Hay la filosofía de la ciencia. Sí. Pero hay también la filosofía hecha por científicos, sobre todo físicos cuánticos, que no pretenden hacer filosofía, hasta pueden no conocerla ni tener idea de sus preguntas básicas y milenarias, sino atacar un problema de partículas subatómicas y, con ello, lo sepan o no, responden a las más antiguas y queridas preguntas de la filosofía precientífica: qué es el Ser, cómo probamos una afirmación, qué elementos constituyen la materia y desde cuándo existe, es eterna e increada o fue creada, cómo y por quién y para qué, qué es el tiempo, cómo la materia adquirió conciencia de sí misma, perdura o no después de la muerte, el Bien y el Mal, la Belleza, la Verdad: ¿tenemos algún asidero para develar esas palabras tan mayúsculas?

11-fronteras

Soy de los pesimistas: No. No tenemos sino el cerebro como instrumento para conocer lo que creemos conocer. Y el cerebro es un producto de la evolución necesario para ayudarnos a encontrar comida y evitar ser comidos.

Uno de los padres fundadores de la cuántica, Erwin Schrödinger, plantea al problema del conocimiento de forma inmejorable en una pequeña obra de divulgación: Frente a mi ventana hay un árbol, lo veo por un complejo mecanismo donde están implicados el cristalino del ojo en el enfoque de la luz reflejada, su proyección inversa sobre la retina, la activación de terminaciones nerviosas que conducen los impulsos hasta la zona del cerebro que percibe y las que analizan: “es un árbol”. Otra persona, a mi lado, lo contempla y la proyección lleva a su cerebro la imagen. “Yo veo mi árbol, y la otra persona el suyo (notablemente parecido al mío), pero ambos ignoramos lo que es el árbol en sí. Kant es el responsable de esta extravagancia”, ¿Qué es la vida?, Tusquets, Álef, 1984, p. 137.

El debate entre Roger Penrose y Stephen Hawking, ocurrido luego de un programa de seis meses durante 1994 en el Instituto Isaac Newton de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y recogido en The Nature of Space and Time, Princeton University Press, 1996, ofrece dos visiones de la relación entre conocimientos y realidad. Dos posturas filosóficas divergentes. Dice Hawking: “Estas conferencias han mostrado con claridad la diferencia entre Roger y yo. Él es un platónico y yo un positivista”. Penrose se pregunta si los fenómenos postulados por las matemáticas en el mundo subatómico corresponden a la realidad. “Eso no me molesta”, sigue Hawking, “no exijo que una teoría corresponda con la realidad porque no sé qué sea eso… Lo único que me importa es que una teoría prediga los resultados de mediciones. Y la teoría cuántica hace esto con gran éxito”.

Desde el primer capítulo, Hawking deja planteado el tema esencial de tres mil años de filosofía: “Acepto el punto de vista positivista de que una teoría de la física es sólo un modelo matemático y que no tiene sentido preguntar si corresponde a la realidad. Todo lo que uno puede preguntar es si ofrece predicciones acordes con observaciones”, op. cit., p 4.

Jonia: Tales, Anaximandro y demás
En la escuela jónica de filosofía el pensamiento racional comenzó a surgir del mundo de los sueños mitológicos. Era el principio de la gran aventura: la búsqueda prometeica de explicaciones naturales y de causas racionales que, durante los dos mil años siguientes, iban a transformar al hombre más radicalmente que los 200 mil años anteriores (Arthur Koestler, Los sonámbulos, p. 22).

Lo repite con una imagen muy bella: Un viento primaveral sopla desde China hasta la isla de Samos, en el Egeo, despertando la conciencia de los humanos. El siglo VI a. C. es “el milagroso siglo de Buda, Confucio, Lao-Tsé, de los filósofos jonios y de Pitágoras”, originario de Samos. La aportación de Oriente, en la que destaca Buda, va por el rumbo de la religión délfica y su culto a Apolo, dios del sol, la luz, la sabiduría. A la entrada del santuario de Delfos estaba inscrito: Conócete a ti mismo. Lo podría firmar Buda. Pero, conocer la naturaleza es el aporte de la vieja Jonia, la costa este del mar Egeo. En ese aspecto no es menor el entusiasmo de Carl Sagan: En el siglo VI antes de Cristo, en Jonia, se desarrolló un nuevo concepto, una de las grandes ideas de la especie humana. El universo se puede conocer, afirmaban los antiguos jonios, porque presenta un orden interno: hay regularidades en la naturaleza que permiten revelar secretos (Cosmos, p. 175).

La humanidad se ha propuesto, una vez, y una sola, en toda la Historia, resolver los enigmas de la naturaleza sin recurrir a dioses ni a fuerzas ajenas al mundo físico, y eso ocurrió en la vieja Jonia del siglo VI antes de Cristo. Jonia, la que nos dio en arquitectura el orden de columnas caracterizado por un capitel que imita un papel que se enrolla en sus extremos, es la patria de la ciencia. De toda la ciencia. El único lugar donde los humanos se propusieron explicar el mundo visible recurriendo sólo al mundo visible. Los dioses podían existir, pero no eran necesarios en esa aventura del pensamiento, como respondería más de dos mil años después Simón de Laplace a Napoleón: “¿Dios? No fue una hipótesis necesaria en mi sistema, Sire”.

Jónico
Aunque rompimos sus estatuas,
aunque los expulsamos de sus templos,
de ninguna forma murieron por eso los dioses.
Oh, tierra de Jonia, a ti te aman todavía,
a ti sus almas te recuerdan todavía.
Mientras amanece sobre ti la mañana de agosto
a tu atmósfera pasa el vigor de su vida
y a veces etérea efébica forma,
indefinida, con paso rápido,
sobre tus colinas cruza.

—K. Kavafis (trad. L. G. de A.)

En la construcción del sistema solar por la fuerza gravitatoria de una nube de gases y polvo hasta encender el Sol por fusión de átomos de hidrógeno en helio y, con las pocas sobras, hacer los planetas, Laplace empleaba una sola base y eran las matemáticas de Newton para el comportamiento de la gravitación. Por entonces, en la existencia de esa nube podía escabullirse la idea del Dios creador de la nube de gases. Hasta que, más de 200 años después, nos bastó con el Big Bang… tras el cual todavía los creyentes pueden ver el modo de acción divino, si gustan. O se puede replicar con Sagan: Si de todas formas vamos a necesitar un ser creador increado, que existe desde toda la eternidad, digamos que eso es el universo y nos ahorramos un paso…

Es filosofía. Y tiene repercusiones en la ética y la ley.

El libre albedrío
Entre las víctimas de la relatividad estuvo el tiempo absoluto de Newton. El tiempo dejó de ser un fluir constante e invariable, con independencia de si existían estrellas o galaxias y planetas; el tiempo, en el espacio concebido como un hueco, fluía de forma regular e incesante.

La teoría de la relatividad adquiere ese nombre porque plantea que el fluir del tiempo es relativo: más lento conforme la velocidad se incrementa. Así tenemos, en la teoría de 1905 o relatividad restringida, la que Einstein llama “consecuencia peculiar” de mover uno de dos relojes sincronizados. A su retorno “los dos relojes ya no están sincronizados”, el movido se atrasa con respecto al inmóvil. Parágrafo §4. Physical Meaning of the Equations Obtained in Respect to Moving Rigid Bodies and Moving Clocks.

Esta idea ha sido reelaborada luego, con mayor atractivo, como la “paradoja de los gemelos”: uno de dos gemelos sale en un viaje interplanetario, luego vuelve. A su retorno, su gemelo y los hijos, nietos y bisnietos del gemelo han muerto, los países son otros. Si para él transcurrieron unas semanas, en la Tierra pasó un siglo. ¿Cuánto tiempo pasó? Einstein ofrece la respuesta: 1/2 del tiempo de viaje multiplicado por el cuadrado de la velocidad y eso entre el cuadrado de la velocidad de la luz, op. cit. Dos variables y una constante. Fácil, pero a nadie se le había ocurrido…

Esto conduce a una afirmación asombrosa: al incrementar la velocidad el tiempo transcurre con mayor lentitud. Luego, ¿a qué velocidad el tiempo se detiene por completo? A 300 mil kilómetros por segundo: la velocidad de la luz. Esto es, la luz surgida en el primer instante del Big Bang, que rebotó por entre partículas del plasma primigenio, finalmente se desacopló y comenzó un viaje que no ha cesado. Esa luz, formada por unidades, paquetes, llamados fotones, tiene ahora la misma edad que cuando dio inicio el Big Bang: 0 años. Cero edad. No ha pasado el tiempo. Pero aseguramos que el tiempo fluye en nuestro planeta porque su velocidad no es ni de lejos cercana a la de la luz, aun sumando la rotación, la traslación alrededor del Sol, la rotación de nuestra galaxia o Vía Láctea, la traslación de ésta en el grupo local de galaxias y la expansión del grupo local con toda la expansión del universo descubierta por Edwin Hubble en 1929. La física no lo ve así. Penrose lo dice con claridad: Mi conjetura es que aquí también existe algo ilusorio, y el tiempo de nuestras percepciones no fluye “realmente” en la forma de avance lineal en que lo percibimos fluir. El ordenamiento temporal que uno “parece” percibir es, afirmo, algo que imponemos a nuestras percepciones para poder darles sentido en relación con la progresión temporal uniforme hacia delante de una realidad física externa. La mente nueva del emperador, Conacyt/FCE, p. 523.

Si el fluir del tiempo es ilusorio, también lo es la libertad y el libre albedrío, puesto que se ejercen en el tiempo: hay un antes del crimen y un después. En el antes aún tengo libertad de no cometerlo. Pero si el fluir del tiempo es ilusorio, no existe la libertad necesaria para evitar el crimen, y debe, por tanto, desaparecer el derecho penal: nadie es culpable de lo que hace, así devore a sus hijos como el dios Cronos o ejerza su poder como sacerdote para obligar a monaguillos a realizar actos sexuales que ellos no desean. Nadie es culpable porque no hay libertad y el futuro ya existe. Hitler, Stalin y Castro, así como Sobera de la Flor y Barba Azul no son sino elementos que siguen una partitura escrita desde toda la eternidad e inmodificable.

La ley se reblandece
La Association for Psychological Science ha publicado en su journal (del mismo nombre) un estudio en que se observa que “la exposición a información que disminuya el libre albedrío, incluidas explicaciones de la conducta basadas en el cerebro, parece reducir el apoyo de la gente al castigo”.

Las investigaciones en neurociencias, conocida por lectura de revistas o porque la persona lleva un curso en el tema, resultan en población que propone penas menos severas para criminales hipotéticos. Ven menor culpabilidad.

“No hay consenso académico acerca del libre albedrío, pero nosotros sí hemos visto ya escurrirse en el sistema de justicia y otras instituciones sociales discusiones acerca de procesos cerebrales y responsabilidad, para bien o para mal”, dice el autor del estudio Azim Shariff de la Universidad de Oregón. 

Si bien la investigación sugiere que la mayor parte de la gente cree en el libre albedrío, Shariff y sus colegas se preguntan si aumentar la exposición a información acerca del cerebro —pues ésta plantea una versión más mecanicista de la conducta humana— podría tener consecuencias en nuestra forma de razonar acerca de moralidad.

En breve, el equipo plantea la hipótesis, muy verosímil, de que “exponer a la gente a información que disminuya la creencia en el libre albedrío —sea neurocientífica o de otro tipo— disminuiría, a su vez, las percepciones de responsabilidad moral y, en último término, este cambio en las creencias podría influir en cómo piensa la gente acerca del crimen y el castigo”.

Aquí observamos el daño producido por el dualismo, primero el religioso, cristiano: alma-cuerpo donde la conciencia y la libertad están a cargo del alma; luego el filosófico, cartesiano, que no fue sino un cambio de nombres: res cogitans (la cosa pensante) y res extensa (la cosa material) que de alguna forma tenían su interface en la glándula pituitaria porque a Descartes le gustó su colocación en el centro del cráneo, base del cerebro. Y nada más.

Pero si el cerebro toma decisiones propias debidas a neurotransmisores, a conexiones de neuronas que podrían estar dañadas o malformadas, hasta ser hereditarias, la responsabilidad del individuo cesa en la medida en que la fisiología y la química cerebrales explican su conducta. No es un criminal, nomás tiene neurotransmisores alterados…

Si, además, el flujo del tiempo es una ilusión, también lo es el momento en que ocurre la decisión de cometer el crimen: la duda exige tiempo para resolverse. Pero el tiempo no fluye. Luego… no hay de otra. ¿O cómo le hacemos?

 

Luis González de Alba
Escritor. Su más reciente libro es No hubo barco para mí.
www.luisgonzalezdealba.com

 

19 comentarios en “La nueva filosofía la hacen físicos

  1. En el tercer párrafo del apartado “El libre albedrío” hay una cita de la relatividad con signos ininteligibles: 1Z2, la Z con algo arriba, como en turco. Es simplemente 1/2 (un medio).

  2. Es complejo esto para nuestro nivel de conciencia actual. Creo que en otros diferentes niveles podemos llegar a entender esto sin problemas. Requerimos de otro lenguaje,
    otra filosofía, otro nivel de conciencia. Pero ya estamos
    en el camino …

  3. Es un artículo provocador. No apto para lectores tradicionales de filosofía. Habrá que incluir en el programa de estudios de las carreras de filosofía mucha más física. Se te agradece Luis, como siempre.

    • totalmente de acuerdo contigo. Yo estudio Historia; sin embargo pienso que la física cuántica puede aportar mucho a mi campo, temas como la realidad o el tiempo nos servirían de mucho; así como la neurociencia, en cuestiones de acontecimientos históricos, sobre todo en el libre albedrío.

    • Estoy de acuerdo. La filosofia en particular y las humanidades en general tienden a retirarse a su torre de marfil y pensar que nada tienen que aprender de otras disciplinas que sinceramente tienen mas influencia en el dia a dia de la sociedad que la suya.
      Por otro lado, el peso de ofrecer mas ciencia y mejor enseñada recae no en los programas de estudio de humanidades a nivel universitario, sino en el nivel medio superior, y si me apuran en el medio simplemente. El entendimiento de los fenomenos que la ciencia ha ayudado a comprender, y sobre todo su metodologia son indispensables para la formacion de un ciudadano funcional en la sociedad actual. El fracaso en ello conduce al avance de la seudociencia y al desprecio de las practicas cientificas cuyas consecuencas van desde las mas o menos triviales hasta las tragicas – como se esta viendo en Africa con una poblacion esceptica del quehacer medico -.

  4. Por las trascendencia hermenéutica de las aportaciones que proceden de la física, en especial de la cuántica, así al estudio del caos como del orden, entre otras muchas cosas, quizá sea preferible catalogar al conocimiento físico como teológico y no como filosófico

  5. Bueno, muy bueno; con esto será necesario remover nuestro esquemas de pensamiento

  6. No que la necesidad del castigo disminuya por exposición de la gente a la idea del determinismo. Esta aparente “suavización” del castigo por exposición al determinismo es también, de cierta manera, producto del cristianismo y del derecho natural, donde culpabilidad y castigo van de la mano. Es decir: sin culpa no hay castigo. Sin embargo ya los griegos creían en el destino y en la acción de los dioses sobre los hechos humanos, pero el castigo era inevitable, pues estaba ligado a los hechos, sin importar las causas de ellos. Por eso Edipo, del todo inocente por derecho, debe sacarse los ojos y errar sin descanso. He ahí, de hecho, el origen de la tragedia, donde los hombres más excelentes sufren castigos terribles. La iliada y la odisea se encuentran también llena de estos ejemplos. Cambiar el origen del determinismo no hace diferencia sobre otros aspectos de la sociedad, como el concepto de venganza o de justicia.

  7. Todo muy interesante.
    Lo que sería bueno es aterrizar esta información.
    Yo creo que tenemos una conciencia y ésta nos ayuda a guiarnos.
    Pero no basta con la conciencia porque somos errados por nacimiento. Necesitamos una guía superior. La humanidad ha buscado en la ciencia, la filosofía y la religión la guía que nos lleve a un futuro mejor. La Biblia y en particular el Nuevo Testamento contiene esa guía. Basta leer el Sermón del Monte de Jesús para darnos cuenta que dá al clavo con lo que necesitamos hacer para vivir bien con nuestras familias y con nuestro prójimo.
    Si tan solo aplicaramos sus principios a la vida diaria, los conflictos, las guerras, el odio, la violencia, la pobreza y muchos males más disminuirian.
    No necesitamos de darle tantas vueltas a lo que realmente queremos y necesitamos, atendamos ésta urgente necesidad espiritual y seremos mejores humanos.

  8. Muy buena columna. Aunque parece que el autor confunde las teorías de la relatividad de Einstein con las teorías de la mecánica cuántica. Él tiene razón en que efectivamente los descubrimientos hechos en ambas teorías han llevado a sociólogos y filósofos a pensar de forma diferente sobre esas grandes preguntas antiguas (algunos de ellos tergiversando o usando mal las ideas de los científicos para soportar algunas propuestas relativistas sobre moralidad y ética) pero los ejemplos presentados por él de cómo el concepto de tiempo en las teorías científicas han hecho reflexionar sobre el libre albedrío están relacionados con las teorías de la relatividad de Einstein y no con la mecánica cuántica.

  9. Si el fluir del tiempo es ilusorio, luego, también lo son nuestros actos (libres o no), puesto que los ejercemos en el tiempo. Más aún, nosotros nos movemos en el espacio y el tiempo, pero el tiempo es ilusorio. Luego, ¿nosotros somos una ilusión? El problema no es filosófico, sino del lenguaje. Ya desde el buen Wittgenstein se puede adivinar: “a veces las palabras se van de vacaciones” (y, por cierto, “echan desmadre”), así pues, cuando nos olvidamos del correcto uso del lenguaje, se crean este tipo de nudos. Del hecho que hayamos descubierto que el tiempo es un artificio no se sigue que la libertad no exista. Por tanto, no tiene por qué haber repercusión alguna en el derecho penal.

    Ahora, ¿que el cerebro toma decisiones propias? Esto no es más que —de nuevo— un “desmadre” de las palabras (bueno, una confusión) pues le adscribimos atributos psicológicos a una parte del humano, cuando el correcto uso del lenguaje no se refiere a eso, sino a la totalidad del individuo. A eso se le llama la falacia mereológica: atribuir a las partes propiedades que sólo son atribuibles al todo; falacia en la que han caído neurocientíficos, psicólogos, etc. La libertad no radica ni en en tiempo ni en en cerebro, esa es cuestión de otro tipo (más artificial que natural). Por lo tanto, no os preocupéis (XD) de la información que estos científicos nos puedan brindar del cerebro o el tiempo, puesto que no cambian en nada a la justicia y al derecho penal. :9

  10. El programa de la ciencia – y de la fisica como su punta de lanza – ha sido siempre el de la filosofia, concretamente de su rama de filosofia natural (Los Principia de Newton se adscriben a esa disciplina) De este modo, la ciencia siempre ha hecho filosofia.
    Otra cuestion es el enorme exito que han tenido sobre las otras ramas de la filosofia. Mientras el Bien y el Mal, la naturaleza del Ser y de la Mente siguen en un estado tan obscuro como los dejaron los griegos la primera vez que los trataron, muchos de los temas de la filosofia natural son bastante comprendidos (algunos dirian que concluidos, pero es una hipotesis aventurada. La respuesta a la pregunta de que esta hecho el universo, dada por respondida en los 1950’s tiene ahora el enorme enigma de la materia obscura a cuestas) Una parte del exito debe abonarse tanto al metodo cientifico como a la renuncia a llegar a la asi llamada esencia de las cosas. Paradojicamente, limitado el objetivo llegaron a mejores resultados. Penrose puede cuestionarse sobre la realidad en si y proponer que conceptos como el conjunto Mandelbrot tienen una existencia propia en sus libros de difusion, pero en la practica diaria de la ciencia casi todos – incluido el propio Penrose – se apegan a la postura de Hawkings de solo creer en el experimento y en las hipotesis que pueden probarse con ellos.
    Por otro lado, por bastos que sean los exitos de la ciencia, debe evitarse extrapolar de ellos resultados para otras disciplinas – la epistemologia seguro tiene mucho que decir al respecto -, sobre todo si esa extrapolacion responde a agendas politicas, siendo el ejemplo mas triste el del uso indebido del darwinismo para justificar la explotacion y el genocidio. En lo que toca a la fisica cuantica, una rama de la seudociencia se ha dedicado desde cosa de una decada a saquear algunos resultados y ejemplo de divulgacion de la misma para lo que en esencia es la misma agenda seudoreligiosa e indebidamente mistica de siempre, particularmente a la salida de documentales como “y tu que @#& sabes?” y otros en la misma linea. La fisica cuantica se ocupa de fenomenos naturales, no de la existencia de Dios, el mal y demas.
    Creo que un ejemplo de la mala extrapolacion de resultados cientificos a otras ramas es el que propone el autor sobre el libre albedrio y de ahi al derecho. En primer lugar ese debate se remonta a la fisica newtoniana – que postulaba un universo como una cadena ferrea de causas y efectos ineludibles -. Si hay un misterio no resuelto, es porque toda nuestra redituable ciencia apunta a que todo es un guiñol cosmico pero toda nuestra experiencia personal y social indica el imperio de la libertad. La citada”La nueva mente del emperador” es el enesimo intento de influir en el debate, pero hasta el momento es una pregunta abierta. No conviene asentar nuestro andamiaje social en la arena de un debate inconcluso.
    En el tema de la asignacion de penas y culpas, considero que la asignacion de pena por la moralidad y la culpa es un habito barbaro de nuestra cultura, basado en el concepto de expiacion. Desafortnadamente ese habito sigue vivo en la mayoria de nosotros, de ahi que muchos estan monoliticamente cerrados a los argumentos en contra de la pena de muerte o quienes incluso abogan por el regreso de las penas de amputacion, los anima mas la venganza que la justicia, y para ellos ningun argumento adoptado de la neurociencia servira para suavizarlos.
    A la suavizacion de las penas ha contribuido mas que los descubrimientos de la ciencia o la religion (responsables de su propia brutalidad cada vez que el ejercicio del derecho caia en sus manos) la reforma de los sistemas penales que le debemos a la Ilustracion y a la evolucion de los sistemas politicos, que han permitido que delitos contra el Estado o las ideologias tales como la herejia queden en desuso. Si de algo es responsable la ciencia es del concepto de que el delito se parece mas a una enfermedad que requiere cura que a una expresion de maldad que debe ser reprimida – aunque ese concepto se remonta a Socrates -. En virtud de ella la homosexualidad ya no se considera un delito en muchas partes del mundo, y es posible que el consumo de drogas ilegales termine siguiendo el mismo camino en el transcurso de nuestras vidas – pero hasta ahora las herramientas propias del derecho, y probablemente de la economia, son suficientes para abordar el tema del crimen y el castigo, sin involucrar a las ciencias naturales.

  11. Te enredas mucho, efectivamente nada existe, todo es una trampa de nuestra percepción, somos un sueño soñado por nosotros mismos, hemos creado todo en el momento que la nada trato de imaginar sus dimensiones.

  12. No creo que para el ser humano la libertad no exista, hasta hay estudios de neurociencias que confirman como el ser humano como especie puede elegir entre conductas, esto debido a la evolución en el cerebro humano y al tipo como el cerebro comparte su información con otras células y neuronas, que es de forma mas bioquímica que eléctrica, como es el caso de los animales por eso son puro instinto. El cerebro humano al compartir información de forma bioquímica da lugar a modular su conducta y no responder de forma instintiva. Por otra parte en estudios con neuroimagen se a demostrado como Se crean nuevas conexiones neuronales al Aprender y al recibir terapia psicologica, por ejemplo en terapia para controlar la ira, o el shok de pánico, y en la terapia si se ve claramente un antes y después con estos pacientes, entonces yo veo esa capacidad de tomar una desuicion en las personas. La psicología también se ayuda de la antropología y la sociología entre otras, no se puede pensar que en una persona de 39 años por ejemplo no haya pasado el tiempo o no se influenciado por su época, su familia, su grado de estudios, su clase social, etc, es decir si no pasa el tiempo ¿donde se dan esas variables?, o bien ¿y la evolución de darwin?. Como psicólogo no estoy de acuerdo que el ser humano sea puro cerebro, o se pueda explicar o tratar de dar terapia a una persona fuera de su contexto social y cultural, imposible, también hay estudios de neurociencias donde se demuestra como el cerebro es modificado por la cultura donde uno crece.

  13. La paradoja de los gemelos no puede ocurrir porque el movimiento de los objetos es relativo, es decir si un gemelo se mueve con respecto de su hermano a una velocidad cercana a la de la luz; el otro gemelo también se estaría moviendo a la misma velocidad con respecto de su hermano.
    El libre albedrío es hasta cierto punto verdadero porque en el comportamiento humano influyen multitud de factores. Lo mismo pasa con la predicción del clima, se puede predecir con un alto porcentaje de efectividad pero siempre habrá sorpresas.
    La culpabilidad de los criminales desde el punto de vista moral es irrelevante, a los criminales se les debe de encerrar para que no hagan daño a la sociedad.

  14. Para entender la teoría de la relatividad lean el libro:
    ¿Por qué E = Mc2?
    autores BRIAN COX Y JEFF FORSHAW
    Editorial DEBATE

  15. y Lee Smolin apá…su trabajo es muchisimo menos imaginativo que las nuevas propuestas de penrose sobre los twistores que vio en el CMB y te evitas todos estos chanchullos que a decir verdad parece que sorprendieron a muchos lectores de nexos, todo tu artículo lo truena un inteligente comentario de Janna Levin: “Since when does random chance equal free will?”

  16. El trabajo de LGA, merece respeto, solo por el atrevimiento de tocarlo todo. Es claro que vivimos los dias de busqueda de lo que se llama “la teoria unificada”. La teoria de la relatividad,que significa un paso gigante en la explicacion del cosmos, del Universo , de nuestro planeta, y de la vida, no sirve para explicar el mundo de lo infinitamente pequeno. Los conceptos Big Bang, Hoyo Negro, Super Novas, asi como los que plantea la “constant de Plank,” o el “principio de incertidumbre de Heisemberg, el reciente descubrimiento experimental de “el boson dee Higgs”, no pueden explicarse bajo la teoria de la Relatividad General, por si sola ni por la Mecanica Cuantica.Lo que representa algo Nuevo es los descubrimientos del ADN, en el Hombre y en la Naturaleza para seguir el paso a la evolucion, hasta llegar al Hombre Moderno y con ello a la aparicion del concepto de Dios. Una gran glosa ya se ha hecho.Desde el “big bang” y la continua expansion del Universo, no se necesita, como en la respuesta de Laplace a Napoleon de la hipotesis de Dios.La division se presenta cuando alguien sugiere que detras de esto hay una “intencionalidad”