LA NATURALEZA: UN ROSTRO QUE SE BORRA

Transitar por los caminos inéditos de la construcción de un proyecto nacional en una sociedad caracterizada por su dependencia o semidependencia cultural, científica y técnica implica, ineludiblemente, el cuestionamiento de los esquemas que se importan desde otras realidades. El diseño de una política nacional sobre ecología no escapa a este designio, sin cuyo reconocimiento la difícil tarea de inventar el país que se quiere se torna casi imposible. Por ello, la creación de un diseño mexicano en el campo de la conservación involucra, por lo menos, dos ejercicios: el cuestionamiento de los modelos que se importan (vía centros académicos), y la revisión de las condiciones ecológicas, socioeconómicas, culturales y agrarias de la realidad del país.

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Publicado en: 1985 Febrero