Ledda Arguedas y Aurora Loyo: Sociología en Las Humanidades en México, 1950-1975, UNAM, 1978

El artículo que Ledda Arguedas y Aurora Loyo elaboraron para presentar el desarrollo de la sociología mexicana entre 1950 y 1975 destaca por su claridad expositiva, por la combinación de crónica -riqueza informativa y presentación ordenada de los acontecimientos- y de análisis crítico: hay un esfuerzo definido por señalar con objetividad los logros y las deficiencias tanto en el desarrollo institucional como en la evolución de la teoría, los métodos, las técnicas y la capacidad explicativa de la sociología mexicana. Aunque se centra en las actividades del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, incorpora los acontecimientos más significativos que afectaron el desarrollo de la sociología en el período considerado: estructura profesional y políticas de investigación adoptadas por las instituciones, factores económicos, políticos y sociales que en el país y en el continente influyeron en los enfoques académicos, corrientes teóricas y obras individuales que abrieron nuevos rumbos a la investigación, etcétera. Es uno de los poquísimos ensayos de este libro que permite ver el desarrollo concreto de una disciplina científica, que no es, como lo consideran otros estudios de este libro, un desarrollo que se da fuera de la realidad social, sino que es condicionado y conformado por ella. La sociología, como la antropología, la economía y otras disciplinas sociales, surge en México para conocer y transformar la realidad social. Son, a la vez, instrumentos científicos y agentes de cambio.

Uno de los méritos del estudio de Arguedas y Loyo es que proporciona los datos para observar cómo reacciona, en circunstancias históricas concretas, una disciplina coaccionada tanto por la necesidad de producir enfoques e instrumentos científicos cada vez más adecuados para la comprensión de la realidad, como por la urgencia de aportar planteamientos, programas y políticas que promuevan el cambio social. La sociología, la antropología y la economía han vivido con más intensidad esta doble función, que cuando no se armoniza, da lugar a las deformaciones más conocidas de nuestras ciencias sociales: en un extremo, a las corrientes que proponen una ciencia social aséptica, incontaminada, sin contacto ni compromiso con los problemas de la realidad; en el otro, a los ideólogos que distorsionan la realidad y ofrecen explicaciones falsas de ella. Este ensayo, además de presentar un estudio equilibrado del desarrollo institucional de la sociología en México, percibe la difícil y compleja marcha seguida por los sociólogos mexicanos para crear una disciplina cada vez más rigurosa y abierta a la renovación científica, ligada a las necesidades y demandas de la sociedad. Lo único que puede lamentarse es que decrece el tono crítico respecto a la situación de la sociología, las instituciones y la política de investigación en la última década.