En los últimos años se ha puesto atención, en todos los medios y en cualquier parte, al maltrato de niños por otros, los abusadores, sólo que se utiliza el término inglés bullying. Pareciera que se está descubriendo el fenómeno, aunque existe desde que existen los infantes. La entrada al respecto del Oxford Advanced Learner’s Dictionary dice: “Bully: a person who uses their strength or power to frighten or hurt weaker people”. Y de Bullying: “to frighten or hurt a weaker person; to use your strength or power to make somebody do something”. (Alguien que utiliza su fuerza o poder para atemorizar o lastimar a personas débiles. Atemorizar o herir al débil; usar la fuerza o el poder para obligar a alguien a hacer algo.)

Ese tipo de abuso, de hostigamiento, se asocia con los pequeños y las escuelas, aunque no es difícil colegir que se manifiesta en muchos otros sectores y en distintas edades. ¿O no se da el maltrato en la propia casa, en las cárceles, en los internados, contra los ancianos y los indígenas y los menesterosos? El racismo —los mexicanos lo practicamos más de lo que pudiera pensarse— es una forma atroz de bullying. En la propia casa es frecuente el maltrato contra los más indefensos: señores irascibles golpean no sólo a los niños, sino a la señora y a quien se deje; los hermanos mayores abusan de los menores.

Para no andar por las ramas aceptaré que en las escuelas es donde el bullying se manifiesta con mayor crudeza, sobre todo en la primaria, la secundaria y aun en la preparatoria. Haré un repaso sucinto de maltratos que vi y padecí en mi paso por esas etapas escolares y espero que los lectores de mi generación (alineo en la Sub 60) y de otras estén de acuerdo en que los procedimientos para “atemorizar y lastimar a alguien” han sido, son, más o menos los mismos.

Cuando iba a la primaria (Centro Escolar Hidalgo) de Pachuca los hostigamientos eran abundantes y crueles, debido, esencialmente, a la disparidad de edades: en nuestros días quienes ingresan a aquella deben haber cumplido seis años, mas en aquellas épocas la edad era indiscriminada, había chicos de cinco años y otros de 12, y las consecuencias eran nefastas: los “grandes” nos quitaban los dulces y el lonche a los pequeños y nos obligaban a hacerles mandados; si no aceptábamos, nos tundían con “cocos” o “zapes” en la cabeza o nos pateaban el trasero. El llanto era la respuesta, y tras éste, las burlas: “No seas maricón, pinche escuincle”.

Pero eso era lo de menos. Recuerdo a un condiscípulo, Juan Manuel, el más grande del grupo, porque andaba siempre con el pene de fuera y lo embarraba en la cara o en la boca de los demás. Era insoportable, y nadie lo denunciaba; sabía de su impunidad. Me vi obligado a pagar seguridad: invitaba a los más grandes a almorzar en la cooperativa, donde tenía crédito, y cada mes mi padre iba a saldar mis cuentas. De ese modo evité los maltratos.

En la secundaria (Federal 1) era práctica común el sacacaca, que consistía en juntar las palmas de las manos, como si se estuviera rezando, y con las puntas de los dedos se golpeaba en el recto a algún desprevenido. Pavoroso, pues las víctimas sentíamos que íbamos a defecar, si no es que alguien alguna vez lo hizo. Otro castigo común, siempre contra los más débiles, era el caballo: se trataba de que entre varios sujetaran a alguien por las extremidades, que dos o tres lo “montaran” y lo alzaran y bajaran con violencia mientras otros le pateaban la espalda, las nalgas…

Y el gabarro, también llamado lagartija. Los malvados se ponían de acuerdo y apedreaban a alguno. Fui testigo de serias lesiones. A Horacio, que venía desde Real del Monte, le robaban cotidianamente su torta, y el pobre nada más movía la cabeza. No entiendo por qué no les dio un escarmiento a los ladrones, pues bien pudo haber llenado de porquerías su itacate, cuando menos de saliva, excrementos o semen. Lo que hacía ilustra su indefensión, su miedo a represalias: llevaba dos tortas, una para los pillos y otra para él (guardaba la suya celosamente en las bolsas de su chamarra y se escondía para comerla).

En la preparatoria los abusos eran más severos, aunque a veces sutiles. Por ejemplo, y aprovechando que los mesabancos eran metálicos, alguien ponía un encendedor activado (idearon un mecanismo para que no se apagara) en donde debían guardarse los útiles escolares, y las chicas que llegaban tarde enfundadas en minifalda sufrían alguna quemadura (lo que no entendí es por qué, si sabían que eso ocurría, las chicas no revisaban el pupitre y caían en la trampa una y otra vez).

A veces alguien llevaba un aparato de esos que dan “toques” (los hay todavía en algunas cantinas) y hacían cadenas forzadas de inocentes: se retorcían como gusanos, principalmente los últimos, y el martirio cesaba hasta que los maldosos lo decidían, muertos de risa.

El colmo eran las rapadas. Sí, armados de tijeras los más grandes tusaban a los más chicos, casi siempre los mismos: Héctor anduvo pelón los dos años de prepa. Y nadie hacía nada por impedirlo. Debo decir que la Preparatoria José Ibarra Olivares era particular y cara, y se inscribían en ella vándalos en su mayoría, ésos que por ningún motivo aceptaban en otras escuelas, o que habían sido expulsados de ellas. Yo pasé los dos años sin contratiempos porque me uní al equipo de futbol, que era poderoso, imbatible, por la nada sencilla razón de que estaba compuesto por chavos que eran líderes de pandillas y equipos de fut en sus propios barrios, de modo que se hizo una suerte de selección pachuqueña con los más hábiles y marrulleros. (Uno que no jugaba, y que iba poco a clases, deslumbraba, porque era novio de la chica más bonita de la escuela y tenía un auto último modelo, hermoso, y llevaba pulseras y cadenas de oro: apareció en la contraportada de Alarma!, lo habían encarcelado por narcotráfico.)

En charlas con mis amigos he comprobado que esas prácticas de hostigamiento son parecidas de una parte a otra, en la capital y en el resto del país. ¡Ah!, y que las mujeres son tan abusadoras o más que los varones.

Por último, sospecho que el bullying está de moda primero porque a los periodistas les gusta la palabrita inglesa y porque, a diferencia de otros tiempos, ahora es posible filmar, con cámaras o mediante teléfonos celulares (“Todos somos paparazzi”), actos grotescos y bochornosos (algunos que desembocan en la muerte de los agredidos), y por eso, y por la redes sociales, nos enteramos de la frecuencia. Pero eso, insisto, ha existido siempre y no veo cómo pueda evitarse: la agresividad, la mala leche, la pretensión de dominio (que tienen mucho de esquizofrenia) parecen connaturales al ser humano; por lo menos a cierta clase de ¿seres humanos? Todos, en el fondo, llevamos metidos demonios implacables y ciegos que actúan a la menor provocación, o aun sin ella.

 

Ignacio Trejo Fuentes
Narrador y ensayista. Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Su más reciente libro es Carta a los Romanos.

09-publico

 

15 comentarios en “El bullying siempre ha existido

  1. Muy buen enfoque, aplicable al ámbito latinoamericano, pues desde muy temprana edad se nos ha enseñado a aplastar y despreciar al “débil” y se alaba la fortaleza del dominador.

  2. El hecho de que el bullying siempre ha existido, no quiere decir que es inevitable. De lo que yo entiendo, el interés actual tiene que ver con prevenirlo. Hay mucho que se puede hacer en las escuelas para crear un ambiente y un clima emocional que disminuye efectivamente el índice de bullying.

  3. Nunca nadie dijo que el fenomeno fuera nuevo. Incluso figura en la literatura,como en “Corazon, diario de un niño”, ¿y no es bullying lo que sufre El patito feo?… Es curioso el resentimiento que reflejan muchos articulos sobre el tema el uso de una palabra anglosajona para el fenomeno, como si ese desliz linguistico desacreditara la preocupacion por el tema… No se donde vamos a parar si se parte de que no se pueden evitar malas conductas por estar enraizadas en la naturaleza humana inherentemente malevola, ¿no se supone que para eso es la educacion?… Algo que si es nuevo es la ocurrencia de muertes ya sea por suicidio (ha habido algunos notorios en Estados Unidos y Canada) o inflingidas por los agresores menores de edad – muy recientemente en Mexico -. Por malos que sean los recuerdos del abuso en las escuelas para aquellos nacidos antes de 1985, no creo que el fallecimiento de alguien sea comun entre ellos.

  4. Magnífico texto. Recuerdo a los abusivos de la primaria que eran ya unos adolescentes y a quienes nos llevaban varios años de edad. Las patadas en los testículos eran cosa cotidiana. Y si uno se quejaba con el maestro en turno, éste sólo se quedaba cruzado de brazos. Los zapes y los cocos se daban en plena clase, sólo cuando algún grandulón se compadecía y se hacían “migas” con él, era como uno “pagaba” protección a cambio de una torta o unas papas.

  5. Faltó dentro de las variantes del Bulling, “el desfile” que consiste en formar a los débiles desnudar el torso y hacerlos desfilar por la calle principal escoltados por los abusadores; “el baño” en el que los abusadores dejan a sus victimas en calzoncillos y los arrojan a alguna fuente del poblado; el “maquillaje” que consiste en previa rapada y el torso desnudo con pintura de aceite “decorar” a los indefensos con un casco y carrilleras, ademas de anuncios obsenos en el cuerpo en fin….cierta la afirmación del autor, en cuanto a que el “bulling”, o acoso escolar ha existido siempre, como de alguna forma lo trata Vargas LLosa en “La ciudad y los perros” aunque en otro contexto; la violencia contra los indefensos o menores de edad, es un tema que no debemos descuidar y en el que debe intervenir tanto el gobierno a través de la educación, pero principalmente en los valores que se cultivan el ambito familiar.

  6. Excelente artículo. Totalmente de acuerdo: el bullying o acoso escolar ha existido siempre; solo que ahora se ha incrementado con el uso de los medios electrónicos y redes sociales. ¿Recuerdan al “Jaibo”, en Los Olvidados, de Luis Buñuel? No es extraño que este fenómeno se incremente ahora cuando los medios refuerzan imágenes de violencia, abusos e impunidad, que se suman a ambientes familiares totalmente disfuncionales, donde por lo general habitan este tipo de acosadores. ¿Donde y cómo desquitar ese coraje e impotencia? En la escuela, el trabajo, con los compañeros, con los más débiles…

  7. De acuerdo con la mayor parte del artículo, salvo en la afirmación de que las mujeres son “tan abusadoras o más que los varones”. Me desconcierta que no se otorgue un solo argumento para sustentar esta afirmación, siendo que todo el artículo está referido precisamente a describir de manera escrupulosa los abusos que se cometían entre niños y adolescentes, y no las niñas y las adolescentes. Aun cuando es evidente que se trata de la crónica de los años de abusos que vivió o atestiguó el autor, me parece que el tipo de afirmaciones que me atrevo a criticar no pueden ni deben hacerse a la ligera, sin sustento o argumento, especialmente cuando mucho estudios podrían calificar esta postura de sexista.

    • Es un comentario certero, por más que nos moleste a las mujeres. Estudía la secundaria y carrerra profesional en internado de mujeres y puedo afirmar que el abuso a los débiles no es privativo del sexo masculino.Con cara de niña bonita muchas compañeras fueron inmoralmente abusivas y agresivas. No entender por qué no se defiende el débil es no entender el fenómeno del abuso. Es su debilidad la que lo hace blanco de los abusivos.

  8. Es verdad lo que dice el autor, porque lo vivió y atestiguó, pero no es justificable. Es necesario trabajar en todos los ámbitos en que se produce acoso, violencia o bulin. Los padres debemos fomentar el respeto y consideración hacia los débiles. y también enseñar a que nuestros hijos expresen lo que pasa. Educar en el respeto morales. Padres, maestros autoridades, hagamos lo que toca.

  9. Me encanto este articulo. Todos sufrimos abuso en la escuela por equis o zeta razones. El abuso mayor se da, mayormente, en primaria y secundaria. En prepa, los chicos ya estan creciditos y mas seguros de si. Aunque el bullying se da (consentidos por las autoridades), hasta la Universidad. Si no, entonces, que es “la pelonada”.

  10. Estoy de acuerdo con Rox, y ella no dijo que no sucediera con mujeres pero tampoco se tiene que calificar como que suceda más. No me parecen muchas cosas del texto, todos sabemos que no es nuevo pero si el autor se pregunta porque los “buceado” no hacían nada, es incongruente que termine adjudicado a esta actitud como parte de la naturaleza humana y sin solución.

  11. El termino “bullying” termino que se usa igual en Argentina que en Timbuktu … muchos de los términos técnicos trasciende fronteras “radio” “electrón” “protón” etc… “clínica médica” igual que otras áreas de conocimiento los términos igual proviene de su origen…. en España igual se usa bullying… en inglés también tienen el termino que es “harassment” … el termino bully que inicialmente quería decir “amante” se deterioró para connotar al “padrote” de prostitutas que es una forma de acoso… hasta los 1700 se usó como lo conocemos ahora… y el “siempre ha existido” no es para conformarnos pues la violencia de todo tipo va en descenso através de la humanidad The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined [Steven Pinker]… y ponerle un nombre ayuda también a poner atención al hecho… vale más que nos pongamos a hacer algo cada quien como quiera y pueda… y si no sirve de nada, peor caso sabremos que es no es lo que hay que hacer…
    El artículo no describe lo central del bullying… que es: “una persona o grupo de personas (agresores específicos) hostigan a una victima (especifica) durante un periodo prolongado de tiempo” el “sacacacas” se lo hacían al que estaba descuidado le llegaban por atrás y ya… así como todas las otras formas que describe el artículo… además el artículo omite algo central y que si es cultural y que es “la carrilla” … arriba de todo eso, el hostigamiento, acoso, abuso o bullying como le llamamos ahora en efecto existe desde hace mucho tiempo (en toda la humanidad) … pero no tiene nada que ver con lo que describe el artículo con todo y las definiciones enciclopédicas que buscó el autor… ya que faltó el hecho de que no es solamente “Alguien que utiliza su fuerza o poder para atemorizar o lastimar a personas débiles” esto se presta a pensar que es a cualquier persona débil indiscriminadamente y no aclara que es a una especifica que el agresor escoge para sistemáticamente agredir y que además lo hace constantemente a través de los días (tiempo)… el pene de Juan Manuel embarrado en la cara de los demás “no es bullying” … el caso de Horacio si lo es pero el artículo no enfatiza en los tipos de acoso / bullying (fisico, verbal y de exclusión de los que se derivan todos los demás, racial, minusvalías, de genero, etc… – ya hora para la modernidad el cyber-bullying)… y en cuanto a las mujeres el bullying de exclusión es lo que predomina cosa que el autor no lo señala … creo que Ignacio Trejo no hizo la tarea de lo que consiste la problemática trivializando con sus amigos quizá después o durante unos tragos como la canción “Se me hizo fácil”…

  12. El termino “bullying” termino que se usa igual en Argentina que en Timbuktu … muchos de los términos técnicos trasciende fronteras “radio” “electrón” “protón” etc… en “clínica médica” igual que otras áreas de conocimiento los términos igual trascienden a los idiomas…. en España igual se usa bullying… en inglés también tienen el término que es “harassment” … el término bully que inicialmente quería decir “amante” se deterioró para connotar al “padrote” de prostitutas que es una forma de acoso… hasta los 1700 se usó como lo conocemos ahora… y el “siempre ha existido” no es para conformarnos pues la violencia de todo tipo va en descenso através de la humanidad The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined [Steven Pinker]… y ponerle un nombre ayuda también a poner atención al hecho… vale más que nos pongamos a hacer algo cada quien como quiera y pueda… y si no sirve de nada, peor caso sabremos que es no es lo que hay que hacer…
    El artículo no describe lo central del bullying… que es: “una persona o grupo de personas (agresores específicos) hostigan a una víctima (específica) durante un periodo prolongado de tiempo” el “sacacacas” se lo hacían al que estaba descuidado le llegaban por atrás y ya… así como todas las otras formas que describe el artículo… además el artículo omite algo central y que si es cultural y que es “la carrilla” … arriba de todo eso, el hostigamiento, acoso, abuso o bullying como le llamamos ahora en efecto existe desde hace mucho tiempo (en toda la humanidad) … pero no tiene nada que ver con lo que describe el artículo con todo y las definiciones enciclopédicas que buscó el autor… ya que faltó el hecho de que no es solamente “Alguien que utiliza su fuerza o poder para atemorizar o lastimar a personas débiles” esto se presta a pensar que es a cualquier persona débil indiscriminadamente y no aclara que es “a una especifica” que el agresor escoge para sistemáticamente agredir y que además lo hace constantemente a través de los días (tiempo)… el pene de Juan Manuel embarrado en la cara de los demás “no es bullying” … el caso de Horacio si lo es pero el artículo no enfatiza en los tipos de acoso / bullying (fisico, verbal y de exclusión de los que se derivan todos los demás, racial, minusvalías, de genero, etc… – ya hora para la modernidad el cyber-bullying)… y en cuanto a las mujeres el bullying de exclusión es lo que predomina, cosa que el autor no lo señala … creo que Ignacio Trejo no hizo la tarea de lo que consiste la problemática trivializando con sus amigos quizá después o durante unos tragos y como la canción “Se me hizo fácil”…

  13. El problema es “ese” precisamente, la normalidad de lo que no es normal. A usted – autor de este articulo- le parece inevitable pues dice son actitudes connaturales al ser humano, y tal vez lo crea así porque usted mismo relata que vivió de cerca, durante toda su etapa escolar, los abusos que se cometían en contra de amigos o a su propia persona. Repito, “ese” es el problema. Usted mismo perpetúa, generación tras generación, el acoso escolar por el solo hecho de parecerle inevitable y normal. Y lo mismo hacen los miles de maestros que año con año imparten clase en todas las escuelas de este país y de muchos otros. Y es que nosotros fuimos acosados o tal vez eramos acosadores, hoy licenciados, ingenieros, doctores, artistas, lavacoches, escritores. Porque desde su perspectiva propuesta; los asaltos, las violaciones, los secuestros, también pueden ser connaturales al hombre y pues contra eso nada se pude se hacer, pero por lo menos yo nunca he robado, ni violado, ni secuestrado y tampoco he padecido estas acciones ¿usted si?