La Universidad Nacional Autónoma de México, hoy y siempre

Hace unos días Nexos abrió sus puertas para que los aspirantes a la rectoría de la UNAM presentaran sus ideas y planes de trabajo. La serie comenzó con un texto de Sergio Alcocer, que puede ser consultado aquí. Hoy continuamos con éste de Rosaura Ruiz, y aprovechamos para recordar al resto de los candidatos que Nexos los invita a participar en este espacio.


Un tema insoslayable de nuestra Universidad sobre el que quisiera enfatizar mi posición es su esencia pública, autónoma, laica y gratuita: Una característica institucional no negociable que he defendido y defenderé siempre.

No me cabe duda de que la UNAM es el proyecto cultural más importante y trascendental en la historia moderna de México. Por ello, estoy convencida que es nuestro deber como universitarios protegerla, consolidarla y elevarla aún más sobre sí misma siendo probos, íntegros y ejemplares en todas y cada una de las diversas actividades que realizamos; al mismo tiempo que reafirmamos la irrenunciable causa de compromiso social y vocación de servicio que define a nuestra institución y a su comunidad.

Partiendo de la convicción de que la autonomía de toda institución pública se basa en razones de principio contrarios a cualquier criterio pragmático, es imprescindible que la Rectoría de la UNAM permanezca impermeables a las injerencias ajenas, separada de todos los intereses partidistas y sectarios, así como que su trabajo responda y se apegue a la pluralidad y diversidad de la comunidad universitaria pues a la autonomía hay defenderla desde lo colectivo pero también desde todas las posiciones individual que nos toque desempeñar en su seno.

El filósofo y jurista E. García Maynez, al preguntarse en qué forma debe nuestra Universidad ejercer su autonomía, nos decía: “La respuesta es fácil: siendo fiel a su esencia, es decir, realizando, con voluntad inquebrantable, sin desviación ni desfallecimientos, sus propios fines. Pues realizarlos no es sólo para ella un derecho, sino también un deber… un derecho de ejercicio obligatorio”.

La autonomía universitaria ampara la libertad de decisión, movimiento, pensamiento y expresión en el ámbito de sus tres tareas fundamentales y de la administración interna, pero también implica la soberanía para regular y dirigir las relaciones que la Universidad mantiene con el mundo externo integrado por el gobierno, la sociedad y el sector privado.

Lo que la Universidad dirime desde su autonomía y en torno a ella no es, entonces, cuestión menor, pues ésta es el sustento que le posibilita la consecución de sus fines: contribuir al desarrollo humano, coadyuvar a la solución de las problemáticas sociales en beneficio de las mayorías, y ser la fuente que impulse al proceso civilizatorio de nuestro país.

La autonomía presupone una filosofía educativa que postula un modelo de enseñanza integral, donde el saber técnico va acompañado por una formación en los más altos valores humanistas; representa la obligación de rendir cuentas y ejercer el compromiso con la sociedad que le da razón de ser; implica la transparencia en el uso de los recursos que le aporta la Nación, pero también la exigencia interna de alcanzar y mantener siempre la calidad en el desarrollo y en el cumplimiento de sus labores sustantivas: El conocimiento, si ha de ser libre y emancipador, no puede tener amos.

De acuerdo con el filósofo Norberto Bobbio, el laicismo entendido ampliamente es el principio universal del respeto a la pluralidad de las formas de pensamiento, aplicable a todas las actividades humanas legítimas, incluyendo a la ciencia, la tecnología, las humanidades y, en general, a la esfera del saber, autónoma respecto de las influencias extrañas y deformadoras, y de los prejuicios de todo tipo.

En México los principios de laicidad y autonomía, así como nuestra Universidad, son frutos herederos del proyecto liberal de la Reforma y de sus ideales republicanos, respetuosos y orgullosos de la diversidad y la pluralidad social de nuestro país. Desde esta atalaya, la Universidad pública se entiende como un factor principal para lograr hacer del Estado Laico un Estado de Derecho. Así, la Universidad ha de poder interpretar el sentir y las necesidades de su comunidad y de la sociedad mexicana para contribuir a darles solución.

Luis Villoro afirmaba que, desde que las universidades nacieron, su sentido más profundo no ha cambiado: generar una comunidad de personas libres que abrazan un mismo fin colectivo y hacen de éste, aquello que le da sentido a sus vidas.

El nuevo liderazgo que espera la comunidad universitaria debe velar por preservar y seguir alimentando el espíritu crítico, autónomo, comprometido socialmente, constructivo y científico-humanista, que siempre ha caracterizado a nuestra casa de estudios. Lo que representa un gran desafío, pero también la obligación de las instituciones educativas de instaurar una visión del mundo que promueva el uso racional y ético de la ciencia y la tecnología.
Mi Plan de Trabajo descansa en los conceptos básicos de gobierno colegiado, estabilidad y mejora continua, y tiene como una de sus metas principales trabajar para lograr una calidad educativa, fundada en la pertinencia y actualización permanente de sus planes y programas de estudio, en sus formas de evaluación, el rigor académico, en la excelencia de sus profesores y en surgir de un ambiente de producción, innovación, transmisión y divulgación del conocimiento en artes, ciencias, tecnologías y humanidades.

1. Privilegiar a los estudiantes: la razón de ser de la Universidad. En este sentido una de mis propuestas fundamentales es, primero, brindarles las condiciones idóneas para su desarrollo académico en sus estudios de bachillerato, licenciatura y posgrado, e innovar los modelos educativos. Respecto a la licenciatura planteo reestructurar los planes de estudio de tal modo que se pueda obtener el título al concluir los créditos, así como generar una articulación más directa y fluida con el Posgrado.

2. Promover fuertemente la investigación en ciencia, tecnología, humanidades y artes como condición indispensable para el desarrollo de México, atendiendo y generando soluciones a los problemas regionales, nacionales y globales, con un enfoque transdisciplinar;

3. Impulsar la extensión de la cultura aprovechando el liderazgo de la UNAM en el campo de las artes plásticas y la arquitectura, así como fortalecer la producción y creación universitaria en cine, teatro, letras, música y danza;

4. Vigorizar la vinculación para el desarrollo tecnológico con autonomía y compromiso ético, articulando esfuerzos con los sectores gubernamental, empresarial y social para la creación de soluciones de interés público. México requiere fortalecer urgentemente su sistema de innovación para estimular su competitividad a nivel mundial;

5. Consolidar y expandir la oferta de programas académicos en la modalidad a distancia, mediante entornos virtuales y alternativas digitales, y tras definir un modelo educativo adecuado para el uso de las TICs;

6. Construir entornos seguros, sustentables y saludables para la comunidad universitaria (promover las actividades deportivas y recreativas es fundamental para esto).

7. Poner a la administración al servicio de la academia, en colaboración respetuosa con el Patronato para modernizarla, desconcentrarla y simplificarla.

Estoy convencida de que ser Rectora de la UNAM implica una responsabilidad tan alta y honrosa como exigente y trascendental. Implica un profundo respeto a la autonomía, al representar a la comunidad universitaria desde su diversidad, pluralidad y diferencias, y conducir los destinos institucionales desde una postura siempre cercana, accesible y abierta, pero eficiente y asertiva.

Mi visión es la de una Rectoría que debe ganarse su legitimidad de manera constante por medio de la eficacia, la prudencia y la buena orientación de sus intervenciones; mediante una sólida relación con las y los universitarios. En pocas palabras, la de una Rectoría que desanude las problemáticas y articule las soluciones que nuestra Institución requiera respondiendo a las necesidades de corto, mediano y largo plazo; atendiendo a las exigencias urgentes, a las cotidianas y a las importantes de su comunidad.

Quiero constituir una Rectoría que promueva que nuestra Universidad se mantenga como la conciencia crítica, autocrítica y propositiva, y la reserva moral de México; un bastión de estabilidad en medio de los vaivenes nacionales; el núcleo de la inteligencia y un centro de cohesión, encuentro y concordia; el proyecto socio-culturaldelque irradien las fuerzas que intervengan en la construcción de un mejor futuro para nuestra Nación.

Es en el marco de este escenario que se ha vuelto más clara mi certeza de que, tras una vida dedicada a trabajar ininterrumpidamente al servicio de la UNAM, ahora más que nunca puedo aportar lo mejor de mi saber y experiencia para serle útil a nuestra institución desde su más alta posición ejecutiva, sumando mi esfuerzo al de nuestra colectividad y defendiendo siempre los principios esenciales y no negociables de la educación pública.

Para mí, la UNAM es:

· Su comunidad: trabajadores, profesores de carrera y de asignatura, técnicos académicos, investigadores, estudiantes, artistas y atletas. Por ello mantener una relación cordial y de mutuo respeto con las asociaciones gremiales, cuerpos colegiados, así como con las organizaciones de sus alumnos es fundamental.

· Un espacio privilegiado para la articulación entre las tendencias globales y nuestras identidades nacionales, así como para la construcción de nuevos pactos sociales entre las diversas culturas y percepciones del mundo que conforman nuestra nación. Pero también un espacio de libertad donde la norma es el respeto y la convivencia entre las diferencias de todo tipo, tanto entre las personas como entre los grupos y sectores sociales.

· Un espacio excepcional en el ámbito público donde acaece la comprensión reflexiva y la crítica fundada sobre la sociedad contemporánea y sus relaciones con el medio ambiente.

· La institución fundamental de México para la producción de conocimientos con compromiso social, que además responde a los requerimientos nacionales de innovación, producción y desarrollo científico-tecnológico que demandan el mercado y la sociedad para resolver las problemáticas y retos, tanto históricos como propios de nuestro tiempo.

Éstas son mis convicciones y la razón por la que quiero contribuir decididamente, como Rectora de nuestra Universidad, en pos del avance de la ciencia, la tecnología, la cultura, las artes, las humanidades y el deporte, como los dispositivos fundamentales para el desarrollo de la juventud mexicana, y para el progreso justo y sustentable de nuestra nación.

 

Rosaura Ruiz


Fe de erratas: En el espacio que amablemente su prestigiosa revista me ofreció para exponer algunas de mis ideas y propuestas para la UNAM, refiero a N. Bobbio cuando abordo el tema de la laicidad, sin embargo noté que a la última línea de dicho párrafo le faltó su referencia: Cfr: “Laicismo” en Diccionario de Filosofía de Nicola Abagnano. Lamento el inconveniente y agradezco me permitan enmendarlo.

 

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Publicado en: Sólo en línea