En sus Memorias, Alejandro Dumas dice que era un niño aburrido, aburrido hasta llorar. Cuando su madre lo encontraba así, llorando de aburrimiento, le decía:
—¿Por qué llora Dumas?
—Dumas llora porque Dumas tiene lágrimas —contestaba el niño de 6 años. (Gaston Bachelard.)

Fuente: Edmundo Valadés, El libro de la imaginación. FCE, México, 1976. 20.ª reimpresión, 2015.