El año de 1981 lleva trazas de convertirse en el del derecho a morir con dignidad. Estamos ante una campaña más, e importante -después de las del aborto y del divorcio-, destinada a obtener la libre disposición del cuerpo; un acto esencialmente humano, que motivó aquella frase celebre con que Camus comienza El mito de Sísifo: "El único problema verdaderamente serio es el sucidio. Juzgar si merece o no merece la pena vivir es contestar a la pregunta fundamental de la filosofía". Sólo hay un animal que se suprime voluntariamente la vida: el hombre. Lo más que hacen los otros es dejarse extinguir rompiendo, si podemos decir, los Reflejos condicionados de su afectividad.
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