06-nieve

Srulek, el Nasrudin o el Goha polaco, se acercó un día a un ciego y se sentó a su lado.1 El ciego le preguntó:

—Srulek, dime, ¿cómo es la nieve?
—Es blanca —contestó Srulek.
—Ah —dijo el ciego—. Un momento más tarde volvió a preguntar:
—Pero ¿cómo es blanca?
—Blanca —dijo Srulek buscando las palabras—, blanca, como la leche.
—Ah —dijo el ciego—. Y un momento más tarde preguntó:
—¿Cómo es la leche?
—La leche —dijo Srulek—, es como esos pájaros que están en los lagos, ya sabes, los cisnes…
—Ah —dijo el ciego—. Y un momento más tarde le preguntó a Srulek:
—Dime, Srulek, ¿cómo es un cisne?
—Pues, es un pájaro grande, con largas alas, un cuello muy largo y curvo y un pico así…
Srulek alargó el brazo y con el puño imitó al pico del cisne. El ciego alargó la mano y acarició, lenta y cuidadosamente, el brazo y la mano de Srulek, y entonces dijo sonriendo:
—Ah sí, ahora veo cómo es la nieve.

Fuente: Jean-Claude Carrière, El círculo de los mentirosos (traducción de Néstor Busquets), Editorial Lumen, Barcelona, 2001.


1 Esta historia polonesa se encuentra ya en relatos indios.