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En sitios arqueológicos del Paleolítico europeo se han encontrado gruesas figurillas femeninas de color ocre a través del cual se ven rastros de trazos oscuros que pueden representar tatuajes; datan de más de 20 mil años. El “Hombre de hielo”, una momia bien conservada que se encontró en la frontera austroitaliana con edad de unos cinco mil 200 años tiene más de 50 tatuajes en la zona lumbar, las rodillas, las muñecas, los tobillos y las pantorrillas; se cree que son tratamientos contra la artritis. Tatuajes decorativos que se encontraron en los cuerpos desenterrados de nubios del Imperio Medio (ca. 2030-1640 a.C.) muestran dibujos que empatan perfectamente con dibujos pintados en muñecas enterradas junto a ellos. Un informe al emperador de China compuesto hace más de dos mil 200 años observa que el pueblo de los Youe “se rasuran la cabeza y se tatúan el cuerpo; son ligeros y cambiantes, débiles y flojos. El país que habitan está lleno de selvas impenetrables repletas de serpientes y tigres. Las lluvias son continuas, y el calor en el verano causa enfermedades mortales”.

El surgimiento del tatuaje en Occidente puede rastrearse hasta los pictos. El mismo nombre significa “pintado” o “tatuado”. El historiador romano Herodiano (vivió en los siglos II y III) dejó un registro vívido de sus bastas costumbres. Al observar que la mayor parte de la Bretaña consistía en pantanos inundados, escribió: “Los bárbaros (los pictos) nadan en estas ciénegas o caminan en ellas, sumergidos hasta la cintura. Claro, están prácticamente desnudos y no les importa el lodo porque no están familiarizados con el uso de la ropa… También tatúan sus cuerpos con diversos dibujos y pinturas de todo tipo de animales. Esa es la razón por la que no usan ropa, para que no les tape las pinturas sobre sus cuerpos. Son muy feroces y peligrosos guerreros… Debido a la niebla espesa que sube de los pantanos, la atmósfera en esta región es siempre sombría”.

Fuente: Cabinet 47, verano 2012.