El balance de las convenciones de los Partidos Republicano y Demócrata pasa, necesariamente, por el análisis de los resultados de las encuestas previas y posteriores a cada una, así como de los ratings diarios y el impacto de los mensajes de cada uno de los candidatos que aceptaron la nominación de su partido para buscar, oficialmente, la presidencia de Estados Unidos. Asimismo, al comparar el desempeño de ambos candidatos, diversas consecuencias comienzan a proyectarse desde ahora, como el apoyo o alejamiento de actores relevantes de las élites Demócratas o Republicanas, respectivamente.

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Ilustración: Oldemar González

Encuestas y ratings favorecen a Demócratas

Al finalizar las dos convenciones, los Demócratas superaron a los Republicanos en las encuestas, por lo que Hillary Clinton empieza la campaña con una ventaja sobre Donald Trump mayor a la que tenía hace dos semanas. De acuerdo con la encuesta CNN/ORC, antes de las convenciones Clinton aventajaba a Trump 49 a 42. Al final de la convención Republicana, Trump aventajaba a Clinton 48 a 45 (un incremento de seis puntos porcentuales para Trump respecto de la encuesta previa). Al final de la convención Demócrata, Clinton aventaja a Trump 52 a 43 (un incremento de siete puntos porcentuales para Clinton respecto de la encuesta previa). En balance, las convenciones dejan un saldo para Clinton de +3 puntos porcentuales y de +1 para Trump. Otras encuestas muestran prácticamente lo mismo: el rebote derivado de las convenciones favoreció a Hillary sobre Donald.

Los ratings de las convenciones fueron favorables a los Demócratas en los tres primeros días y a los Republicanos en el cuarto día, en el que el discurso de Donald Trump fue más visto que el de Hillary Clinton. De acuerdo con Nielsen, el número de televidentes que vio los discursos estelares de las convenciones a través de los canales CNN, Fox News, MSNBC, NBC, ABC, CBS, Univisión, CNBC, Fox Business y NBC Universo, fue como sigue:

  • Lunes: 23 millones la convención Republicana (Rudolph Giuliani y Melania Trump), 26 millones la convención Demócrata (Michelle Obama y Bernie Sanders).

  • Martes: 19 millones la convención Republicana (Chris Christie, Tiffany Trump y Donald Trump Jr.), 24 millones la convención Demócrata (Bill Clinton).

  • Miércoles: 23.4 millones la convención Republicana (Mike Pence y Ted Cruz), 24.4 millones la convención Demócrata (Joe Biden, Tim Kaine y Barack Obama).

  • Jueves: 32.2 millones la convención Republicana (Ivanka Trump y Donald Trump), 29.9 millones la convención Demócrata (Chelsea Clinton y Hillary Clinton).1

La evidencia demuestra que la convención Demócrata, que se ha calificado por varios analistas como una de las más exitosas de la historia, tuvo un saldo mejor que la Republicana, que ha sido calificada como una de las peores, y existen diversos factores que colaboraron para que así sucediera.

El elenco, la narrativa y el equipo de campaña de los Demócratas fueron superiores

Ante la ausencia de figuras relevantes del Partido Republicano (ex presidentes y ex candidatos presidenciales) y ante la ausencia de celebridades, Donald Trump recurrió a su familia, empleados y algunos que compartieron anécdotas de cómo conocieron al magnate para expresarle su apoyo: Mi Papá siempre ha sido un buen papá, por eso debe ser Presidente. En contraste, el Partido Demócrata mezcló en su elenco a celebridades cercanas a la política (desde Meryl Streep hasta Katy Perry), con políticos convertidos en celebridades (Bill Clinton, Michelle y Barack Obama), quienes en todo momento cumplieron la expectativa de sus intervenciones a favor de Hillary Clinton.

En Cleveland los Republicanos hablaron más de Hillary Clinton en negativo, que de Donald Trump en positivo. Los discursos dejaron de lado las referencias que tradicionalmente impulsan los conservadores en lo social, y los liberales en lo económico, para ocuparse en recordar a Benghazi y los correos electrónicos de Clinton y, sobre todo, en enlistar deferencias a Trump. Cuando finalmente Ted Cruz orientó su discurso hacia los temas que históricamente unifican al Partido Republicano, omitió dar su apoyo al candidato y entonces todo quedó olvidado. La convención del Partido Republicano fue siempre alrededor de Donald Trump y en contra de Hillary Clinton.

En Filadelfia, los Demócratas se mostraron a las audiencias como una coalición diversa de minorías y organizaciones, con causas propias y temas específicos que, literalmente, no cupieron en un solo recinto. Por las mañanas, los caucus de los grupos que conforman al partido discutían sus posicionamientos en los salones del Pennsylvania Convention Center, al mismo tiempo que stands de las organizaciones estaban distribuidas en los pasillos, como una expo de causas por resolver en Estados Unidos. Por las tardes, los delegados viajaban 15 millas al Wells Fargo Center, que ocuparon a su máxima capacidad para presenciar, uno tras otro, los pronunciamientos de políticos provenientes de las minorías que representan y los testimoniales de personas que activamente defienden o atacan una política pública. La convención del Partido Demócrata fue una presentación de narrativas cuyo final siempre incluía a Hillary Clinton.

La dinámica del ciclo noticioso rebasó al equipo de campaña de Donald Trump, compuesto por asesores cuyas recomendaciones y apariciones en los medios de comunicación como voceros aliados del candidato, los exhibieron como aficionados, especialmente al contrastarlos la semana siguiente con las décadas de preparación de la maquina política de los Clinton. Paul Manafort, coordinador de campaña de Trump insistió que Melania Trump no plagió en 2016 el discurso de Michelle Obama de 2008, aún después de que los medios de comunicación mostraron, palabra por palabra, las similitudes, y después de que la colaboradora encargada de escribir el discurso aceptara el plagio y pusiera su renuncia en la mesa que, por cierto, no fue aceptada. Manafort fue responsable también de no cerciorarse del contenido del discurso de Ted Cruz, quien finalmente no apoyó a Donald Trump, minimizándolo ante los ojos de delegados y televidentes. Más importante aún, los medios de comunicación regresaron, una y otra vez, a la división que experimentaba el Partido Republicano y cómo las malas noticias se sobrepusieron a las buenas noticias en una semana que se supone que la imagen del Partido debe ser fortalecida.

El inicio de la convención Demócrata arrancaba con dos crisis que debían resolverse: la filtración de más de 20 mil correos electrónicos de la élite del partido en el que agredía a Bernie Sanders y buscaba la forma en la que se asegurara su derrota, y los números de las encuestas posteriores a la Convención Republicana en los que se mostraba que Donald Trump aventajaba a Hillary Clinton. De no contar con el apoyo explícito de Sanders a Clinton, la división del partido sería inminente, más profunda que la latente en el Partido Republicano. El equipo de campaña de Clinton, encabezado por Robby Mook, sin embargo, ajustó de inmediato. La presidenta del Partido Demócrata renunció, Bernie apoyó explícitamente a Hillary y permitió que las notas se enfocaran en el discurso de Michelle Obama, considerado como uno de los mejores en la historia de las convenciones. El ciclo noticioso del segundo día de la convención era favorable a los Demócratas, superando las altas expectativas en cada uno de los días restantes, posicionando favorablemente la imagen del partido y de su candidata.

El contraste es esencial en la política. Las campañas presidenciales en Estados Unidos que arrancan oficialmente con las convenciones que reúnen a delegados de los partidos para postular a su candidato, permiten a las audiencias comparar, día a día, las ofertas y las personalidades que compiten por los votos del electorado. Los partidos políticos saben que es trascendental aprovechar la atención mediática para presentarse, posicionarse, distanciarse del contrario y convencer. En la que se proyecta como la campaña más agresiva en la historia, por la polarización de los partidos y los posicionamientos de sus candidatos, la posibilidad de que los electores puedan conocer y comparar, minuto a minuto, es un requisito indispensable de una democracia estable, como la estadounidense.

 

Luis Estrada

Doctor en Ciencia Política (UCSD 2005). Socio-Director General de SPIN. www.spintcp.com/elecciones Twitter: @luisestrada_


1 YouTube contó con 250 mil visitantes simultáneos durante el discurso de Hillary Clinton mientras que 217 mil visitantes simultáneos durante el discurso de Donald Trump.