El debate en torno a los problemas técnicos que presenta la explotación de la energía nuclear ha exagerado un dilema: que requieren como combustible uranio natural o plantas que utilizan uranio enriquecido. La disyuntiva ha llegado a plantearse por momentos como una caricatura: reactores nacionalistas, baratos, de uranio natural, que garantizan nuestra independencia en materia de energéticos, contra reactores de uranio enriquecido, caros, transnacionales, que sellarán para siempre nuestra dependencia de los Estados Unidos.
Suscripción plus
Este artículo está disponible sólo para suscriptores
Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión aquí.
Suscríbete
Suscripción plus
(impresa y digital)
1 año por $ 799 MXN
Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío
Suscripción digital
1 año por $ 399 MXN
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales
¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?
Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a soporte@nexos.com.mx.