Desde la puerta del Cinema Robles 70, en Cuautla, pudo haberse previsto todo. Grandes mantas negras, con letras en blanco, pedían que se repartiera la tierra, que se suprimiera la protección a los latifundistas, que se liberara a los campesinos encarcelados por órdenes de funcionarios deshonestos. Decenas de hombres con calzón de manta, huaraches y sombreros de palma, trataban inútilmente de pasar adentro del cine, donde José López Portillo clausuraría minutos después el Primer Congreso Nacional del Movimiento Plan de Ayala.
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