Las que llegan demasiado temprano, o antes que estén encendidas las velas, o antes que las señoras de la casa hayan acabado de emperejilarse; las que llegan demasiado tarde, cuando ya pasó la cena o cuando han cenado en otra parte (y lo dan a entender) o cuando no han sido convidadas (y el ama de casa lo da a conocer); las que concurren solamente por lucir su pecho y se encuentran con que no hay piano ni acompañante, o por lucir su habilidad en el baile y se encuentran con que no hay baile, o por cenar y se encuentran con que no hay más que dulces y vino, o a coquetear y no hallan quien las conozca o a quien conozcan; las que se empeñan en hacer mortales disertaciones en la mesa; las que bailan mal, las que bailan admirablemente; las solteras pasadas que regañan a las muchachas, los solteros pasados que toman polvos, y las solícitas mamás que intrigan para conquistar maridos a sus hijas.

Fuente: publicación La Semana de las Señoritas Mejicanas, enero de 1852.