Respuesta a Brettschneider

El discurso de odio, afirman algunos, es parte del precio que debemos pagar por la libertad de expresión. No hay nada que hacer. Otros, sin embargo, consideran que este tipo de expresiones no están protegidas por el derecho al libre discurso. Hay que prohibirlas.

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Publicado en: 2014 Julio, Ensayo