La gaceta del Fondo de Cultura Económica. Publicación mensual, Año VIII Nos. 89-93, mayo-septiembre de 1978.

Antepasados no lejanos de los diarios y las revistas, las gacetas, como los mercurios, pertenecen a la tradición periodística de divulgación no sólo noticiosa sino científica (Mercurio volante, 1772) y la literaria (Gazeta de literatura de México, 1770).

La gaceta del Fondo de Cultura Económica hereda y aumenta la línea de divulgación científica y literaria en México, con un añadido particular pero definitivo: la promoción comercial en dos sentidos. Primero, porque mientras lo es no aparece como tal, y segundo porque no es sólo eso. La calidad del papel, el diseño y la impresión de esta revista enmarcan el material que se autopromueve (generalmente con fragmentos de obras que se publicarán) sin caer en explícitas intenciones de venta cumpliendo la función de divulgar aspectos de la obra, poner al lector en interés e invitarlo, de esta manera, a conocer el resto en un futuro.

Aunque buena parte del material (e invariablemente el texto que abre cada número) es “adelanto” de lo que el Fondo sacará a la venta próximamente, y existen las secciones fijas de “Nuestros libros en el extranjero” y de breves reseñas de las propias publicaciones en La gaceta caben colaboraciones y artículos que van desde la creación literaria hasta la traducción de material crítico. Cada número de La gaceta incluye dos o tres de estos “adelantos”, alguna traducción literaria, poesía de colaboradores, las dos secciones fijas y la muy grata columna “Litoral”. En un vistazo retrospectivo, parecería que de varios años acá La gaceta es la misma. Esto es inexacto: de ser una revista aglutinante que podía contener textos de antropología, semiología, filosofía, poesía y economía (Núm. 40, mayo de 1974), se ha inclinado poco a poco hacia la literatura. Los últimos cinco números son clara muestra de ello. En todos domina cuantitativamente el material literario, y en uno (Núm. 90, junio de 1978, dedicado a los Contemporáneos) rige absolutamente. Los ensayos de F. Vogelsgang sobre Octavio Paz, Werner Hoffmann sobre Kafka, Paz sobre Villaurrutia, Cardoza y Aragón sobre Cuesta, Valéry sobre Lope de Vega y Julio Torri sobre Alfonso Reyes, junto con textos poéticos de los Contemporáneos, Pound Kafka, Pessoa, Gottfried Benn, William Carlos Williams, Eduardo Lizalde, Gerado Deniz, David Huerta y otros, conforman el espacio de una revista que empieza a tender quizá demasiado hacia la literatura cuando, aparentemente, sus fines son otros.

Sin hurgar demasiado en busca de las razones de esta inclinación, el directorio de La gaceta puede sugerirlas. El director del Fondo, José Luis Martínez, lo mismo que el subdirector y director de La gaceta, Jaime García Terrés, y el secretario de redacción, Marcelo Uribe, todos son del lado de la literatura, independientemente de que en la política editorial del FCE -que nació apuntando hacia la economía y ha crecido en constante apertura de su campo- la literatura sea uno entre muchos terrenos trabajados con mayor o menor interés en tal o cual época.

Del interés dominante por la literatura en el Fondo de Cultura Económica en este momento es muestra clara el número dedicado a Contemporáneos en el cincuenta aniversario de la revista, cuyo primer número coincidía con y promocionaba la existencia de títulos de Salvador Novo, Carlos Pellicer, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, etc., entre las publicaciones del Fondo. ¿Mera comercialización? No: afán de divulgar una obra importante y difícilmente asequible, que otra empresa editorial no hubiera tomado a iniciativa ya que el resultado era -y lo es- dudosamente lucrativo.

Entre los “adelantos” sobresalientes de los últimos 5 números están los fragmentos de W. Hoffmann “Sobre los aforismos de Kafka”, que incluye 62 de ellos. “De la reflexión de Kafka, afirma Hoffmann, tal como está asentada en aforismos, fragmentos y meditaciones de las cartas y diarios, resulta la imagen de una serie de tribunales inferiores y superiores ante los cuales el hombre tiene que justificarse. Ante las instancias inferiores se hacen procesos con todas las artes abogadiles, ante las superiores de nada sirven todas las sofisterías” (Núm. 89). También el fragmento de Lillian Hellman, “Ante el comité de actividades Antinorteamericanas” (Núm. 91); el de Fernando Benítez, “Las elecciones de 1940 y el sinarquismo”, parte del último tomo de la obra Lázaro Cárdenas y la Revolución Mexicana (Núm 92); el de Mildred Constantine, “Tina Modotti en México” (Núm. 93), así como los poemas de David Huerta y Gerardo Deniz, extraídos de los libros Versión y Gatuperio, de próxima o reciente aparición en la colección Letras Mexicanas.

En todos los números, la columna “Litoral” guarda un sitio privilegiado y constante dentro de La gaceta, en cierto modo la identifica y en todos los sentidos, la anima. Semi-editorial, comentario, información y chisme saludable, “Litoral” es una mirada sobre los tejemanejes de libros, revistas y empresas editoriales cuyas novedades y peculiares puntos de vista son servidos a la mesa. “Litoral” tiene un costado en la trivia y otro en la crítica, resulta siempre un balance legible, aunque por momentos se sumerja en consagraciones sin beneficio ni trascendencia y aun parezca alejarse de las incomodidades de hablar comprometidamente sobre algunos aspectos todavía intocables de la cultura literaria y científica en México, a la vez que no se da a la superación de su reducido círculo de autores y publicaciones comentables. Con todo, esta columna acierta mucho y no falta quien busque y consiga La gaceta por ojear “Litoral”. (Nexos no carece de deudas con ella: la sección “Cabos Sueltos” es su reiteración y su homenaje).

Si bien es indispensable entender a La gaceta como un órgano de promoción comercial, debe reconocerse como más importante el trabajo del equipo que la realiza, cuyo nivel está muy por encima de la publicidad traficante en que otras editoriales, que se llaman y consideran serias, caen desde las portadas mismas de sus libros. Mucho más allá de la labor promocional, en La gaceta respira una alta calidad periodística dentro de la divulgación científica y literaria que justifica su nombre.