Se calcula que los tramperos que operan ilegalmente en México distribuyen entre 65,000 y 75,000 pericos en México y los Estados Unidos cada año, de los cuales entre un 60 y un 80 por ciento mueren al ser contrabandeados. Desde los años 1970 la población de pericos cabeza amarilla en el Amazonas se ha reducido un 90 por ciento; y en Camerún, hasta 1,000 aves se descubrieron en un solo envío ilegal en el 2010. El trato a los pericos es con frecuencia abominable. Se les transporta en cajitas de pasta dental, calcetas, tubos de pelo, tubos de papel de baño, termos, guanteras, falsos compartimientos en jaulas para perros, y en las llantas de refacción. También drogan a los pericos o les dan tequila para que estén quietos durante el viaje. O les tapan los picos con cinta. A veces les arrancan las plumas para evitar que vuelen.

 

Fuente: TLS, agosto 3, 2017.