1915. Estábamos sentados en una taberna de Capri cuando entró Norman y nos dijo que T. estaba a punto de suicidarse. Quedamos impresionados. Norman manifestó que cuando T. le dijo lo que iba a hacer no vio razón para disuadirlo. “¿Vas a hacer algo?”, le pregunté. “No”, contestó, y encargó una botella de vino y esperó a oír la detonación.
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