Eternidad de los lugares comunes

Con la edad, uno tiende más al lugar común. No porque sea capaz de lograrlo sino porque entiende la paradoja de Chesterton sobre uno de los primeros poemas de Browning: el autor daba la sensación de tener dos mil años de edad. Y debe ser el texto, no el autor, quien tenga al parecer los dos mil años de edad.

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Publicado en: 2013 Julio