En el sexenio de Ernesto Zedillo, ante la crisis generada por el error de diciembre y que derivó en falta de recursos del gobierno, se creó la figura de Pidiregas (acrónimo que significa Proyecto de Inversión de Infraestructura Productiva con Registro Diferido en el Gasto Público) para financiar parte del gasto público en el sector energético, PEMEX y CFE, también se hicieron carreteras.

En resumen, se trataba de que la iniciativa privada realizara obras, para las cuales el Estado Mexicano no tenía capacidades de ejecución y se contrataba deuda, que se iría pagando con la rentabilidad de la propia infraestructura desarrollada.

Este tipo de esquemas permitieron, por ejemplo, el desarrollo de Cantarell o Ku-Maloob-Zaap.

En CFE se utilizaron de forma constante hasta 2015, cuando la reforma energética modificó de forma radical el monopolio eléctrico para permitir inversión privada en generación y suministro básico, manteniendo el monopolio en transmisión y distribución, pero con mecanismos de cooperación público-privada.

Con Pidiregas se financió y ejecutó de todo, y en cierta infraestructura podría tener aún sentido hacerlo. Sin embargo, después de la Ley de la Industria Eléctrica, CFE tiene mejores herramientas para hacerse de su principal recurso: la energía.

Los Pidiregas solo permiten construir infraestructura, ejecutarla en los términos que el contratante pide y el contratista puede realizar, pero en energía esto no es garantía del mejor desempeño. Hasta el primer trimestre de 2019, se habían autorizado, acumulados desde 2006, unos 23.757 millones de dólares (mdd) de los cuales se ejecutaron 16.711 mdd y entre los proyectos hubo desde líneas de transmisión, conversiones de centrales a algún sistema más eficiente, construcción de nuevas centrales, entre otras.

En condiciones en que se ejercía un monopolio de Estado, tenía sentido financiar a CFE y sus obras con este mecanismo, incluso en generación. El Estado era el único operador, tenia que correr el riesgo. Lo corrió con Pidiregas y las obras no entregaron los ingresos esperados, se debió pagar con dinero del erario y fracasó el modelo.

A diferencia de Pidiregas, la reforma Constitucional de 2013 y las subastas de energía eléctrica derivadas de ella, son un mecanismo que trasladan al ganador de las subastas el riesgo y lo obligan a entregar cantidades de energía de forma específica de acuerdo a los contratos. La operación, eficiencia y entrega de energía se vuelve responsabilidad de quien gana el contrato, dando seguridad al Estado (administrador de la red y por ahora único operador del Suministro Básico de energía) de que recibirá la energía en las condiciones pactadas y al precio acordado, siempre dentro del marco contractual y legal al que se sujeta.

Subastas

Ilustración: Víctor Solís

Las subastas generaron costos muy bajos de energía entregada a la red, con precios que llegaron debajo de los 20 dólares por megawatt hora, muy por debajo del promedio de 86 USD/MWhr que es el costo promedio de CFE. 

¿Cómo se llegó a esto?

Primero, un ambiente de competencia real, abierta y con reglas claras.

Segundo, el modelo de contrato era por energía entregada, con lo que la obra y la forma de operarla eran responsabilidad del vendedor, lo que lo compromete de mayor manera. El riesgo también corría de parte suya.

Tercero: la subasta se hizo por varios conceptos de calificación, siendo uno de ellos, de los más importantes, el costo. Las renovables son las que pueden ofrecer costos garantizados, pues no dependen del costo de combustibles para su generación, sino de recursos inagotables, como el sol y el viento.

Pues bueno, con todos estos antecedentes, CFE parece que decidió optar por Pidiregas y no por subastas para sus planes de este sexenio. Y no solo eso, sino Pidiregas para proyectos que no son de renovables en su mayoría.

¿Qué significa este cambio?

Primero, no sabemos qué pasará con las subastas, que se deben hacer por ley. Pero significa además que CFE adquirirá deuda para construir plantas de generación de electricidad, sin algo que garantice que generen de forma eficiente, suficiente, además de no contar con mecanismo alguno que garantice precios bajos presentes o futuros, o ya no diga un precio bajo, sino estable.

¿A quién beneficia el modelo de Pidiregas? Curiosamente al privado, que aquí es un contratista, que cobrará a precios unitarios por cada obra que haga, sin cargar con la responsabilidad del resultado final de su trabajo, que corre a cargo del contratante.  El contratista cobrara por cada tornillo, tuerca, equipo que instale y CFE asumirá los costos finales de operación y el éxito o fracaso de este.

¿A quién más beneficiará? Comparado con quienes ganan con los esquemas de las subastas, a casi nadie. CFE no garantiza su generación, ni costos bajos, y en los contratos anunciados recientemente ni siquiera contará con lo mínimo necesaria para cumplir con las obligaciones que tiene el país en materia de energías limpias.

Este tema no es menor y aquí cabe una pregunta, que da paso además a especulación, es ¿porque no se financiará con este modelo de Pidiregas proyectos de energía solar siendo que han dado los costos más bajos de energía? ¿Desconocimiento? ¿Aversión? ¿Falta de capacidades institucionales para gestionar este tipo proyectos bajo ese esquema?

Las subastas también suplen de muchas formas las deficiencias técnicas (normales en un sector tan ágil y en constante renovación como el solar) y administrativas de CFE.

Intentando explicar ¿Por qué usar Pidiregas? Parece que, porque a diferencia de las subastas, este mecanismo le permite hacer el plan de expansión, de crecer, ser dueño de algo, una planta, algo palpable, más que energía barata. Las subastas te garantizan precios bajos, generación, tecnología, trasladan el riesgo, pero no hacen a CFE dueño de algo más que de la energía de forma transitoria.

Tener energía más barata aunque el medio de generación no sea nuestro puede hacer sentido a usted y a mi, al que usa autos sin ser propios (como UBER), pero no a alguien que cree que la energía debe ser tema del Estado y que el Estado debe ser dueño del sistema desde la generación hasta la entrega al usuario final.

Llama la atención cómo al usar las Pidiregas, el director está asumiendo que CFE no puede hacerlo todo, usa mano de obra, tecnología y desarrollo privados, y con el mecanismo que más costo genera al Estado y le transfiere además el riesgo.

Para los afectos a la analogía del jugo de naranja (esa que dice que una refinería es aprovechar nuestras naranjas en lugar de comprar el jugo), la decisión de CFE es endeudarse para adquirir el árbol y el exprimidor de naranjas, sin garantía de que vayamos a tener naranjas, sin garantizar que el exprimidor sea el más eficiente y limpio, sin garantizar que tengamos el jugo de naranja, solo por decir que el árbol y el exprimidor son nuestros.

Esto lo hace mientras cuenta con un mecanismo que nos ofrece el jugo por un tiempo razonable y a precios estables y competitivos, más bajos de los que a nosotros nos cuesta hacer el jugo.

Hay algo que llama la atención en todo esto: si bien hay un ánimo estatista en el ímpetu por hacerse propietario de los sistemas de generación, se incrementa la deuda, con un mecanismo que podría ser típicamente conocido como neoliberal, contrario (en teoría) a la política de este gobierno y beneficiando al contratista que trabajase.

Los Pidiregas no garantizan más que ejecución de trabajos, ni precios, ni generación de energía, ni eficiencia, ni algo más al Estado y menos al ciudadano.

¿Tiene sentido hacer algo así? En absoluto. A menos que todo sea producto de un fetiche estatista, que rebasa con creces un espíritu nacionalista.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Director ejecutivo de la Asociación Nacional de Energía Solar, A.C.

 

2 comentarios en “Pidiregas vs. subastas ¿A dónde vamos?

  1. Excelente artículo, me parece que en el fondo lo que hay es una desconocimiento total del mercado eléctrico y los mecanismos asociados a este, valga decir que no son sencillos; la 4T se quedó anclada al pasado y no tienen interés en usar las herramientas que la reforma energética le dio al estado; si bien es verdad que la implementacion de la reforma y sus leyes secundarias han tenido sus problematicas y son perfectibles, se venia avanzando, ojalá que la 4T recapacite, y realmente use las ventajas del mercado eléctrico a favor de los mexicanos.

  2. Excelente articulo. Es claro que los Pidiregas no funcionaron en el pasado y solo sirvieron para enduedar a CFE y de paso al pais. Las personas que actualmente dirigen el sector electrico no tiene ni la experiencai ni los conocimientos de lo que debe ser un sector modern, confinable, economico y sustentable. Dios nos proteja.