Nuestro Señor Darío:
Tú mil perdonarás que te hable yo de
Tú, y en tu Centenario.
Pero es que hace buen rato que respecto
A la edad, soy ya mayor
Que tú. Por otro lado
No acostumbro la segunda persona
Del singular, a veces
Ni para dirigirme a un mí-mismo;
Disculpa entonces que haga
Una excepción, y que tal excepción
Sea puesta en silva. (Creo
Que utilizaste alguna vez tal forma
En alguna epístola,
Tú que a todas las formas
Acudiste, y que todas
Las formas renovaste.) Mira, Rubén:
La cosa sigue igual que hace cuarenta
Y nueve años (el mismo número
De años que tenías
Cuando moriste) allá en el Centenario
De tu nacimiento. Ahí
Jorge Luis Borges dijo más que menos:
Cuando un poeta como él ha pasado
Por la literatura
Todo en ella cambia. No importa nuestro
Juicio personal. No importa la aversión;
No importan preferencias;
Casi no importa si lo hemos leído
Porque una transformación
Misteriosa, inasible
Y sutil ha tenido lugar sin que
Lo sepamos. Su labor
No ha cesado y no cesará. Y quienes
Alguna vez lo combatimos, vemos
(Es 1967)
Que lo continuamos. Muy bien podemos
Llamarlo el Libertador.
    ¿Qué más querrías, Rubén?
Este 2016
Quien pasa tus páginas
Ya sea en soporte de papel; ya sea
En soporte digital,
O bien en mero soporte memoria
No puede en efecto sino concluir:
Hasta tu ripio más raro refresca;
El más decorativo de tus cisnes
Hoy sigue siendo el Cisne.
¿Quién como tú, tan Local
And Global desde siempre?
Los nombres que desfilan por tu obra
—Pan, Venus, Li Tai Pé, Watteau, o Quirón—
No opacan a los nombres de mujeres
Que cruzan por tu infancia:
Jacoba Tellería,
Hortensia Buslay, o Juana Catina.
Y tu descubrimiento de Paul Verlaine
No es mayor a lo que te hizo descubrir
Tu tío abuelo político, Félix
El coronel: te enseñó
A montar a caballo;
Él te reveló los cuentos pintados
Para niños; el champaña —así escribes—
De Francia; las manzanas
De California; y te llevó —qué cosa—
A conocer el hielo.
    Lo mismo sirves para el Declamador
Que para admirativa
Lectura fiel de culto.
En realidad eres indivisible:
La tentación de aislarte en lo de ahora:
“Y muy siglo XVIII, y muy antiguo
Y muy moderno, audaz, cosmopolita;
Con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo”,
Y no seguir con el verso que sigue:
“Y una sed de ilusiones infinita”,
Porque no incurras en “lo modernista”
Resulta impracticable.
O bien si damos bando a los poemas
Entre lo que es “manido” y lo “vigente”,
Acabamos volviendo al hecho simple:
“Los motivos del lobo”, El Declamable,
Viene del mismo modernísimo autor
Que urdió la Epístola a Madame Lugones.
(Y al paso, te confieso:
De este último poema
Vuelvo siempre a la parte en que refieres
Cómo respiras el salitre y yodo
Brindados por las brisas
De mares mallorquinos;
Y añades enseguida
Que como Kant y como el asno, piensas.
Me diste a Kant y al asno,
Rubén: mi Kant y mi asno.)
Inventaste sin más “el vulgo errante,
Municipal y espeso”.
    Inventaste al soldado que se coló
En el lecho de Cleopatra la reina.
Inventaste la pérdida del reino
Y la plural historia del celeste
Corazón. Percibiste
Que la rosa sexual al entreabrirse
Conmueve todo lo que
Existe. (Y al parecer seguía citar
Lo del sol y la araña rencorosa.
Quizá todos lo esperan.
Lo guardaré mejor para otra prosa.)
    Y por lo que hace a cuestiones de salud
Va sólo una ironía:
En tu francés querido
Te fue una vez prohibido
Al fin lo inatendido
Por ti, dipsómano nefelibata
(Nefelibata es el que anda entre nubes:
Y tal a tu obra varias veces subes):
“Interdiction absolue
De prendre de cognac pur”.
    Perduras no en la menor
De todas tus lecciones:
“Ama tu ritmo y ritma tus acciones”.
Amén, Rubén. Perdura
En un mar de sirenas y tritones.
Es tuyo este misterio:
Por qué una absorta concha de tortuga
Dice el dolor de Orfeo
Cada vez, y cada vez y cada vez.
Rubén, amén. Perdura
Con el horror de la literatura,
Y el buey al que viste echar
Vaho un día de tu niñez.

Febrero 1-2, 2016

03-dario

Ilustración: Izak Peón

 

Luis Miguel Aguilar
Poeta y ensayista. Entre sus libros: Pláticas de familia (disponible en ebook), Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas y El minuto difícil.