1. Postre de leche y de frijol con vino. Se endulzan dos cuartillos de leche con dos libras de azúcar, se mezclan con una taza de frijoles cocidos solamente con agua y molidos y una poquita de harina; estando bien incorporado todo se cuela y, añadiéndose una rajita de canela, se pone al fuego; cuando esté de punto, se le echa medio cuartillo de vino de Jerez, se deja hervir otra vez hasta que vuelva a tomar el punto, para vaciarse en los platos en los que se ha de servir.

2. Postre de huevos rellenos. Se vacían unos huevos frescos haciéndoles un agujero del tamaño de una avellana y con yemas cocidas, caldo del puchero, azúcar, canela y almendras picadas, se hace una masa o pasta con que se rellenarán los cascarones con un embudo pequeño, sin ensuciarlos; se tapan los agujeros con cáscaras de huevo y cocidos en un cazo. Se sirven como cosa muy fina y regalada.

3. Postre de habas blancas. Se tuesta bien en un comal un puño de habas y se echan después a remojar en agua caliente; se mondan y se muelen en un metate y se cuelan con cuatro cuartillos de leche; se remuelen las granzas y se cuelan también endulzándose enseguida, de modo que la leche quede un poco cargada de azúcar; se deslían ocho yemas de huevo y se pone a la lumbre hasta que tenga el punto conveniente, pues a unos gusta bajo y a otros alto; entonces se vacía en un platón, espolvoreándose con canela molida por encima.

4. Postre de mamey y requesón. Se hace almíbar de punto alto con dos libras de azúcar, se le echan tres mameyes pasados por cedazo y así que está hirviendo se le añade la mitad de su peso de requesón molido, dejándose en la lumbre hasta que tenga punto de espesar. Se aparta entonces y estando tibio se pone en un platón en camas alternadas con otras de mamón o de marquesote, rociándolas con almíbar y canela molida, piñones y almendras tostadas.

5. Postre de jícama y zanahoria. Se descorazonan las zanahorias, picadas muy menudas se revuelven con otro tanto de jícama rallada; se echa todo en almíbar con bizcocho molido y se le deja tomar el punto conveniente; se vacía en un platón y se adorna con canela y ajonjolí tostado por encima.

6. Postre de Panamá. A la cantidad de leche que producen dos cocos grandes o tres pequeños, se ponen tres libras de azúcar, media botella de leche y seis yemas de huevo. Hiérvase la leche del coco con el azúcar. Cuando tiene punto, se baja del fuego y se deja reposar. Bátanse, por separado, las yemas de huevo y al batido se agrega cocida y fría la leche de vaca; el resultado se une con la leche de coco hervida ya con el azúcar. Se pone a fuego lento y se bate todo hasta que tome punto, teniendo cuidado de evitar que se azucare. En la dulcera se adorna con almendritas, piñones, etc.

7. Postre de todo. Hecho el almíbar con ocho libras de azúcar se le echan una libra de almendra, otra de camote, molido todo y otra de coco rallado. Se deja hervir bien, se le añaden después un cuartillo de natillas y doce yemas de huevo, meneándose la pasta mientras se echan para que no se cuajen. Así que tiene punto de cajeta se vacía en un platón solo o sobre rebanadas de mamón.

 

Fuente: Diccionario del Hogar (editor: Irineo Paz), Imprenta, Litografía y Encuadernación de I. Paz, Segunda calle del Relox número 4, tomo 2, México, 1901.

 

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