Es el cincuenta aniversario de la “revolución que nunca fue”, referida al movimiento estudiantil en París en mayo de 1968. Antes de eso, había ocurrido el asesinato de Martin Luther King (4 de abril). El candidato demócrata Robert Kennedy, en la flor de la vida, fue asesinado en Los Angeles el 5 de junio. El 21 de agosto los tanques soviéticos entraron en Praga, poniéndole fin a un muy cauteloso proceso de reforma. Días después, ocho manifestantes fueron arrestados en la Plaza Roja de Moscú.

Los muros tienen la palabra es el registro del grafiti o las pintas recogidas por Julien Besançon en la Sorbona y otras universidades mientras cubría los hechos como periodista. Pareciera que algunos de los pronunciamientos aún conservan su idealismo: “Sean realistas: exijan lo imposible”; o: “La imaginación al poder”. Pero lo cierto es que el nuevo régimen estudiantil no prometía la liberalidad. “Queremos aplastar” decía una pinta de la Sorbona. Otras: “No (habrá) libertad para los enemigos de la libertad”/ “Ponga a un policía bajo su motor”/ “El arte es una mierda”/ “Maten a los burócratas”/ “Si quieres ser feliz ahorca a tu casero”/ “Civismo rima con Fascismo”/ “La limpieza es represiva”/ “Cuando el último de los sociólogos haya sido estrangulado con las tripas del último burócrata, ¿todavía tendremos ‘problemas’?”.

Como los adoquines desprendidos de las calles eran armas de combate, no es de extrañar frases como: “¡¡¡Te amo!!! ¡¡¡Oh!!! ¡¡¡Díganlo con (lanzando) adoquines!!!”/ “Desadoquinar las calles es el incentivo para la destrucción del urbanismo”/ “La escultura más bella es el adoquín de gres. El pesado adoquín crítico es el adoquín que lanzamos al hocico de los policías”. Respecto a otras armas: “En las cavernas del orden, nuestras manos forjarán las bombas”. Para la misma universidad: “Libérense de la Sorbona. (Quemándola.)”. “Viola a tu Alma Mater”. “El urbanismo de la Sorbona ha producido las generaciones de castrados que conocemos”/ “Rompan los vidrios, cójanse a los bobos”/ “Pronto habrá ruinas encantadoras”.

Los pobres maestros fueron de los blancos más agredidos y ridiculizados: “Concurso del profe más estúpido. Atrévanse pues, profes, a firmar los temas de examen”/ “Profesores: ustedes son tan viejos como su cultura, su modernidad no es más que la moder-nización de la policía”. Otra pinta decía: “Nosotros queremos exámenes. (Firma:) Los Burgueses”.

Abundaron las pintas contra el “reformismo” y las votaciones al son de “Insipidez social-demócrata, no”. Mao fue muy socorrido en pintas como esta: “SEXO. Está bien, dijo Mao, pero no demasiado a menudo”. Lenin fue una fuente de sabiduría para los mayeros sesentaiocheros, aunque habría acongojado a los muy vapuleados profes de entonces leer este mantra: “Educación, educación, educación” garabateado en la pared. Sobre todo si encima tenía escrito el eslogan: “Todo el poder a los soviets libres”.

Para los estudiantes fue divertido mientras duró. Charles de Gaulle huyó a Baden-Baden y eventualmente renunció en abril de 1969, a pesar de que mientras tanto había ganado una elección luego de aquel movimiento antigaullista. Y en un tiempo como el actual en que la UNESCO ha declarado el 21 de marzo como el Día Internacional del Síndrome de Down, ¿a qué suena esta pinta-pregunta que en mayo del 68 estuvo en la facultad de medicina de la Sorbona: “¿Tienen los gaullistas un cromosoma de más?”.

 

Fuentes: TLS, febrero 21, 2018. Y en Los muros tienen la palabra. Mayo del 68. Sorbona, Odeón, Nanterre, etc. Citas recopiladas por Julien Besançon, traducción de Eli Bartra, Editorial Extemporáneos, México, 1970.