Taib

En realidad ella nunca había cantado para él, estando él presente; pero en dos ocasiones la había oído y había tardado en reponerse varios días. Quedaba pasmado, volviéndose acá y allá, jurando haber escuchado hacía un momento… no, no, son alucinaciones, me han quedado sordas las orejas.

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Publicado en: 1987 Junio