Revista trimestral del Centro de estudios Internacionales de El Colegio de México. Vol. XVIII, Núm. 3, enero-marzo 1978.

Foro… dedicó su número del último trimestre al problema de la emigración indocumentada mexicana a los Estados Unidos. Integrado con artículos de expertos en la materia, busca establecer la problemática general y algunas de las soluciones alternativas que parecen vislumbrarse.

El primer artículo es de Wayne A. Cornelius: “La migración ilegal mexicana a los Estados Unidos: conclusiones de investigaciones recientes, implicaciones políticas y prioridades de investigación”. Cornelius caracteriza a los migrantes ilegales y señala la urgente necesidad de precisar su volumen. Estudia también las repercusiones que tiene ese flujo de trabajadores sobre la oferta de empleo y los salarios en ciertas zonas de Estados Unidos y el costo estimado para los servicios sociales norteamericanos. Concluye que cualquier solución que se dé al problema general de los migrantes deberá ser bilateral, pero pone el énfasis en las acciones del gobierno mexicano. Por lo que toca al norteamericano, Cornelius hace algunas recomendaciones para diseñar una política en esta materia: moratoria a las medidas policiacas y restrictivas, adoptadas unilateralmente en contra de la migración ilegal, incremento en la cuota mexicana de ese flujo de trabajadores, establecimiento de un sistema de visas migratorias para los trabajadores temporales, amnistía para los extranjeros ilegales que entraron al país antes de 1972 y un programa de ayudas al gobierno mexicano para que reoriente su política de desarrollo rural, industrialice el agro con base en el trabajo intensivo y la pequeña escala, y descentralice sus programas de planificación familiar existentes.

El artículo de Jorge A. Bustamante, “Emigración indocumentada a los Estados Unidos”, persigue varios objetivos. En primer lugar, revisa el estado actual de la investigación sobre el tema, destacando que si bien la producción de los científicos sociales ha sido abundante su efecto en la formación de una opinión pública sensible al carácter cambiante de la migración indocumentada a los Estados Unidos, principalmente a la mexicana, ha sido prácticamente nulo. En segundo lugar, Bustamante intenta una síntesis de todo lo que se sabe sobre las condiciones presentes de ese fenómeno, demostrando que la emigración mexicana a ese país es un proceso social que dista mucho de ser uniforme. En tercer lugar, aborda la cuestión de las recomendaciones prácticas y las soluciones viables. Para él, el nuevo convenio de braceros lejos de resolver el problema lo agudizará porque no ataca la raíz del problema: el desempleo. Recomienda por ello crear unidades de producción a base de uso intensivo de mano de obra en las regiones fronterizas de mayor emigración; regular mediante un convenio internacional, la compra de esa producción por los Estados Unidos durante cinco años, como parte de sus programas de asistencia externa; contratar preferencialmente, en esas unidades, a trabajadores que no hayan sido detenidos por el Servicio de Inmigración y Naturalización norteamericano después de cierta fecha y a trabajadores procedentes de las áreas geográficas mexicanas de mayor emigración; finalmente elaborar un programa para regularizar la situación legal de los migrantes indocumentados en los Estados Unidos. Medidas todas que podrían evitar la emergencia de una crisis fronteriza de alto poder conflictivo.

El artículo de Francisco Alba, “Industrialización sustitutiva y migración internacional: el caso de México”, estudia los factores internos que propician y el movimiento migratorio mexicano. Alba subraya que la estrategia de industrialización vía sustitución de importaciones, adoptada hace tres decenios por México, lejos de resolver muchos de los problemas que pretendía atacar inicialmente, agravó buena parte de los antiguos, trajo algunos nuevos, dejando, entre otros, una situación generalizada de desempleo y subempleo, factor de alto poder explicativo en el fenómeno de la migración de trabajadores mexicanos a los Estados Unidos. Alba liga este último fenómeno al desarrollo integral del país, y señala que dado que Estados Unidos necesita estructuralmente mano de obra barata, el problema de la migración sólo puede entenderse en el marco de una relación centro-periferia, regido por las leyes del capitalismo en expansión.

El artículo de Arturo Gándara, “Chicanos y extranjeros ilegales. La conjunción de sus derechos constitucionales frente al Estado norteamericano”, examina la forma en que la migración mexicana ilegal y sus derechos limitados, afectan los derechos legales y las libertades civiles de los méxico-norteamericanos o chicanos, para concluir que la migración ilegal mexicana a los Estados Unidos ha perjudicado a los chicanos en cuanto ha provocado respuestas reglamentarias y judiciales que limitan sus propios derechos constitucionales y civiles. Del análisis de las recientes medidas adoptadas por la Suprema Corte de Justicia norteamericana y de los que se derivan del Plan Carter, Gándara infiere que los incidentes discriminatorios contra los chicanos se multiplicarán, sobre todo por lo que atañe a la inspección fronteriza, y en función básicamente de su aspecto mexicano”. Sugiere, por lo tanto, incluir en el Plan Carter una modificación en la política de inspección fronteriza que garantice a los chicanos los mismos derechos de libre tránsito concedidos a otros ciudadanos que no parecen mexicanos.

El artículo de Ralph Guzmán, “La repatriación forzosa como solución política concluyente al problema de la inmigración ilegal. Una perspectiva histórica”, recuerda a las autoridades federales norteamericanas los dos atentados contra los mexicanos, legales e ilegales, residentes en el país: el primero durante la Gran Depresión, cuando 500 mil de ellos fueron expulsados, buscando paliar las presiones sobre el empleo y la asistencia social, características de ese periodo; el segundo, como consecuencia de la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial que en un primer momento, abrió las puertas a millones de trabajadores agrícolas mexicanos para asegurar la oferta de alimentos, e inclusive para reforzar las filas de los combatientes norteamericanos en los campos de batalla. En un segundo momento, al iniciarse la década de los cincuentas, los trabajadores mexicanos fueron nuevamente declarados indeseables y expulsados masivamente. Un tercer atentado contra los mexicanos, dice Guzmán, derrumbaría toda la credibilidad de esta nación en el Tercer Mundo, con una tercera repatriación mexicana aumentaría, las posibilidades de que Estados Unidos se someta a las prácticas cotidianas de un “repugnante fascismo”.

El artículo de Vernon M. Briggs, Jr., “La confrontación del chicano con el inmigrante mexicano”, estudia el impacto de los trabajadores ilegales mexicanos sobre los chicanos. Según Briggs, es un impacto fundamentalmente económico: la oferta de trabajo incrementada por la inmigración ilegal, abate salarios, ingresos y poder sindical. Los chicanos suelen sentirse amenazados, vejados en su poder económico, y dispuestos por ello a retirar su tradicional apoyo a esos mexicanos. Los grupos que luchan por los derechos civiles de las minorías étnicas se sienten también afectados por la inmigración ilegal. El resultado final de estas tensiones podría ser la ruptura de las alianzas históricas entre las minorías y los indocumentados, por lo que, según Briggs, una política de inmigración efectiva beneficiaría, no solamente a la comunidad chicana, sino a la sociedad de trabajadores en su conjunto y al propio país.

Finalmente, cierra esta colección de artículos un comentario de Jorge Bustamante a “Las propuestas de política migratoria en los Estados Unidos y sus repercusiones en México”. Ahí enuncia y critica el autor las cuatro medidas básicas del Plan Carter: control de la frontera aumentando en dos mil elementos la patrulla fronteriza, sanciones a patrones, ajuste de status migratorio y status migratorio temporal de cinco años. Critica también al gobierno mexicano por su negligencia al no realizar esfuerzos visibles tendientes a la formulación de una política concisa respecto a la migración de sus ciudadanos.

Se tiene así un volumen valioso, equilibrado, que refleja los puntos de vista de mexicanos, norteamericanos y chicanos, y de cuya lectura se desprende claramente tanto la complejidad del problema de la migración indocumentada mexicana a los Estados Unidos, como la urgente necesidad de que éste sea resuelto en términos aceptables para ambos países, sin olvidar a la comunidad chicana.