo para alimentar las fuentes “firmes”.

El hidrógeno termina de romper el falso debate entre seguridad y transición energética. Ya no hay pretexto para ir en contra de la transición, a menos que en el fondo haya un tema ideológico. Contra los dogmas nada se puede hacer.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “Hidrógeno: romper el esquema

  1. El hidrógeno puede ser un buen método de almacenamiento de energía, para compensar la intermitencia de las renovables, pero tiene sus bemoles, como cualquier método. Podría sustituir el uso de energía en procesos que no puedan electrificarse y almacenar energía renovable que de otro modo se habría desperdiciado. Sus bemoles son la dificultad para almacenarlo debido al tamaño de la molécula; los subproductos de la electrólisis (si es con agua de mar se obtiene sosa cáustica, y si es con agua dulce se compite con los demás usos de dicho recurso, ; la otra fuente de hidrógeno es sintetizándolo a partir de gas natural, pero ese ya no sería hidrógeno verde). El último problema sería la baja eficiencia en la energía neta obtenida, con respecto a la energía recolectada por las renovables.