Margaret Thatcher, la "dama de hierro" de la política inglesa, apareció en su mejor momento cuando se presentó, a mediados de febrero, ante la Cámara de los Comunes para enfrentarlas criticas de la oposición por la huelga de los mineros que amenazaba con dejar sin carbón a Inglaterra en pocas semanas. Ante la sugerencia del líder de la oposición, Michael Foot, de que tal vez el gobierno debería ceder un poco para solucionarla huelga, la señora Thatcher respondió despectivamente con una de las frases que la han hecho famosa: "A mí no se me fuerza a nada".
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