Iniciativa y controversia, ¿dos intentos de una misma historia?

Esta semana ha tenido dos grandes acontecimientos en materia eléctrica.

El primero: el lunes 1 de febrero (día de asueto), el presidente presentó una iniciativa que reforma la Ley de la Industria Eléctrica, básicamente para fortalecer al monopolio de la CFE en el sector generación. La iniciativa es preferente; deberá ser aprobada, con o sin modificaciones, o rechazada a más tardar en abril próximo.

El segundo: ayer, miércoles 3 de febrero, la Corte invalidó partes de la política de confiabilidad que la Secretaría de Energía emitió el pasado 15 de mayo. Aunque no la invalidó por completo, sí lo hizo con las disposiciones que limitaban a las renovables y al mercado, y daban a la CFE un poder desigual, superior al resto de sus competidores. ¡Justo lo que busca la iniciativa presidencial!

Lo que hay de fondo es un enfrentamiento de visiones. Me explico.

El marco jurídico vigente, producto de la reforma de 2013, puso al centro de la atención y la importancia al ciudadano —a la persona— que consume y paga por el servicio de energía.

La reforma buscó ampliar las opciones para que el consumidor pudiera elegir a quién le compraba energía, o incluso generarla por sí mismo para autoconsumo y venta.

¿Puede funcionar esto? Sí. Los mexicanos podemos optar entre varias marcas de telefonía; elegimos dónde compramos nuestros alimentos, o si queremos prepararlos nosotros. Para beneficiar al consumidor se optó por un modelo que priorizaba el costo bajo de energía.

Dado que la energía más barata se recibe primero, se beneficia al consumidor con energía cada vez más barata. El resultado fue que se consiguieron contratos en los que la CFE compraba energía hasta 70 % más barata que la generada en sus propias plantas —o en sus contratos previos a 2013— para revendérnosla junto con los servicios de transmisión y distribución que pagamos en nuestra factura.

La iniciativa que propuso al presidente cambia esa idea. El texto es claro: el centro de la política no es el consumidor, sino una empresa propiedad del Estado.

Ilustración: Víctor Solís

Por lo tanto, se pretende crear mecanismos para que sea la empresa del Estado la que entregue toda su energía, cueste lo que cueste, e independientemente de los riesgos que la edad de sus generadoras implican para el sistema eléctrico. Lo anterior bajo la idea de que lo que hace el gobierno es bueno, aunque sea brutalmente ineficiente y, por lo tanto, caro.

Hoy no todas las plantas de la CFE entregan energía, ya que primero se atiende al usuario con las más baratas. Las hidroeléctricas (todas de la CFE), solares, eólicas y de gas natural se prenden rutinariamente. Las plantas de combustóleo y carbón, más caras, se prenden sólo para atender los momentos de mayor demanda. Con la iniciativa, se prenderían las plantas cuya propiedad o contrato tenga la CFE, dejando sin utilizarse a las de nueva tecnología, menor costo y menor impacto ambiental que son propiedad de privados.

Esto es contrario a la Constitución. En caso de que la iniciativa sea aprobada por las cámaras, aunque con cambios que busquen maquillarla, lo resuelto por la Corte puede ser la base de lo que resuelva en el caso de la reforma, que sería inconstitucional.

¿Qué cosas hay que celebrar del fallo y qué busca limitar la iniciativa del presidente?

Primero, la política de confiabilidad buscaba mantener artificialmente a las plantas de la CFE en operación al darle más peso a la seguridad de despacho que al mérito económico de la generación. O sea: como la CFE no es competitiva en precio, pero tiene plantas carísimas que supuestamente pueden generar 24×7, se recibían por seguridad.

Ahora la iniciativa del presidente busca lo mismo, sólo que lo hace de otra forma. Da preferencia a las empresas de la CFE —en realidad esa siempre fue la intención— sobre las renovables privadas, aunque sean más baratas, con una figura que crea “Contratos de Entrega Física”.

La política de confiabilidad buscaba, además, limitar la instalación de parques eólicos bajo el pretexto de esparcirlos y evitar su concentración. Esto habría significado desaprovechar el potencial que tenemos en Oaxaca, Tamaulipas o la península de Yucatán. También buscaba inhibir la competencia a la CFE al no permitir más generadoras que pudieran ofrecer menores precios en la misma zona. Lo que ahora busca la iniciativa es que el Estado —el dueño de la CFE— sea quien decida si un proyecto nuevo es compatible con sus planes. Y como los planes del Ejecutivo son regresar al monopolio, la competencia eficiente y de bajo costo no sería permitida.

Uno de los actos de este gobierno que nunca se combatieron fue la cancelación de las subastas con las que la CFE compraba energía a los menores precios posibles. Ahora la iniciativa pretende eliminar esta obligación para que la CFE determine discrecionalmente a quién le compra la energía que después nos revenderá y cobrará. Si decide que quiere su energía, aunque sea más cara, no tendría problemas para hacerlo.

Finalmente, la iniciativa haría que sólo se haga en materia eléctrica lo que el Estado quiera. ¿Y qué es lo que quiere?

Según el Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional 2020-2034 —publicado ocho meses después de lo que la ley indica, y un día antes de la iniciativa presidencial— el gobierno sólo quiere la instalación de paneles solares en pequeña escala (lo aplaudo), y 3000 megawatts de generadores nucleares (de lo más costoso, según las propias cifras de la CFE), e hidroeléctricos (no sabemos de dónde obtendrían el agua, dadas las limitaciones en tiempos de sequía).

Con esto, entre planeación y reforma legal, no hay manera en la que podamos cumplir con las obligaciones climáticas en materia de reducción de emisiones que adoptamos en el Acuerdo de París. Tampoco de bajar los costos de la energía, como todo el mundo hace, con eólica y solar.

Es difícil esperar que los legisladores le hagan ver al presidente su error, por lo que es fácil esperar que se resuelva en tribunales.

Lo más grave de estas medidas sucesivas es que parecen doblar la apuesta por inhibir las inversiones en el sector eléctrico en un escenario de recesión económica que exigiría utilizar todos los instrumentos para generar empleos remunerados y energía para desarrollo industrial.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía

Un comentario en “Iniciativa y controversia, ¿dos intentos de una misma historia?

  1. Hola Victor. Coincidimos plenamente contigo, pero no te olvides de que dentro de la iniciativa también hay algunos puntos de razón. Cuando se hizo la Reforma Energética y por tanto la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), muchos les dijimos a SENER, CRE, CENACE, Cámaras de Senadores y Diputados, que no podían dejar abiertos la cantidad de contratos legados de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica con fechas posteriores a la publicación de la LIE. Este tema da para muchísimo, sin embargo, hay dos cuestiones críticas que vimos venir: 1) el porteo de estampilla postal, y, 2) el banco de energía. La realidad es que, aunque una gran cantidad de centrales de generación, renovables o no, tuvieron que realizar trabajos de refuerzo en la Red Eléctrica (T&D) para entrar en operación antes del 2014 y a estas se les deben respetar las condiciones porque ya operaban; por cuanto hace a todos los permisos que quedaron vigentes para centrales -por construirse- después de la publicación de la LIE terminaron resultando en lo que hoy tenemos y que no es otra cosa que una aberración para el propio Mercado Eléctrico. Voy más allá, les dijimos que todos los permisos legados para centrales que no estaban operando tenían que cambiarse a LIE porque, como está sucediendo ahora, aquellos que terminaran construyéndose implicarían un costo brutal para CFE por concepto de T&D y de compensación de nodos, y por otra parte, establecían un mercado paralelo con el que todo lo que está bajo LIE no puede competir. Hoy, siete años después, apenas alrededor del 18% de todos los usuarios que podrían ser usuarios calificados están dentro del MEM, y hay grandes usuarios quienes siguen pensando en los autoabastos legados como una opción a pesar de que una y otra vez les hemos explicado que ya no es posible subirlos a esos contratos. Creeme cuando te digo que, como pequeño generador y como suministrador de servicios calificados, ha sido una tarea titánica ir penetrando el mercado. Y, para rematar, como la presente administración no alcanza a distinguir que coexistimos dos tipos de generadoras y suministradoras que operamos con reglas diferentes, barrieron parejo y es cuasi imposible echar a andar nuevas centrales del tipo que quieras. En nuestro caso, Solares + Almacenamiento (BESS). No era difícil imaginar que esto ocurriría de llegar una administración encabezada por el Presidente López Obrador, y de ahí la enorme pregunta: ¿qué intereses terminaron convenciendo a quienes aprobaron la Reforma de esa manera cuando sabíamos lo que pasaría? – Como te decía con antelación, esto da para todo lo que queramos hablarlo y no dejamos de estar de acuerdo con tus puntos de vista ni con los de Plataforma México Clima y Energía; quizá solamente hay que ver las dos caras de la misma moneda para comprender en su totalidad una iniciativa que además de contener una brutal carga ideológica y una serie de sinrazones, también contiene por ahí uno que otro punto de razón. Ojalá que entre todos quienes participamos en esta industria, logremos convencer a esta administración de que aunque lleven algo de razón en ciertos puntos, no son formas de hacer las cosas puesto que le causan un daño mucho más grande al país del que, según ellos, pretenden evitarle. Saludos a ti y a tus colegas en PMCE.

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