México es un país con gran potencial de crecimiento, pues está aún lejos de llegar a la frontera tecnológica mundial, se encuentra en medio de un bono demográfico y existe mucho espacio para ganancias en productividad en su proceso de industrialización, sin embargo, la realidad es que tenemos un país que no crece y además es muy desigual.

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En el número de junio en Nexos se explora esta realidad desde distintos puntos de vista. En los artículos de Carlos Elizondo1 y Ricardo Reyes-Heroles2 se realiza un análisis partiendo del libro Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México, del economista Jaime Ros3. En ambos casos el análisis se centra sobre el impacto que tienen reformas estructurales de naturaleza microeconómica en la mejora de la productividad total de los factores (PTF) y si las recomendaciones de Ros son pertinentes o no partiendo de su marco teórico en los modelos de crecimiento endógeno. Sin embargo, en ambos casos dejan fuera de su análisis un aspecto fundamental dentro de la misma literatura de crecimiento endógeno, el impacto de la desigualdad en el crecimiento.

Para Elizondo la crítica a Ros se hace más fuerte en la propuesta de tener una reforma fiscal más progresiva y que utilice de forma más activa el gasto público para impulsar el crecimiento, Elizondo tiene un punto importante al señalar lo mal empleado que ha sido el gasto público durante muchas administraciones en el país. Pero la alternativa que propone el autor no es mejorar la eficiencia del gasto público, sino pareciera renunciar totalmente a su uso. El problema con esta argumentación es que se deja de fuera la importancia del gasto público en la redistribución. Por otro lado Elizondo también señala que es difícil plantear más impuestos alegando el impacto negativo en la inversión que se ha tenido a causa de la reciente reforma fiscal.

Este segundo argumento sobre la baja inversión es difícil de sostener. Si se analiza la evolución de la formación bruta de capital fijo4 como aproximación de la inversión en México, podemos observar que la inversión siempre ha sido baja sin importar el nivel de impuestos. Esta evidencia apunta a un problema de fondo en la economía mexicana, la baja capitalización de las empresas y la falta de capacidad para aprovechar oportunidades de inversión en la economía. En ambos casos muy relacionadas al funcionamiento del mercado de capitales y al sistema financiero.

El análisis de Reyes-Heroles es mucho más completo y plantea resultados importantes por parte de la literatura de crecimiento económico. En particular hace un señalamiento con el que yo concuerdo plenamente sobre el valor de estudiar de forma sectorial a la productividad y la importancia que pueden tener intervenciones de política industrial para corregir fallas de mercado en las industrias de menor productividad.

Reyes-Heroles menciona de manera atinada como algunas hipótesis, respecto al crecimiento, son muy dependientes del modelo (la metáfora) que se desee emplear como marco conceptual y apunta que la literatura del crecimiento endógeno ha venido a menos durante los últimos 15 años. No obstante omite el hecho de que la literatura del crecimiento endógeno ha sido validada por descubrimientos empíricos en algunos de sus resultados. Siendo uno de los más importantes el del impacto de la desigualdad en el desempeño económico.

Este resultado no es trivial pues a través del tiempo, uno de los problemas más graves en los países en desarrollo es la desigualdad y esta ha sido un factor para explicar los problemas de crecimiento económico en estos países. Economistas especializados en desarrollo económico, como Michael Todaro,5 han argumentado que una mayor igualdad es una precondición para el crecimiento económico sostenido en el tiempo.

Las ideas de Todaro, así como la literatura del crecimiento económico reciente que parten de las teorías de crecimiento endógeno, han retado con evidencia empírica la hipótesis de Kuznets;6 y han encontrado que la desigualdad limita el crecimiento. Los trabajos de economistas como Alesina y Rodrik (1994),7 Perotti (1996)8 y Aghion, Cardi y Garcia Peñalosa (1999)9 han detallado algunos de los mecanismos que hacen que la igualdad propicie el crecimiento o a contrario sensu que la desigualdad lo obstaculice.

En particular, el trabajo de Aghion10 que muestra como la desigualdad es un mecanismo de transmisión para el desaprovechamiento de oportunidades de inversión y la baja formación de capital humano, tiene implicaciones muy importantes para el entendimiento de la relación entre igualdad y crecimiento. Su principal argumento es que la redistribución promueve el crecimiento económico.

Los mecanismos causales de la desigualdad han sido examinados  empíricamente a través de análisis cros-seccionales de diferentes países, así como mediante modelos teóricos de autores como Philippe Aghion, Dani Rodrik, Roberto Perotti entre muchos otros. Ambas aproximaciones concuerdan en que la inversión individual en capital humano y capital físico es fundamental para entender los orígenes del impacto de  desigualdad en el desempeño económico.

Estos hallazgos  sugieren que es  más importante la distribución de la riqueza que la del ingreso, sin importar si ésta resulta de la acumulación de retornos al capital o de salarios. La  mayoría de los estudios, que toman como punto de partida a  la literatura del crecimiento endógeno, han concluido de manera contundente  que a mayor desigualdad se reduce el crecimiento económico.

La inversión en capital tanto humano y físico tiene un vínculo directo con los mecanismos de inversión en la economía. Países que tienen fuertes restricciones crediticias, desaprovechan oportunidades de inversión, esta explicación concuerda con la baja inversión crónica en México y no con la aseveración de Carlos Elizondo respecto a los impuestos.

En los modelos tradicionales de crecimiento, como el de Solow11 o el de Ramsey, Cass y Koopmans12 se asume una función de ahorro lineal tomada de la hipótesis de Kaldor13 donde los ricos tienen mayor propensión a ahorrar y como resultado se genera mayor crecimiento. Es decir, se infiere que la desigualdad fomenta el crecimiento, tal como lo asumen la hipótesis de Kuznets. Sin embargo, este supuesto se contrapone a la realidad y a la literatura endógena. En su lugar, encontramos que esa propensión mayor a ahorrar por parte de los ricos genera ineficiencias ya que los rendimientos marginales de seguir acumulando capital son decrecientes. Mientras que los pobres que podrían tener  rendimientos mayores; no cuentan con la capacidad de realizar inversiones que a su vez propiciarían una mayor tasa de crecimiento.

Aghion resume su argumento de por qué la desigualdad impacta negativamente el crecimiento en tres razones fundamentales: 1) La desigualdad disminuye las oportunidades de inversión, 2) La desigualdad entorpece los incentivos al crédito y 3) La desigualdad propicia volatilidad macroeconómica.

Los puntos 1) y 2) quedan claros en la explicación previa de la literatura del crecimiento endógeno, mayor igualdad en la distribución de la riqueza propicia inversiones en capital humano, así como el aprovechamiento productivo del capital; el punto 3) sin embargo tiene un mecanismo más sutil que es explorado por Aghion14 (1999) y por Ravallion (2001)15.

El mecanismo de la volatilidad es el siguiente, durante los auges económicos la riqueza de los individuos más ricos crece, esto aumenta su capacidad para endeudarse y al hacerlo incrementa las tasas de interés sacando del mercado a aquellos cuyo nivel de riqueza es menor. Este efecto es semejante al de un crowding out para la población menos favorecida, esto es, durante los periodos de recesión la demanda de crédito se contrae y la preferencia por el ahorro aumenta, las tasas de interés bajan pero la preferencia por mantener mayores ahorros por parte de los ricos y los problemas de riesgo moral, selección adversa y falta de recursos de los pobres restringiendo la cantidad de crédito disponible para ellos. Lo que significa que una proporción importante de esos ahorros se hacen poco productivos, por eso los países con restricciones crediticias tienden a crecer menos.

Este mecanismo de volatilidad macroeconómica es particularmente importante para países que tienen sistemas financieros y mercados de capitales menos desarrollados, como es el caso de México. Aghion, Banerjee y Piketty (1997)16 describen este proceso de forma muy clara, “entre menos desarrollado sean los mercados de crédito, y exista una distancia mayor entre los ahorradores y los inversionistas, mayor será el espacio para políticas redistributivas que tengan como objetivo mejorar las condiciones de acceso al crédito e incentivos para reducir la volatilidad”.

Incluso haciendo a un lado la evidencia empírica y la evolución teórica de la literatura del crecimiento endógeno y su impacto en el entendimiento que tenemos de la desigualdad y el crecimiento económico, existen argumentos de economía política que apuntan en la misma dirección.

Por ejemplo, los mayores niveles de desarrollo están relacionados a instituciones fuertes que alinean incentivos con los costos. Lo que hemos aprendido del trabajo del nuevo institucionalismo económico, a manos de Engerman y Sokoloff (1997)17, y más recientemente de Acemoglu, Robinson y Johnson (2005)18, es que el desarrollo se caracteriza por tener dependencia de ruta o cierta histéresis respecto a las condiciones que durante largos periodos tiempo ha tenido. La desigualdad obstaculiza el desarrollo al generar arreglos ineficientes y propiciar que la desigualdad afecte la capacidad de participación democrática. Sin igualdad de oportunidades se pone en peligro la viabilidad democrática de las sociedades, al impedir una participación libre se fomenta la captura de instituciones y la extracción de rentas.

Es posible argumentar que este impacto en el desarrollo democrático tiene a su vez impactos indirectos en el desempeño económico, al modificar los arreglos institucionales que se encuentran presentes en la vida económica. En el texto de Mario Arriagada19 es notable esta preocupación y sus implicaciones políticas y sociales no solo las económicas.

Esta discusión es muy relevante para México, al ser un país con problemas de crecimiento y desigualdad que está en la búsqueda de soluciones para crear un mejor futuro. El debate público de este tema y sus implicaciones debe continuar. Quizá vale la pena rescatar el término “predistribución” acuñado recientemente por el politólogo Jacob Hacker20, donde el Estado debe ejercer su rol no sólo como regulador sino como creador de mercados y tratar de disminuir la desigualdad antes de que ésta se cree. Philippe Aghion lo llamaba  un “Estado inteligente” uno que es capaz tomar al paradigma del Estado redistributivo y llevarlo al combate de la desigualdad al mismo tiempo que fomenta la productividad.

En México coexisten a la vez el potencial para crecer más pero además limitantes importantes, como el mal funcionamiento de los mercados de capitales y del sistema financiero. Sería importante considerar el rol que debe tener el estado en predistribuir y redistribuir para garantizar tanto la igualdad como el crecimiento. No es una tarea fácil, la economía política de la distribución siempre será complicada y el statu quo muy cómodo.

 

Diego Castañeda Garza. Economista.

1 Elizondo, C. 2014. ¿Por qué no crece México? Una visión equivocada. Nexos. Junio 2014. Recuperado de https://www.nexos.com.mx/?p=21279

2 Reyes-Heroles, R. ¿Por qué no crece México? Una visión heteredoxa. Nexos. Junio 2014. Recuperado de https://www.nexos.com.mx/?p=21282

3 Ros, Jaime, Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México, El Colegio de México / UNAM. 2013

4 INEGI. Sistema de Cuentas Nacionales de México.

5 Michael Todaro, Economic Development, London Longman, 1997.

6 Kuznets, Simmon.1955, “Economic Growth and Income Inequality”. American Economic Review, 45:1, pp.1-28

7 Alesina, Alberto and Dani Rodrik. 1994. “Distributive Politics and Economic Growth”. Quarterly Journal of Economics. 109:2, pp. 465-90

8 Perotti,Roberto. 1996. “Growth, Income distribution and Democracy: What the data say”. Journal of Economic Growth, 1:2, pp. 149-87

9 Aghion, Philippe, Eve Cardi and Cecilia Garcia Peñalosa. “Inequality and Economic Growth: The perspective of the new growth theories”. Journal of Economic Literature, 37:4, pp. 1615-60

10 Aghion, Philippe, et al.

11 Solow, Robert M. 1956. “A Contribution to the Theory of Economic Growth". Quarterly Journal of Economics 70:1: 65–94

12 Ramsey, Frank P. 1928. "A Mathematical Theory of Saving". Economic Journal 38 (152): 543–59

13 Kaldor, Nicholas. 1955. “Alternative Theories of Distribution”. The Review of Economic Studies, 23:2, pp.83-100

14 Aghion, Philippe, et al.

15 Ravallion, Martin, 2001. “Growth, Inequality and Poverty: Looking Beyond Averages”, Development Research Group, World Bank.

16 Aghion, Philippe; Abhijit Banerjee, and Thomas Piketty. 1997. "Dualism and Macroeconomic Volatility" mimeo, University College, London

17 Engerman, Stanley L. and Kenneth L. Sokoloff 1997 “Factor Endowments, Institutions, and Differential Growth Paths among New World Economies,” in Stephen Haber ed. How Latin America Fell Behind, Stanford University Press, Stanford CA.

18 Acemoglu, D., Johnson, S., and Robinson, J.A. 2005. “Institutions as a Fundamental Cause of Long-Run Growth”. In: Handbook of Economic Growth, ed. by Philippe Aghion and Stephen Durlauf, Elsevier, Amsterdam.

19 Arriagada, M. La estrategia insostenible: Crecer sin los de abajo. Nexos, Junio 2014. Recuperado de https://www.nexos.com.mx/?p=21273

20 Hacker, J. 2011“The institutional foundations of middle-class democracy”, Policy Network, 6.5