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Dice la escritora catalana Nuria Amat en su libro Viajar es muy difícil: “Las ciudades están hechas de personas. Las ciudades literarias están hechas de escritores. Qué mejor recuerdo del viajero para con el lector (viajero también él pero quieto) que el envío de una postal ofreciendo la imagen viva y coloreada de las mejores instantáneas de viaje. Qué mejor regalo para un lector que las vistas de distintos escritores moviéndose por la ciudad fantasma”. Esta columna intenta recuperar las postales que han dejado los escritores de lugares para ellos entrañables

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La más vieja coqueta ciudad del Brasil. Como las de su gremio, no hay joya, colorín, ni flores de que no se haya revestido. Sobre una falda de palmeras y verduras de una legua, se muestra coronada de torres, sobre cada rizo de su cabeza; el mar tranquilo de la inmensa bahía lame sus pies. La ciudad se muestra entera en anfiteatro.

El jardín público es bellísimo. Bahía es la más antigua ciudad del Brasil y conserva mucho del antiguo tipo portugués. Américo Vespucio encontró aquí la madera de tinte que se llamaba palo de brasil y la región tomó el nombre del palo, como la América se llamó así de las primeras noticias publicadas en Europa.

En esta hermosa Bahía se dio la batalla naval en que D. Fadrique de Toledo desalojó y expulsó a los holandeses. En la biblioteca de los jesuitas expulsos por el marqués de Pombal, un inglés encontró comidos de las ratas los más preciosos manuscritos de viajes desde el Brasil a Bolivia, Perú, Venezuela, etc. Muchos se han publicado.

Los alrededores de Bahía son espléndidos, favorecido el brillo de la vegetación por lo sinuoso del terreno, que forma valles profundos encerrados en limitadísimo espacio. La ciudad sobre la barranca, es menos angustiada que en el puerto, donde el tránsito a pie o en carruaje es apenas posible. De aquí la necesidad de sillas cubiertas y sostenidas a hombros por dos negros, para subir las laderas. El grueso de la población es de negros de la raza miná que es bien formada y corpulenta. Atribuye el censo a Bahía 15 mil habitantes, a la provincia millón y medio. La población no está en el interior sino en la costa y la isla que cierra la bahía, lo que obvia, por la navegación, las dificultades del tránsito. Un ferrocarril penetra 77 millas hacia el interior.

Pero lo que hará la eterna gloria de Bahía, más que sus antigüedades, sus calles impracticables, sus conventos y su teatro, es lo hiperbólico, superlativo, incomparable y dulce de sus naranjas. La naranja principia en Buenos Aires, agria a los 35º de latitud; asciende en tamaño y toma todas las variedades de china, angelina, teton de negresse, limas, etc., en Río de Janeiro, hasta que en Bahía toca al zenit, al apogeo, la naranja umbilical, sin semilla, grande como melón cantaloup.

Llevo prisioneras en un cajón, un centenar a Buenos Aires, seguro de congraciarme las voluntades, desarmar las presunciones, derrotar toda oposición con sólo hacer a cada malqueriente presente de una naranja de Bahía, naranja excelsior, óptima, la última palabra de la naranja —su necplus ultra.

Nuevo y más cordial saludo del cañón. Un batallón de guardias nacionales me presenta las armas; la música bate marchas. S.E. el presidente de la provincia me acompaña, todo lo cual se me hace habitual, a fuerza de repetido.

A bordo me aguarda el almirante de la escuadra norteamericana, que me cumplimenta por mi nombramiento, y cuando pasa el “Merrimac” delante del “Guerrior”, fragata de guerra, la gente está en las vergas, la música entona Hail Columbia, el oíd mortales yankee, y veinte y un cañonazos me desean feliz viaje. Es, pues, en estas latitudes, hecho consumado, incuestionable, reconocido por todas las naciones que soy presidente de la República Argentina.

Fuente: Domingo F. Sarmiento, Diario de un viaje: De Nueva York a Buenos Aires (colección Autores Argentinos), Cruz del Sur, 1944.

 

Delia Juárez G.
Autora del libro Gajes del oficio. La pasión de escribir y coordinadora de las antologías colectivas Y sin embargo yo te amaba. 12 autores interpretan a José José, Mudanzas y Anuncios clasificados.