En México, como en otros países, la pandemia y las acciones que se han tomado para contenerla tendrán un fuerte impacto en la actividad económica. Las restricciones de movilidad y las medidas de distanciamiento social que se decretaron a partir de mediados de marzo, frenaron la producción de algunos sectores económicos y afectaron los patrones de consumo de los individuos. Para poder diseñar e implementar medidas que contribuyan a mitigar el impacto económico negativo, es crucial saber qué tan grandes han sido los efectos iniciales y qué regiones y sectores han sido los más afectados por estos factores.

En esta breve nota describiremos algunos de los primeros efectos en los patrones de consumo que se han observado en México como resultado de las medidas de confinamiento. Para ello, usaremos los datos diarios asociados a pagos con tarjeta de crédito y débito a través de terminales punto de venta (TPV). Estos datos pueden desglosarse para su análisis por giro económico y por entidad federativa.

Ilustración: Víctor Solís

Por supuesto, el gasto que se ejerce a través de estos medios de pago no representa a todo el gasto que ocurre en la economía. Sin embargo, tampoco es de un monto o magnitud despreciable y podría ser muy informativo del cambio en los patrones de consumo en general. De hecho, los avances en la inclusión financiera en México han logrado que cada vez sea más común el poder realizar pagos a través de este tipo de medios. A finales de 2019 existían más de 151 millones de este tipo de tarjetas (24 y 127 millones de tarjetas de crédito y débito, respectivamente) y durante el 4º trimestre del año pasado se utilizaron más de 69 millones de ellas. Asimismo, la Encuesta de Inclusión Financiera de 2018 indica que más de dos terceras partes de la población (68 %) de entre 18 y 70 años tienen al menos un producto financiero.

A fines de 2019, el monto promedio de una transacción con tarjeta era de alrededor de 661 pesos. Al día, ocurren alrededor de 11 millones de transacciones mediante TPVs, de las cuales el 74 % corresponde a pagos con tarjeta de débito y el 26 % restante para tarjetas de crédito. El gasto mensual promedio con tarjetas durante el último trimestre de 2019 fue de casi 215 000 millones de pesos. Esto representa alrededor de 0.9 % del PIB de 2019, así como el 16 % del consumo privado ocurrido en un mes promedio. Por tanto, el uso de esta fuente de datos puede proporcionar información valiosa sobre el impacto económico que estamos viviendo.

La Figura 1 muestra la distribución del gasto total por giro económico y tipo de tarjeta. Por simplicidad, sólo se muestran 12 giros económicos: turismo (agencias de viaje y hoteles), educación, salud, alimentos (restaurantes y comida rápida), comercio, transporte, aseguradoras, telecomunicaciones, gasolineras, supermercados (aunque algunos de ellos están registrados como grandes superficies por el tamaño del local), grandes superficies y otros. Los giros con mayor proporción del gasto son similares en ambos casos: comercio, grandes superficies y otros. En crédito, estos rubros representan el 60 % del gasto total, mientras que en débito representan al 72 %. El siguiente rubro en importancia es gasto en gasolineras (7.5 % en crédito y 8.7 % en débito), mientras que el resto de los giros tienen en promedio alrededor de 4 % de gasto en crédito y 3 % en débito.

Figura 1. Proporción del gasto total en cada giro económico

Figura 1. Proporción del gasto total en cada giro económico

Nota: Construida por autores. Datos de las primeras cinco semanas de 2020. Gasto total en crédito es alrededor de 98 000 millones de pesos y en débito es de 155 000 millones de pesos.

En principio, y dada la naturaleza externa de la crisis sanitaria, no es del todo evidente que el gasto total de los individuos tendría que reducirse. Sin embargo, la pandemia y las medidas para enfrentarla han ocasionado un impacto muy profundo en la demanda de sectores relacionados con el turismo y el transporte, así como en otros servicios caracterizados por un contacto cercano entre oferentes y demandantes.

A la caída en la oferta motivada por el cierre de sectores no esenciales, se sumó entonces una caída en la demanda por cierto tipo de productos. La combinación de estos efectos produjo a su vez caídas en el empleo y/o en los salarios, lo cual afecta al gasto total. Además, incluso si un sector de la población no se viera afectado en sus ingresos, este sector podría reducir su consumo en forma prudencial debido a una mayor incertidumbre sobre el futuro de la economía. Si esto sucediera, ello podría reducir aún más la demanda ocasionando entonces un mayor desempleo y una nueva caída en los salarios.

A continuación, la Figura 2 muestra el cambio porcentual anual en el gasto por giro económico y tipo de tarjeta para los meses de marzo y abril de 2020. En general, los datos diarios son bastante ruidosos por el efecto asociado a los fines de semana, por lo que se utiliza un ajuste con la información de las dos semanas anteriores. Este procedimiento es similar al utilizado recientemente por el New York Times en un ejercicio parecido al nuestro. Por otro lado, recordemos que las primeras restricciones para eventos masivos y la suspensión de clases en todo el país se anunciaron a la población el 14 de marzo. Curiosamente, es justo a partir de estos anuncios que se empiezan a observar cambios significativos tanto en el gasto total (línea punteada con etiqueta Todos) como en los patrones de consumo de la población.

Figura 2. Cambio en gasto por giro económico con respecto a 2019

Figura 2. Cambio en gasto por giro económico con respecto a 2019

Antes de las restricciones, el gasto nominal total en tarjeta de crédito estaba creciendo en alrededor de 7 % anual, mientras que el gasto en tarjeta de débito crecía aproximadamente en 15 % anual. Con el anuncio de las restricciones, el gasto en ambos tipos de tarjeta empezó a caer casi en forma inmediata. En el panel B se aprecia que en marzo de 2020 todavía ocurre un ligero crecimiento nominal en el gasto en tarjetas de débito, aunque pasa a terreno negativo a lo largo de todo el mes de abril. En el caso del gasto en tarjetas de crédito, este se contrae ya desde la última semana de marzo y continúa profundizando la caída a lo largo del mes de abril. Para mediados de abril se alcanza la mayor caída: 40 % en tarjeta de crédito y 20 % en tarjeta de débito. En términos de montos absolutos para el mes de abril, esto implica una pérdida de aproximadamente 22 000 millones de pesos en tarjeta de crédito y de 13 000 millones de pesos en tarjeta de débito. Esto representa una pérdida de aproximadamente 1.7 % del PIB de un mes y de 2.6 % del consumo privado en un mes promedio.

En cuanto al impacto sectorial, podemos ver que hay sectores claramente afectados por la pandemia. Como se esperaría, los giros de transporte, alimentos y turismo tienen caídas muy significativas que fluctúan entre 77 y 90 % a lo largo de abril de 2020. El gasto en gasolineras es otro rubro con caídas importantes de entre 40 y 50 %. Esta caída es mucho mayor a la caída en precios (se calcula una caída en el precio de gasolina magna de 18 % entre 15 marzo y 15 de abril), y, por tanto, representa una disminución en la cantidad neta consumida en el periodo. En general, el gasto en aseguradoras y telecomunicaciones no se vieron afectados, al igual que el gasto en salud en tarjetas de débito. Por otro lado, el gasto en las llamadas grandes superficies (distintas variedades de tiendas departamentales y algunos supermercados) tuvo un incremento importante justo después del anuncio de la jornada de distanciamiento social. Este comportamiento es consistente con diversas observaciones anecdóticas de compras masivas en ese periodo. Ese gasto, sin embargo, rápidamente empezó a decaer y para fines de abril ya era negativo con respecto a 2019.

Estos cambios en los patrones de consumo son similares a los observados en Estados Unidos (Baker et al. 2020). Los sectores más afectados en ambos casos fueron turismo, transporte y alimentos (restaurantes y comidas rápidas). Una diferencia entre ambos países es que en Estados Unidos se observa una caída sustancial en los gastos en salud, mientras que en México esto ocurre solo con los gastos en tarjeta de crédito. Ambos países también presentaron un aumento importante en el gasto a mediados de marzo posiblemente relacionado con compras de pánico y con el aprovisionamiento para la cuarentena.

Finalmente, también es posible analizar cuáles fueron las entidades federativas más afectados por el “Gran Confinamiento”. La figura 3 muestra la variación porcentual anual en el gasto en tarjetas de crédito y débito por entidad federativa para los meses combinados de marzo y abril de 2020. Claramente, las entidades más afectadas son las relacionadas con el turismo: Quintana Roo principalmente, pero también Baja California Sur, Guerrero, Nayarit y Oaxaca. Esto es consistente con los datos de empleo del IMSS que señalan una mayor afectación en los trabajos relacionados al turismo. Sin embargo, otras entidades no afectadas por este tipo de choque ya muestran también una caída importante en el gasto, lo que podría implicar que los hogares en general están siendo muy prudentes en su ejercicio del gasto y/o que la crisis económica ya empieza a expandirse a otros estados y regiones. Los siguientes datos de empleo a publicarse a mediados de abril ayudarán a entender este punto de mejor forma.

¿Qué implican los resultados anteriores? Primero, que el efecto ha sido devastador para ciertos sectores económicos como turismo, alimentación y transporte. Se espera que los cambios anunciados en materia de política monetaria por el Banco de México, así como los dos millones de créditos anunciados por el Gobierno Federal, puedan contribuir a una rápida recuperación de la actividad económica una vez que termine la crisis sanitaria. Sin embargo, aún existe incertidumbre sobre qué tanto cambiarán las preferencias de los consumidores después de este choque. Segundo, en los últimos días el gasto total parece haber dejado de caer, lo que podría implicar que el peor mes para la actividad económica podría ser abril de 2020. Sin embargo, si el gasto total no se recupera en mayo, aunque sea en forma parcial, la caída en este mes podría ser equivalente a la caída de abril. Tercero, se debe tener mucho cuidado y dar un seguimiento muy puntual a la economía para que esta crisis no se generalice al resto de los sectores y deprima aún más la actividad económica. Por tanto, cuarto y último, es deseable que cierto tipo de información económica pudiera comenzar a difundirse con mayor frecuencia (quizá semanal). Esto nos permitiría analizar con mayor detalle y oportunidad la evolución económica en México en forma similar a como se puede hacer actualmente en Estados Unidos.

Figura 3. Cambio porcentual anual en el gasto en tarjetas durante marzo y abril por Entidad Federativa

Figura 3. Cambio porcentual anual en el gasto en tarjetas durante marzo y abril por Entidad Federativa

Nota: Cálculos de los autores.

 

Gerardo Esquivel
Subgobernador del Banco de México y doctor en Economía por la Universidad de Harvard.

Raymundo Campos
Investigador asociado a la subgubernatura de Gerardo Esquivel, profesor-investigador con licencia de El Colegio de México y doctor en Economía por la Universidad de California, Berkeley.

Agradecemos la asistencia en la investigación de Raquel Yunoen Badillo, quien realizó el procesamiento de la información. Las opiniones expresadas en este artículo son personales y no representan la postura oficial del Banco de México ni de su Junta de Gobierno.