Cuadernos Políticos. No. 16 Abril-junio 1978. Ed. ERA.

México

En esta entrega se ofrecen tres trabajos sobre la cuestión obrera en México: “El movimiento obrero ante la crisis económica” de Alejandro Alvarez; “el sindicalismo del sector automotriz” de Francisco Javier Aguilar; y Explotación y fuerza de trabajo en México: los trabajadores transitorios” de Lourdes Orozco. En el primero se examinan los documentos programáticos de tres direcciones sindicales “una de izquierda, otra economicista y la última plenamente charra”: STUNAM, SME y CTM.

Pese a su diverso origen los programas de estos organismos no tienen grandes diferencias en cuanto al diagnóstico de la crisis. Esta similitud conduce a Alejandro Alvarez a “alertar sobre los peligros que encierra para el movimiento obrero la imposibilidad de distinguir, entre fuerzas del signo más contrario, diferencias de fondo.

El artículo “Sindicalismo en el sector automotriz” señala que los trabajadores de esta rama integran uno de los sectores de punta del movimiento obrero mexicano y pretende demostrar que “se destacaron en el periodo 1965-1976… y poseen las experiencias necesarias para continuar desempeñando este papel en el movimiento obrero”. En este sentido, se sostiene que “los trabajadores ubicados aquí se están convirtiendo en prototipo de las acciones que habrán de desempeñar los demás obreros de la rama” y, más aún, “los obreros de las demás ramas dinámicas”. Aguilar hace un recuento de las principales centrales con presencia en la rama, tanto en la lucha como en el número de agremiados. En lo primero, constata la importancia del FAT, “corriente caracterizada por la promoción de la democracia e independencia sindicales”, del Movimiento Sindical Revolucionario, surgido de la Tendencia Democrática del SUTERM, y la UOI (Unión Obrera Independiente), que se ubica también como corriente democrática. Esto último es indiscutible: la OUI de Ortega Arenas es una central típicamente economicista, que evita la relación con otras corrientes democráticas y cuyo funcionamiento interno es, en el mejor de los casos, dudoso.

En cuanto al número de agremiados, la principal central es la UOI, a la que le siguen la CTM, la CROC y la FNSINL (los sindicatos blancos de Nuevo León). Un elemento falta en el análisis: la reflexión sobre las características de cada proceso de trabajo, que con seguridad influyen sobre las acciones de este destacamento obrero (un ejemplo en esta rama es la frecuente demanda de reducir el ritmo de la línea de montaje, lo que habla de ka intensidad de trabajo).

El artículo “Explotación y fuerza de trabajo en México” discute la situación de los obreros transitorios de PEMEX, quienes -se arguye- no constituyen “una fuerza de trabajo sólo `coyuntural’. Lejos de ello, su fuerza de trabajo es explotada en forma permanente… en todas las fases de la producción”. (p. 67-68). La situación es ventajosa para PEMEX y también para el sindicato petrolero (STPRM) que además de ser una de los más corruptos del país tiene la extraña característica de ser contratista. Frente a la condición de “transitorios” ha habido respuestas masivas: la presencia de miles de ellos frente al STPRM durante varios días en 1974, los conflictos casi en cada una de las secciones por la venta de contratos, las constantes denuncios a “dirigentes sindicales”, etcétera. Se señala también la importancia del MNP (Movimiento Nacional Petrolero) que encabeza la lucha de los trabajadores de planta. En momentos en que el boom petrolero mexicano es comentado cotidianamente, artículos como éste son de gran importancia.

Se publican dos artículos más sobre México: “La alternativa nuclear en México” de L. Martínez y “La Reforma Política: orígenes y limitaciones” de Nuria Fernández. El primero discute la problemática surgida de la iniciativa de ley enviada por el Ejecutivo en diciembre de 1977 al Congreso. Martínez se declara parte de un grupo de trabajadores nucleares y científicos progresistas interesados en evitar lo que la iniciativa propone

“Se trata de una confrontación de fuerzas. De un lado las fuerzas imperialistas y sus lacayos locales están empleando todos sus recursos para arrebatar a la nación un baluarte importante de su soberanía: su independencia energética. Del otro lado, están los trabajadores de la energía nuclear y amplios sectores de científicos profesionales e intelectuales progresistas que se empeñan en consolidar la soberanía nacional. El desenlace de esta lucha la determinará la capacidad de las fuerzas para imponerse. Todos los mexicanos debemos aportar nuestro esfuerzo para que éste corresponda a la causa de la independencia nacional”. En su artículo sobre la reforma política, Nuria Fernández señala que “la respuesta gubernamental ante la nueva coyuntura consiste en tres elementos básicos: aumento de la represión y fortalecimiento de la alianza con los charros, alianza para la producción y reforma política” e incluye una dura crítica al PCM por su posición frente a la Reforma Política.

Finalmente, se presentan tres trabajos: “Argentina,: el proyecto económico y su carácter de clase” de Alberto Spagnolo y Oscar Cismondi, “La lucha política en Bolivia” de Carlos Toranzo y “La determinación económica de las clases sociales en el capitalismo”, de Estela Gutiérrez.

En el artículo sobre Argentina, se dice que “es importante dar cauce a la discusión seria y sistemática sobre el funcionamiento del capitalismo y las clases sociales en dicho país, en la inteligencia de ir forjando los instrumentos que posibilitarán su cambio revolucionario”. El análisis asienta que la política económica aplicada por la Junta Militar ha sido preconizada por el FMI, lo que revela el carácter de clase del proyecto de la gran burguesía agraria e industrial. 

Toranzo analiza la situación de la lucha en Bolivia después de la victoriosa huelga de hambre de principios de este año en demanda de la amnistía general. El trabajo analiza tanto los factores económicos como los políticos y da una imagen muy completa de la situación boliviana. Señala que el movimiento obrero y popular… de acuerdo con su tradición está empeñado en la lucha por la democratización del país, con la finalidad de irse fortaleciendo para generar luego las condiciones de la crisis estatal generalizada para arribar a ella plenamente organizado de modo tal que pueda capitalizarla para la toma de poder y así instaurar el socialismo”.