Mucho antes de que el último episodio de Juego de tronos se transmitiera el 19 de mayo, fanáticos de la serie habían lanzado una petición en línea a HBO para “Rehacer la temporada 8 de Juego de tronos con escritores competentes”. Para junio la petición contaba con más de un millón 600 mil firmas, y en aumento. Una de las principales complicaciones al televisar Una canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin, la obra en que se basa Juego de tronos, es el hecho de que la serie de libros aún no está concluida. El que pueda quedarse sin terminar es una fuente de angustia entre los fanáticos de Martin. En febrero del 2018 un articulista en Forbes sugirió que los fanáticos de Una canción de hielo y fuego debían aceptar que a lo mejor Martin nunca terminará la serie. Como señaló, “a sus 69 Martin ya no es ningún pollito” y, con más de un libro por escribir en la serie, “es razonable preocuparse de que ya no pueda terminarla y es también razonable sospechar que no le importa mucho”. Dadas las circunstancias, ¿qué debe hacer un fanático? Obligado por una parte a esperar los libros finales de una saga cuyo autor quizá nunca termine, y por la otra soplarse una temporada final de Juego de tronos que no tuviera parecido alguno con lo que Martin planeó para Westeros, los fanáticos están en una situación de perder-perder.

Puede encontrarse algún alivio en alguna parte de la historia literaria inglesa, y de modo muy particular en el período que ha inspirado la serie de Martin. Mientras que la Guerra de las Rosas sirvió de modelo para la violenta fantasía política de Martin, es la acabada —y también inacabada— obra del más famoso poeta de la Inglaterra medieval lo que viene a la cabeza ante la controversia de Juego de tronos. Geoffrey Chaucer escribió algunas de las más grandes obras maestras de la literatura medieval, muchas de las cuales quedaron inconclusas a su muerte en 1400. Los cuentos de Canterbury, en los que yace gran parte de la reputación literaria de Chaucer, incluye sólo una fracción de lo que su prólogo les asegura que vendrá a sus lectores. Cada peregrino va a contar dos cuentos en el camino de Londres a Canterbury y dos en el viaje de regreso, y sólo un peregrino —el avatar de Chaucer— alcanza a contar dos. Algunos lectores medievales vieron el estado inconcluso de Los cuentos de Canterbury como una oportunidad para contribuir con sus propias narraciones a la competencia establecida por Chaucer para contar cuentos. Varios autores medievales crearon sus propios cuentos de Canterbury y otros acabaron o “concluyeron” otras obras inconclusas de Chaucer. Y la historia de la literatura abunda en lectores insatisfechos con varios finales. Ante la duda de si Martin acabará o acabó ya su obra, y ante el para muchos insatisfactorio final de la serie, Juego de tronos parece decir a sus fanáticos: acábame tú.

 

Fuente: Times Literary Supplement, junio 27, 2019.

 

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