Dase el nombre de agrippa, palabra formada de aeger y pes, a los niños que nacen con los pies delante, parto el más difícil y doloroso. Ordinariamente los niños están en el seno de su madre con la cabeza hacia abajo y los pies arriba. Están así, dice M. Varrón, no como hombres, sino como árboles; atendiendo a que, según él, las ramas son las piernas y los pies el árbol, mientras que el tronco es la cabeza. “Cuando, en contra de lo natural, dice, los niños tienen los pies hacia abajo, los brazos se abren y los detienen; en este caso las mujeres dan a luz con más dolor. Para conjurar este peligro se han levantado en Roma altares a dos diosas, llamándose una Postverta y la otra Prorsa. La primera preside el nacimiento de los niños invertidos en el seno de la madre; la otra el de los niños colocados naturalmente.

 

Fuente: Aulo Gelio (siglo II), Noches áticas Editorial Porrúa, Col. Sepan Cuantos 712, México, 1999.

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