Presentamos tres microrrelatos de José Ovejero pertenecientes a Mundo extraño (Páginas de Espuma, 2017), que van de lo cotidiano a lo absurdo.


***

Adolescencia

Oh, oh, oh, dijo la niña mientras cortaba con unas tijeras las costuras de su oso de peluche. ¿Quién te cuidará cuando yo no esté? Le descosió las orejas, la tripa, las patas. Bolas de algodón caían al suelo. Nadie te ha querido ni te querrá más que yo. La niña tenía en las manos un retal irreconocible al que arrancó de un tirón dos bolas de cristal que ya no podían llamarse ojos. Hemos terminado, tonto, ¿ves como no dolía? Justo en ese momento fue consciente de estar hablando sola y entró de improviso en la pubertad.

***

Amabilidad ejemplar

Mónica salió puntual del colegio, pero su papá no había llegado aún para recogerla. Alberto, un hombre que solía secarse el sudor de la frente con un pañuelo azul claro, lo que le hacía parecer mucho más mayor de lo que era, aparcó delante de la puerta justo al sonar la campana, pero su hija no salía. Era una pena porque había llevado el Peugeot amarillo que a ella le gustaba tanto.

Mónica se acercó a él: mi papá no ha venido a buscarme.

Mi hija no ha salido aún. Bueno, ellos se lo pierden. Sube.

Alberto bajó las ventanillas y durante el trayecto cantaron a dúo varias canciones de dos décadas antes. Rieron mucho. Tenían la impresión de estar escapándose de algo. Alberto le dio de comer y parece que a ella le gustó cómo cocinaba.

¿Y ahora?, preguntó Mónica.

Él dudó unos segundos. Después hizo con ella exactamente lo mismo que hacía con su hija cada tarde.

***

Microporno

A continuación viene un microrrelato pornográfico, por lo que os recomiendo que lo leáis como los ciegos, pasando suavemente las yemas de los dedos por cada línea, con los labios entreabiertos, que os detengáis unos instantes en la cavidad de una “o” y en las hendiduras de una “m”, que recorráis repetidamente con el tacto el mástil de las letras altas, que busquéis con atención en los espacios, en los silencios, sin los cuales no habría tensión ni vértigo, que no desdeñéis las conjunciones ni todas esas palabras supuestamente menos importantes pero imprescindibles para alcanzar el placer; que, sin embargo, al llegar a lo esencial, lo hagáis sin prisa pero con pasión, que no os importe el temblor de la mano ni que escape algún sonido incontrolado de vuestra boca, eso es, con el dedo ya casi horadando el papel, deseosos de llegar al final y también de demorarlo. Así. Así.

***

 

José Ovejero
Escritor. Ha publicado La ética de la crueldad, La invención del amor, Escritores delincuentes, Nunca pasa nada y Los ángeles feroces, entre otros libros.

 

2 comentarios en “Tres microrrelatos

  1. Creo que la microficción es el más difícil de los géneros literarios, pero en estas muestras Ovejero sale bien librado. Felicidades.